Ejercicios Espirituales en Facebook ¿Qué pasó?

Foto: Hernán Quezada

Después de publicar mi texto anterior: “Ejercicios Espirituales en Facebook“, quedé comprometido a contarles sobre esta experiencia. Bien, pues aquí estoy cumpliendo con mi “luego les cuento”.

La experiencia arrancó con un grupo grande de jóvenes, un grupo equilibrado en género y en edad. La mayoría de participantes eran mexicanos. El grupo de acompañante virtuales arrancaron con su labor y comenzó la experiencia.

Algunos externos a la experiencia comenzaron a cuestionar la seriedad de ésta. ¿sería posible que a través de una herramienta como Facebook se pudiera vivir una experiencia profunda? ¿no estarán haciendo una versión “barata” de Ejercicios”, llovieron críticas y también solidaridad e interés por estos Ejercicios. Bueno, creo que hoy puedo responder que sí sirve la herramienta y sí se puede ir a los profundo a través de ésta.

Los participantes de la experiencia no podrían vivir los Ejercicios Espirituales presenciales, por razones laborales, escolares, etc. Así que siempre tuve claro que el medio haría su mejor esfuerzo ante la imposibilidad y en la mayor parte de los participantes lo hizo.

Comencé a subir los vídeos en que iba dando las instrucciones e invitación a la oración. Decidí que mi comunicación con mis acompañados sería sólo vía “inbox” en el mismo Facebook. ¿Qué pasó?

La nueva estrategia del mal espíritu: la saturación

Todos los ejercitantes arrancaron con ganas. Pero la experiencia implicaba orden y perseverancia, concentración y silencio. Bueno, poco a poco la voluntad se topó con la realidad de saturación de la vida.

A lo largo de la experiencia me percaté que el deseo se ve limitado por la saturación, de información, de actividades, compromisos, trabajos. El gran reto a vencer de parte de los ejercitantes era el de imponerse a la saturación en su vida en pro de su deseo. No todos pudieron. El deseo se veía aplastado por la agenda y la sobrecarga de compromisos, opciones, trabajo, etc.

Foto: Hernán Quezada SJ

La saturación trae distracción e imposibilita

Los más valientes comenzaron a enfrentar no sólo lo interno, sino lo externo que parecía imponerse en su realidad y aniquilaba el deseo de la experiencia. Tener una hora al día de silencio se convirtió en toda una conquista, algunos lograban 30 minutos, otros 20, otros nada. ¿Qué pasa cuando en nuestra vida ya no podemos tener 1 hora o 30, o 20 minutos de silencio? ¿será posible escuchar? ¿será posible dejarse guiar?

Sin el silencio se vuelve imposible la escucha, sin la soledad se vuelve imposible el encuentro. ¿Cómo encontrarnos con Dios cuándo siempre estamos llenos de gente? La voragine de las ocupaciones y la agenda eran la batalla grande de muchos ejercitantes, a muchos de ellos los perdimos en batalla.

Dios dispuesto

Un buen grupo de sobrevivientes a tan feroz batalla siguieron adelante, sabían rescatar su tiempo de silencio y soledad, sucedía el encuentro. ¡Vaya encuentro!, sí, fuimos siendo testigos del paso de Dios a través del Facebook.

Puedo afirmar que me encontré en Facebook un Dios ansioso por el encuentro, sí, parecía el amigo que se siente deseoso de comunicarse con su amigo, ese que espera un mensaje en su pantalla y que inmediatamente después del primer hola nos muestra en su estado: “escribiendo…“.

La riqueza del lenguaje escrito

Puedo afirmar cuánto me ha sorprendido lo que podemos expresar en el lenguaje escrito. Los textos de mis acompañados eran cortos, profundos, ricos, espirituales. Cada palabra había sido buscada, era exacta, era sentida y profunda. A diferencia del lenguaje hablado, el lenguaje escrito me evocaba la profundidad de una carta, de esas que dejé de recibir hace años. Leer, releer, se convirtió en un regalo para mi. De la lectura brotaban mis letras, mejor éstas que mis palabras.

Funciona, el medio funciona. No es para todos, ni en todo momento, pero los Ejercicios Espirituales hicieron su función: Ayudar a ordenar los afectos.

Sin conocernos personalmente, sin escucharnos, nos conocemos. Así es y así será, un nuevo modo de ser y estar al que tenemos que conquistar con nuestros deseos para poderlo hacer nuestro medio y no al revés.

Me quedo invitado a más silencio, a más momentos de soledad, e incluso a parar a ratos tanta comunicación, porque quiero que surja el Encuentro. Dando seguimiento a este deseo es que dejaré por unos meses este blog maravilloso de “Entre Paréntesis” para irme un tiempo a una isla, a callar y a escuchar.

¡Gracias Facebook! ¡Nos vemos!

 

 

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