El boxeo y los refugiados

Al menos a mí me pasa. El mes de agosto resulta una época rara para seguir noticias, porque cambio el ritmo vital, el espacio físico y los pequeños hábitos cotidianos, incluyendo mis fuentes de información, la frecuencia y el modo en que accedo a ellas. Si hay pocas noticias o no son demasiado importantes, no pasa nada grave. Pero si hay numerosas noticias relevantes, a veces no es fácil seguir la pista a las cuestiones como a uno le gustaría. Por ejemplo, este agosto de 2015 y la crisis de refugiados que estamos sufriendo.

Debo reconocer que me siento derrotado por KO. Es tal la saturación de noticias tremendas, que parece que me anestesio antes ellas. ¿Un barco naufraga frente a Sicilia? ¿Setenta personas mueren en un camión en Austria? ¿Se cierra la frontera de Macedonia? ¿Varios cientos mueren en el Mediterráneo? Ya pierde uno la cuenta. Es como si los golpes me dejaran noqueado. Knock out. He perdido. De golpe. A golpes. Caigo a la lona. Tiro la toalla.

A veces, sin embargo, parece que el combate es un poco más ajustado. Perdemos a los puntos. No es que estemos noqueados del todo, es que empezamos a echar cuentas… y perdemos. Por ejemplo así: “Algo hay que hacer, pero no podemos acoger toda la miseria del mundo”. O bien: “no somos racistas, acogeremos a refugiados, pero que no sean musulmanes”. O esta otra: “puede haber cupos para reasentamiento de refugiados, pero con nuestra alta tasa de paro no podemos ser generosos”. Una más: “podrían entrar en Europa, pero cuidado con los yihadistas camuflados de inmigrantes”. Y así. Perdemos a los puntos.

Claro, que también me pregunto: ¿Cómo sería una victoria por KO? Sencillamente, ganamos por KO cuando miramos a las personas a la cara, cuando las reconocemos como seres humanos dotados de dignidad, cuando no etiquetamos a las personas, cuando no dejamos que broten nuestros temores ni nuestras comodidades,… Básicamente, cuando dejamos que nuestra intuición más básica, “nuestras tripas”, sintonicen con las tripas de quienes sufren. En cristiano, diría que ganamos por KO cuando vivimos desde la com-pasión (padecer-con) o desde la misericordia (el-corazón-en-la-miseria). Cuando funcionamos así, el resto brota con facilidad, firmeza y fluidez. Es una victoria intuitiva, global, lo que Arquímedes llamaría Eureka y Bernard Lonergan llamaría Insight.

Más compleja y difícil, pero quizá más pertinente, es la cuarta y última pregunta: ¿cómo podemos ganar a los puntos? Cuando no basta la intuición que se impone como evidente, hay que recurrir a los argumentos. Mencionemos algunos de ellos. El jurídico: estamos hablando de refugiados y solicitantes de asilo, a quienes se les debe aplicar la Convención de 1951; no son migrantes económicos. Nuestra responsabilidad es mayor: tenemos obligación jurídica. El argumento numérico: ciertamente en estas semanas están llegando a Europa muchas personas que solicitan asilo, pero no hay que olvidar que, por mencionar sólo dos ejemplos, Líbano ya acoge a 1,2 millones (casi el 28% de su población) y Jordania a más de 600.000 (10% de su censo). Un argumento pragmático: las vías represivas y militares (ej., construir nuevos muros) se han mostrado siempre ineficaces y, de hecho, alimentan a las mafias que se lucran ante el aumento de la dificultad de cruzar fronteras.  Otro tipo de argumento es histórico, pues todas las sociedades europeas hemos sufrido, en nuestras propias carnes, la experiencia del refugio. También podemos ganar a los puntos con argumento de tipo económico, geoestratégico, político ¿Cuáles más? ¿Cómo lo ves?

[Créditos de las fotografías: La primera foto está tomada de la película “Million dollar baby”, cuyo director de fotografía es Thomas Stern. La segunda imagen es de Georgi Licovski (EPA), y está tomada en la frontera entre Grecia y Macedonia, en este mes de agosto]

Finalmente, os dejo con una canción de Luis Guitarra. Ya sabéis: Alégrense los que ganan por KO, preocúpense los que pierden por KO

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