Recuerdo de niño, cuando me acercaban a las playas marinas, – ¡ un niño de la Castilla profunda¡ – tomar una caracola, acercármela a la oreja y “escuchar” el sonido del mar. Y desde allí, absorto, contemplar la luna besando el mar (eso me decían),

El sonido que se escucha es en realidad el ruido del ambiente, resonando dentro de la cavidad de la concha. Es el mismo ruido del entorno que produce el flujo de aire, similar al de los océanos. El resonador es simplemente un pirataamplificador de algunas frecuencias existentes en el medio ambiente, incluyendo el aire que fluye dentro del mismo. En mi imaginación infantil creía escuchar en su momento en el interior de la concha marina, la vida latente de las olas, los naufragios y combates navales, las epopeyas del mar de las novelas de Salgari en el mar de las Antillas durante el siglo XVII, época de esplendor de la piratería….

También en mi juventud al llegar a las playas creía percibir con el mismo gesto de acércame la caracola a la oreja, todos los ritmos y movimientos de la vida y el alma humanas golpeando mi corazón que latía y latía con fuerza. ¡Sería que estaba enamorado!

Lo recordé estos días , ¡ cuando dicen – buscando fuera el error de dentro – que los emigrantes son la causa  del Brexit¡ (¡Que Dios nos asista) .Escuchaba hacia poco un testimonio vibrante de una mujer canaria que  nos contaba su experiencia y las noticias del Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Canarias; Rescato solo algunas frases para hacerme cargo de su testimonio y que lo traígo aquí como un eco que vibre en los días de actos contra los CIE (15J Día Contra los CIE) ; Al mismo tiempo que recomiendo vivamente el INFORME 2015 de la Asociación Karibu sobre el internamiento en el CIE de Madrid y los vuelos de Repatriación.

  • “Relativamente cerca de la ubicación de este CIE se encuentra la depuradora de aguas residuales. Para los que transitamos  por esta zona, el olor que se desprende es bastante desagradable. Puedes imaginar, si lees esto, como será el que huelen los internos del CIE con 40 grados en verano y sus correspondientes  mosquitos”.
  • Se les proporciona solo una muda de ropa, con lo que mientras la que lavan, se seca, los migrantes permanecen con toallas cubriendo sus partes íntimas. Desde varias ONG se les ha facilitado pantalones, camisetas, calzoncillos. Si no se cuenta con calzado, estos permanecen descalzos.
  • En el mismo marco geográfico del CIE, se ubica la unidad canina de la policía nacional. Saben, ¿verdad?  Animales … Perros. Ladran … y cuando lo hace uno, -sobre todo en las noches de luna llena- siguen los demás. ¡ladridos ensordecedores! ¡Cómo no volverse locos!.
  • En cuanto al respeto a los derechos de las personas internas en los CIE, la situación no ha mejorado. Buena prueba de ello es el escrito del Ministerio del Interior valorando el auto del Juzgado de Control de Las Palmas de Gran Canaria 2 que concluía que en el CIE de Barranco Seco se “aprecia vulneración, limitación y/o falta de garantías para el ejercicio efectivo de los derechos”. En este escrito se reconocía que dicho auto “podría conllevar la decisión del cierre del CIE de Barranco Seco, y dado que la situación denunciada es extrapolable al resto de Centros cabría imaginar resoluciones similares 

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Al regresar a casa cogí otra caracola distinta a la de mi infancia y me la volví a colocar al oído. Para volver a traer aires y sonidos limpios de aquellas bellas playas y no los últimos aires de las cloacas o los sonidos de los perros aullando  que contaba con pasión mi amiga canaria . Como se me perdió la anterior caracola  la sustituí por una nueva traída de las playas canarias. El sonido esta vez era diferente al del idílico de mis años infantiles. Esta caracola la traje en los días en que arribaban a las playas canarias  – hace unos meses-  emigrantes en pateras buscando refugio y bienvenida.

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En torno al Dia Mundial del Refugiado escuchaba el mismo eco marino de mis años pasados pero esta vez envuelto en gritos de ayuda y de lamento de emigrantes africanos en las costas y fronteras de las Islas  Canarias (incluso ahora, los gritos y lamentos de dentro y fuera del Reino Unido )  que resonaban mil veces llegando fuertemente, atronadoramente, desde muchos lugares del Sur hacia el Norte, de las Periferias al Centro. Gritos que se mezclaban con los aullidos de los perros aullando a la luna cerca del CIE de Gran Canaria, antigua prisión en Las Palmas. Que en 1993 comienza a funcionar como Centro de Internamiento para Extranjeros y geográficamente ubicado relativamente cerca de toda la zona antigua y bella de la ciudad . A pie, puedes visitar, El Paraninfo de la Universidad , las Casas Consistoriales, la Catedral, el Obispado y unos metros más abajo, la zona comercial  y el teatro “Pérez Galdós”… ¡Nada menos!

Estoy escribiendo de noche y contemplo la misma luna que los internos del CIE  de “Barranco seco” en Gran Canaria. Aunque es distinta, muy distinta, la mirada.

Y releo lo que me escribió una amigo canario citando a una gran poeta de las Islas Pedro García Cabrera (1905-1981): 

“Un día habrá una isla/ que no sea silencio amordazado./Que me entierren en ella,/donde mi libertad dé sus rumores/a todos los que pisan sus orillas.”