El hombre logarítmico

El hombre logarítmico

El hombre logarítmico controla cada vez más nuestros comportamientos en todos los ámbitos de la vida. Está pasando de ser una inteligente predicción a ser una tiránica prescripción. Es tiempo de distopías. ¿Quién es el Hombre Logarítmico?

Internet nos puede poner en conexión con personas de casi todo el planeta, pero en realidad tiende a acercarnos sobre todo a personas que se parecen a nosotros. La evolución de Google pasa de ser un buscador a ser un prescriptor. Hasta ahora Google ha sido un genio dentro de la lámpara de la pantalla que obedecía a nuestras peticiones y requerimientos. Era un buscador. Pero el desarrollo del modelo de negocio de Google no consiste en el servicio de buscar sino en la influencia de prescribir. Pasa de ser el Genio de la lámpara mágica a ser un Rey a quien servir.

Los resultados están determinados por dos factores: la publicidad que pagan las agencias para que se pongan en primer lugar sus páginas y la reiteración de consultas. Cuanto más se consulta una página cuando se mete una palabra o cadena de términos más probabilidades hay de ofrecerla en los primeros lugares la próxima vez que cualquiera lo busque. Por consiguiente, existe una extremada tendencia a la concentración.

La proliferación exponencial de páginas, blogs, contenidos y cuentas y grupos en todo tipo de redes crea un mapa infinito de diversidad. Pero la tendencia es a la concentración en un número limitado de fuentes marcada por la frecuencia, por su poder de atracción. De este modo, aunque el resultado de búsqueda es amplio, como la diversidad crece exponencialmente, la tendencia final es de concentración: se escoge un porcentaje de páginas progresivamente menor respecto al conjunto creciente tan diverso.

Esa concentración no solamente seguirá siendo mayor sino que da un salto cualitativo cuando se busca desde la lógica de perfiles personalizados. Google propondrá cada vez más a cada usuario personalmente distintos contenidos que usan, compran o consultan personas parecidas a él. Para ello es importante la confección de los perfiles, que se hará en función aquellos rasgos en los que tienen interés de incidir Google. Por ejemplo, será relevante la edad, el sexo, el momento del ciclo de familia –emparejado, hijos, etc.-, el nivel educativo, el nivel de gasto, clase social del lugar desde donde se usan los dispositivos, los gustos en distintos sectores como entretenimiento, vestido, alimentación, vacaciones, etc.

Conozco una empresa cuyo servicio consiste en clasificar a los usuarios de redes según su clase social. La establece a través de una variable principal: el valor catastral de su vivienda. Para ello, asigna a cuentas de todas las redes sociales –Facebook, Twitter, Instagram, Pinterest, etc.- domicilios. Generalmente es posible geolocalizar desde dónde ha sido consultado o enviado un contenido a redes.

La empresa supone que cada persona tenía al menos dos lugares de envío: su hogar y su principal sede de trabajo. Hace una síntesis que identifica los dos domicilios más recurrentes y toma aquel en el que hay intervalos de seis horas estables sin actividad en redes como el hogar ya que entiende que es el lugar donde el sujeto duerme. Es posible que la persona no envíe ni consulte mensajes desde su trabajo, pero en general no seguirá la misma pauta horaria. En cambio cuando se duerme no se envían mensajes salvo que sean programados y éstos lo son siempre a la misma hora predeterminada. La empresa también corrige este efecto eliminándolos de su suposición.

A continuación, una vez identificado el lugar que más probabilidades tiene de ser el hogar del usuario, se cruza con la base de valor catastral, lo cual muestra un mapa bastante próximo del nivel social del individuo. Además, la programación que diseñaron identifica nombres de marcas y títulos de libros o películas, lo cual permite una clasificación según capital cultural. Para refinar más la clase de la persona, establece el capital social de la persona basado en las interacciones con otros perfiles de su mismo nivel o superior.

El valor de la empresa consiste en que los anunciantes en redes o en Internet pueden lanzar mensajes a personas especializadas según su capital patrimonial, social y cultural, lo cual incrementa cualitativamente la probabilidad de éxito.

Google tiene muchos más datos que esa empresa de geolocalización de clases sociales. Sabe cuánto dinero gastamos y en qué productos. Sabe los títulos y precio de los libros, los tipos de productos de alimentación que compramos o nuestros datos biomédicos por los resultados en las aplicaciones en que nos medimos el pulso o el podómetro digital que registra los pasos que caminamos. Sabe en qué tipo de restaurantes cenamos porque luego los valoramos o porque hemos hecho la reserva por Internet. Conoce los periódicos y páginas que leemos, lo cual puede fácilmente revelar nuestra ideología, estética o religión.

Google elabora perfiles que nos agrupan en distintos clusters o conjuntos según todas esas variables económicas, culturales o de estilo de vida. Una vez que se nos asigna uno o más perfiles, Google puede ajustarse a cada uno en sus propuestas.

