Ejercicios Espirituales en Facebook

Hace unos meses, en lo primeros días del año, comencé a sentirme un tanto desilusionado de las redes sociales, específicamente de Facebook. Hay ríos de bytes que hablan de lo problemático que resulta para la vida y las relaciones una red como ésta.

El sentimiento

Uno de mis amigos de Facebook, muy joven, había publicado una fotografía en que se había infringido heridas y las exhibía ante el contento de sus “amigos” en esta red; eso me incomodó mucho. También había escuchado la historia del chico del norte de México que había anunciado en esta red, que cometería una masacre en su escuela.

Llevaba días siendo testigo de publicaciones irresponsables, falsas, agresivas. De comentarios insensibles a muchas realidades humanas. Esto debo aclarar que es más presente en adultos que en jóvenes.

La incomodidad que experimentaba sabía a tristeza, a decepción y a un poco de ira.

Mi pensamiento

Discerniendo mi “incomodidad”, no sólo por la foto, sino por más publicaciones que veía en Facebook, pensé que soy testigo de un nuevo modo de comunicarnos, un modo que no va cambiar y que seguramente se va a acentuar en los años venideros. No me sentí invitado a iniciar una campaña anti Facebook, sino que la invitación comenzaba a apuntar a “hacerme cargo” de mis inquietudes.

Facebook en sí no es bueno ni malo, no puede serlo en sí, sino que el uso que se haga de éste determinará su bondad o su maldad. Me di a la tarea de pensar que es lo que me está mostrando esta red social, específicamente respecto a los jóvenes.

Me parece que los jóvenes en las redes sociales están buscando, quieren expresar y quieren sentir “algo”. Hoy un gran porcentaje de la vida transcurre en estos medios. La búsqueda de los jóvenes en Facebook se ve inundada no sólo de información, sino de sentimientos, miradas, imágenes, rostros, frases. No es sólo información es comunicación, relación.

¿Qué están buscando los jóvenes en las redes sociales? Me parece que están buscando sentido, están buscando encuentro y quieren expresarse en ese mundo en el que ahora estamos viviendo. Las heridas de aquel joven me parecieron un grito que tenía que escudriñar y un llamado que tenía que atender. ¿Sería posible ofrecer sentido en el Facebook?

He dicho y escuchado muchas veces que lo que está en las redes sociales en su gran mayoría parece basura, sentimentalismos y expresiones poco reflexionadas que nos hacen navegar en un mar turbio en el que suelen flotar los troncos más inútiles y podridos.

La invitación

El sentimiento era incomodidad, la reflexión ya estaba echa, ahora era tiempo de secundar la moción: ofrecer sentido en Facebook. Sí, no me quejaría de esta red sino que sentí la invitación a utilizar el medio.  ¿Qué es lo mejor que conozco para encontrar sentido? ¡Ejercicios Espirituales! ¿será posible una versión de Ejercicios Espirituales en Facebook?

En medio de unos días de asueto decidí lanzarme a esta nueva misión, quizás unos 15 jóvenes responderían a mi invitación, pensé en aquel momento. Invité a una amiga religiosa, a un amigo laico, y calculé que juntos podríamos acompañar en el messenger de Facebook a estos posibles jóvenes. Mis compinches respondieron un rotundo SI.

Elaboré un post invitando a la experiencia, dejé claro que esta experiencia sería para jóvenes de entre 18 y 30 años. Mi post comenzó a tener respuesta, 10, 40, 80, 100… ¡Había arruinado mis vacaciones! Las solicitudes no se hicieron esperar y llegaban cada minuto. En ese momento tuve que crear criterios de selección (nunca haber vivido Ejercicios Espirituales, tener muy claro que no podrían vivir la experiencia de manera personal, etc). Comencé a convocar más amigas y amigos que me ayudarán como acompañantes y acepté a 65 jóvenes para esta prueba piloto.

Con el arranque de la experiencia tuve claro unos puntos:

  1. Los jóvenes están deseoso de buenas propuestas.
  2. Es posible proponer en Facebook.
  3. Hay una búsqueda de sentido (muchos, no sólo jóvenes escribían pidiendo vivir la experiencia).
  4. Los jóvenes buscan a Dios.
  5. El Facebook tiene poder de convocatoria.
  6. Yo estaba junto con los demás acompañantes muy emocionado.
  7. No sabía que iba a pasar.

Abrí un grupo cerrado en Facebook, agregue a los cyber ejercitantes y cyber acompañantes, grabé con mi móvil mi primer vídeo, subí el primer texto y arranqué la experiencia. ¿Cómo terminó? En la próxima se los cuento.

@hernan_quezada

 

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