3 Comentarios

  1. Se me quedó una pregunta en el tintero: si la escuela privada concertada se financia con dinero público, ¿por qué los que no tenemos los “contactos adecuados” en la orden o congregación religiosa de turno no podemos trabajar en ella? Al menos por estos lares, los colegios concertados religiosos son echaderos para los amiguetes y familiares del religioso/a.

  2. Buen día. Manolo, gracias por tu reflexión. Los puntos sobre las íes. Valiente. Pocos, pero hay cristianos que se esfuerzan por pensar con objetividad y honestidad.

  3. En materia educativa queda por hacer lo fundamental, a mi entender: “atender al menor en su formación integral con la participación de tres agentes sociales llamados a entenderse: familia-escuela-instituciones”. Lo expreso y siento desde la experiencia como profesora, madre y abuela; también como estudiosa, escritora y bloguera comprometida. Lo que ahora sucede tiene unos antecedentes que detecto preocupantes a finales de los noventa, y que tienen como base discordante el discurso ideológico llevado a la educación. Trataré de explicarme:

    _En el año 2002, junto a la psicóloga del centro educativo concertado en el que trabajábamos, llevamos a cabo un estudio en quince provincias españolas orientado a conocer el sentir del profesorado en las escuelas públicas, concertadas y privadas. El proyecto se centró en la hipótesis siguiente: “Para educar, la escuela no basta y la familia sola no puede”. En el año 2006, compartimos las conclusiones de este estudio centrado en las tutorías escolares, destacando la relevancia de una preparación singular del profesorado en esta actividad tutorial. El libro “La conversación en la escuela. Claves para padres y tutores” recoge un análisis premonitor de lo que ahora vivimos. No voy a extenderme aquí, se puede leer y opinar en mi blog.
    http://www.casadellibro.com/libro-la-conversacion-en-la-escuela-claves-para-padres-y-tutores/9788495895417/1083608

    _Siguiendo en la línea de estudio tutorial, como madre de familia numerosa (con experiencia en centros públicos y concertados) y como profesional de la enseñanza en centros concertados, realicé junto a una profesional pedagoga un trabajo sobre la carencia del desarrollo emocional y social vividos en el aula, que dio lugar a un libro del profesor y cuatro cuadernos del alumno en la educación secundaria obligatoria (ESO). Un trabajo pionero sobre cómo propiciar la educación emocional en el desarrollo tutorial.
    http://www.casadellibro.com/libro-inteligencia-emocional-y-social-en-el-aula-libro-del-profesor/9788495895691/1231142

    _En el año 2010, inicio una colección “Crecer en armonía” orientada al desarrollo emocional de la juventud, leyendo y participando en las redes sociales de comunicación. La música y las imágenes forman parte de este proyecto que hasta la fecha cuenta con dos volúmenes (en ciernes, un tercero): “Crecer en armonía. Marina y sus amigos” (2013) y “Las aventuras de Teclado y Yo. @armonía” (2016); el día 11 de junio estaré en la Feria del Libro de Madrid, de 11 a 15 horas, en la caseta 196.
    http://www.casadellibro.com/libro-las-aventuras-de-teclado-y-yo/9788416447589/2967005

    Mi bagaje no es extenso, aunque sí lo percibo intenso por el empeño e ilusionada dedicación que me lleva a concluir este comentario razonando que “los pactos no se pueden dar entre políticos, se han de llevar a término entre personas”. Tal vez, desde el silencio institucional se pueda escuchar la voz de la vida. A mi me dan repelús las organizaciones (movimientos) tengan el signo que tengan; dicen de todo y hacen de su capa un sayo. A la escuela pública le queda por avanzar TODO en lo que a tutorías se refiere. La concertada tiene las bases, pero le cuesta ponerlas en práctica. La privada se ocupa de lo que considera una demanda de sus ‘clientes’ -¿padres?, ¿alumnos?-.

    En todo caso, cualquier contribuyente tiene el derecho a elegir libremente, y no lo podrá hacer hasta que tenga un cheque en la mano que le permita optar por una opción tan válida como otra, pero que cada uno la ve a su manera. Esa es la esencia del discurso: “yo lo veo así y tu asá” pero en aras de la convivencia hemos de acordar que los colores se dan y tienen derechos que no se pueden conculcar.

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