El coste de la prevención

¿Saben ustedes lo que cuesta una plaza en un centro de reforma para menores? Un día de un menor en un centro cerrado de reforma le cuesta al erario público 200 €, aproximadamente. Sí, lo ha leído bien: 200 euros al día, es decir, alrededor de 73.000 € al año.

Un centro de reforma es el establecimiento al que manda un juez de menores a un chico (mayor de 14 años) que ha cometido un delito suficientemente grave para merecer estar encerrado durante un tiempo. Si la falta no es muy grave y además es la primera vez que comete una infracción al código penal, lo más probable es que le imponga una medida de libertad vigilada, o cualquier otra medida de medio abierto (llamamos así a las medidas judiciales que se imponen a menores y que no suponen la privación de libertad).

¿Saben ustedes cuánto cuesta la aplicación de una medida de libertad vigilada? La libertad vigilada, u otras medidas de medio abierto, ejecutadas por un equipo de profesionales con una “ratio” razonable (podríamos hablar de 15 casos por cada educador) viene a costar no más de 3,5€ al día, es decir,  menos de 1.300 euros al año.

Este tipo de medidas las impone un juez de menores cuando la conducta del chaval todavía “no se nos ha ido de las manos”. En cierto modo, se puede entender que este tipo de actuaciones ejercen una labor preventiva, pues impiden que se agraven los conflictos de dicho menor con la ley y aminoran la reincidencia. Reincidencia que conllevaría el ingreso en un centro cerrado.

Ir a un centro cerrado, o cumplir una medida de medio abierto, depende de la gravedad del hecho cometido. Eso es así. Pero esto no impide reflexionar sobre que este tipo de medidas preventivas, cuestan 55 veces menos, que enviar un menor a un centro¸ o que con el coste de una plaza en un centro cerrado se puede atender en libertad vigilada a 60 menores en su propio medio. Y solo estamos hablando de dinero, del prosaico dinero. Si a ello le añadimos el sufrimiento evitado y el menor deterioro de otros ámbitos de la vida de estos chicos, la inversión aún estaría más clara.

Lo curioso es que en los últimos años, el número de plazas en centros cerrados ha crecido porcentualmente muchísimo más que el número de educadores destinados a aplicar medidas –preventivas- de medio abierto. Es decir, el presupuesto para centros, ha crecido muchísimo más que el presupuesto destinado a prevención.

Se me olvidaba decirles que en la mayor parte del estado, los centros de reforma son gestionados (y construidos muchos de ellos) por entidades privadas. Si me permiten la sugerencia, les invito a releer el ‘post’ publicado hace un mes en este mismo blog (¡Sacad la protección a la infancia del mercado!), y a sacar sus propias conclusiones.

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