Los algoritmos infinitesimales son capaces de acercarse progresivamente al patrón de un objeto. Los límites matemáticos, por ejemplo, son funciones cuyo resultado se acerca infinitamente a un parámetro sin llegar a alcanzarlo. Topológicamente se representa como una línea que está continuamente acercándose cada vez más a una línea pero no la toca. De ese mismo modo, Google se acerca progresivamente a nuestro deseo o interés y tiene cada vez mayor capacidad de predicción de qué queremos en cada momento.

Salvo que Google no tiende a acercarse al sujeto indefinidamente sino que busca decantar la duda de elección. Lo que comenzó como un favor servido, acabará com una exigencia sancionada. Su capacidad no es predictiva sino prescriptiva.  Cada vez afina más los perfiles combinando distintos campos.

Google nos reconstruye en la vida pública sumando todas nuestras categorías en cientos de campos diferentes. De hecho, el límite matemático no solamente se aplica en términos topológicos sino también en la aproximación a perfiles complejos. La predicción algorítmica de nuestros deseos y conductas nos recubre con otra personalidad con la que somos reconocidos e interpretados en Internet.

El hombre algorítmico es el perfil resultante de la predicción de nuestras preferencias y conductas, basada en el análisis combinado de toda nuestra actividad en las redes digitales.

Si a tal perfil se le asigna un determinado paquete de ofertas e informaciones similares que se predice coincidirán con las que quiera o necesite, entonces hay un refuerzo del proceso de homogeneización.

Por ejemplo, es posible que una persona que va guiándose por una ciudad del extranjero con la aplicación de mapas de Google, reciba en el mismo mapa indicadores de lugares a los que ir dependiendo de la hora. Si es hora de cenar, comunicará lugares a los que fueron a cenar sus contactos o personas como el usuario según ese perfil establecido. Las decisiones que tome en ese momento, serán registradas por Google y servirá a los logaritmos para continuar refinando su perfil de modo que su prescripción tenga más éxito la próxima vez.

Desde el punto de vista de los negocios, pueden comprar a Google que toda persona u organización de tal o cual perfil reciba un mensaje publicitario cuando se encuentre en su entorno o se reúnan determinadas circunstancias.

Por un lado, Google se vuelve más servicial y útil, un genio de la lámpara eficaz y preciso, capaz de saber los gustos y necesidades de su amo. Por otro lado, Google logra una descomunal capacidad de prescripción. Pero sobre todo se produce un efecto global de homogeneización porque a cada perfil se le ofrece más de lo mismo, se confirman las preferencias y opciones.

A eso se podría responder que también se puede programar a determinados perfiles que prueben experiencias nuevas, lean libros distintos, visiten lugares a los que no suele ir. Y en todo caso, estaremos ante una variación estandarizada de opciones diferentes.

El resultado masivo es el de una sociedad que progresivamente tendrá en el hombre logarítmico una fuerza de estandarización, homogeneización y ensimismamiento. El resto que no entremos en ese estándar seremos anomalías y seremos corregidos para que nos comportemos como debemos hacerlo para que las cuentas (financieras) cuadren.

3 Comentarios

  1. Algoritmo es el procedimiento y conjunto de reglas matemático para la resolución de un problema más o menos complejo. Ahora en nuestro tiempo constituye la base del BigData y del Análisis del BigData, para originar lo que se ha dado en llamar BI, o Business Inteligente, pero que podría evolucionar SI, Social Inteligente.

    Logaritmo es sólo una expresión matemática que trata de definir el exponente al que se debe elevar un número dado: 2, e, 10, para dar lugar a otro número mayor. Cuando es el número dado es “e” , hablamos de Logaritmo neperiano, cuando el número dado es 10, hablamos de Logaritmo Decimal. Éste último, muy utilizado en el mundo de la Electrónica y las Telecomunicaciones, para trasladar la potencia y atenuación de la señal a dBm o dB, respectivamente.

    Perdone, Fernando, estas aclaraciones.

    Un fuerte abrazo, de un lector que sigue atentamente sus interesantes artículos, que motivan siempre a la reflexión

  2. Buenos días. Debe corregir el título. Debe ser, “El Hombre Algorítmico “. En otros fragmentos del artículo también ha cometido el error de confundir con logaritmo con algoritmo, a lo que usted se refiere.

    Por lo demás, muy atinados sus comentarios.

  3. Al leer tu post he recordado la lectura de Yuval Hariri, ‘Homo deus. Breve historia del mañana’ (Debate, Barcelona 2016). Libro interesante, polémico e interpelados. Dejo solo una cita, al hilo de lo que escribes, Fernando: “Puede decirse que ‘algoritmo’ es el concepto más importante de nuestro mundo” (p. 100).

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