¿Alguna vez os habéis encontrado con ese tipo de personas que tienen algunas cosas tan claras que llegan a pensar que aquello en lo que creen no es solo su verdad sino que es LA VERDAD?

Ese tipo de personas que piensan que si hubiera alguien que no piense como ellos en ese aspecto, entonces están sin duda alguna equivocados.

Pues bien, aquí tenéis delante a uno de ellos. Yo soy ese tipo de personas. Digamos que gracias a Dios me he convertido en ese tipo de personas. Aquí están todos y cada uno de los dogmas en los que creo con la firmeza del que cree en LA VERDAD:

http://www.liturgiacatolica.org/catequesis/dogmas.htm

Y los creo con tal fuerza que realmente pienso que toda aquella persona, institución, cultura o religión que no los crea está equivocada.

Sé bien cómo suena esto en el mundo “ñoño” en el que vivimos. Obviamente, suena a “dogmático”. Pero a mí hoy lo “dogmático” me suena bien, me suena a “lugar seguro”, me suena a “hogar”. Me da paz y tranquilidad saber que hay cosas que no hay que cuestionarse porque son simplemente VERDAD.

¿Y cómo he llegado a creer en todo esto? Pues a base de mucho sufrimiento y de mucha felicidad. Cuando he creído en cosas diferentes a los dogmas de la Iglesia Católica he tenido siempre la sensación de que la vida no tenía mucho sentido y he vivido desesperanzado e infeliz. Por el contrario, conforme iba abrazando esta VERDAD me llenaba de alegría y de esperanza.

Al leer esto, alguien podrá pensar que es una reacción obvia de una persona que ha sido educada en la fe católica, ya que puede parecer lógico sentirse mucho mejor cuando se cree aquello que sus padres, familias y amigos han querido que uno crea. Pero el que lo piense, claramente no me conoce y no se ha dado cuenta aún que tengo alma de revolucionario.

En la búsqueda de la verdad que todos hacemos, algunos pecamos en el sentido de no cuestionaros nunca aquello que nos dicen y otros pecamos por rebelarnos contra todo lo que nos dicen. Yo soy claramente de los segundos. Me rebelo contra lo que me dicen mi mujer, mis padres, mi jefe y la iglesia católica. Mi afán por rebelarme y por provocar es tan grande que hoy siento un cierto placer al saber que en el mundo de hoy no hay nada más provocativo que ser “dogmático”. Y es que me paso la vida buscando al “dragón” para aniquilarlo pero lamentablemente muchas veces me veo a mí mismo aniquilando a la “paloma”, lo cual naturalmente me hace sufrir.

Sólo me salva una cosa: que tengo mucha más pasión por encontrar la Verdad que por rebelarme contra nada. Por eso, acabo siempre dejando a la paloma tranquila e intento cuidarla. Quizá por eso sigo casado, sigo siendo un hijo fiel, sigo trabajando en la misma organización desde hace 13 años y sigo siendo católico.

En este camino de búsqueda de la verdad siempre he encontrado gozo cuando creía en el dogma católico y desesperanza cuando no lo creía.

Sé bien que los racionalistas modernos (que conforman hoy la inmensa mayoría de la población mundial) piensan que ni siquiera puede creer uno en sus propios sentimientos de esperanza o desesperanza ya que, según ellos, todo eso no es más que pura “química”. Os confieso que éstos son los que más pena me dan porque  viven en la más absoluta confusión, ya que no pueden abrazar ninguna verdad. Ni siquiera pueden estar seguros de que dos más dos son cuatro, porque ni siquiera pueden definir lo que es un “dos”.

Pero…, a parte de mi obvia intención de provocar, ¿para qué exactamente cuento todo esto? Pues porque estoy convencido de que aquí y sólo aquí: http://www.liturgiacatolica.org/catequesis/dogmas.htm está el Camino, la Verdad y la Vida, la fuente de todo Amor, de toda Justicia y de toda Libertad. Y cuando uno encuentra la Verdad siente unas ganas irresistibles por abrazarla, vivir conforme a Ella y COMUNICARLA.