El periódico ‘The Catholic Worker’ salió a la calle el 1º de Mayo de 1933, en Union Square de Nueva York. Es decir, en plena depresión del 29 y en plena agitación obrera. Queremos evocar este hecho y este inspirador ejemplo. Salir a las calles en aquel momento y salir a la Red hoy tienen un punto de contacto claro, el dialogar en las fronteras. Debido a los recientes episodios de conflicto racial en Estados Unidos, concretamente en la ciudad de Baltimore, hemos seleccionado esta iluminadora carta de la fundadora del periódico The Catholic Worker, a los pocos meses de haber comenzado a publicarse. En ella, Dorothy Day escribe al director de Interracial Review, el órgano de expresión del Consejo Católico Interracial de Nueva York, fundado por el jesuita John LaFarge para promover la justicia racial y apoyar el entendimiento mutuo entre la población afro-americana y la Iglesia católica. La carta se publicó en el número de febrero de 1934.

26 de enero de 1934

Querido Padre William M. Markoe:

Sólo hace poco hemos conocido la muy excelente Interracial Review. No hace falta decir que, para nuestra nueva publicación, es muy estimulante saber que una revista mensual católica como el Review lleva desde hace mucho tiempo desbrozando el camino para un mejor entendimiento interracial y una mejora de las condiciones a través de programas de justicia social católica.

Nuestro periódico, The Catholic Worker,  empezó en mayo del año pasado y se distribuye mensualmente por un centavo cada copia o veinticinco centavos por la suscripción anual, para cubrir los gastos de envío. Ahora tenemos una circulación de veinte mil ejemplares, habiendo empezado con 25000, y estamos ciertamente satisfechos con la acogida que el periódico ha recibido. El objetivo del periódico es combatir el comunismo y el ateísmo mostrando el programa social de la Iglesia, quitándoles así una de las armas que los comunistas han estado usando en contra de la Iglesia, es decir, la crítica de que se alía con el capitalismo y es enemiga de los trabajadores.

El periódico se dirige tanto a negros como a blancos, por igual. En la cabecera hay un trabajador blanco a un lado y un trabajador negro al otro; además de tratar los problemas de la raza negra, queremos tener escritores negros en nuestro periódico, no sólo para escribir sobre cuestiones de raza, sino sobre la justicia social en general…

Nuestra idea es tener artistas y escritores negros que nos ayuden a sacar adelante el periódico, de modo que cuando hayamos alcanzado las 200.000 copias de distribución y estemos ya establecidos, está claro en las mentes de la América católica (y de la América comunista también) que no se trata de un periódico para blancos o negros, sino para el trabajador católico, todos los trabajadores católicos…

Esperando que pueda presentar nuestro periódico a sus lectores y que rezará por nosotros y nuestro trabajo. Sinceramente,

Dorothy Day.

Editora.The Catholic Worker