Drones

Hace ya tiempo que los drones tuvieron su pico de audiencia en los medios, como es habitual, por alguna situación dramática con heridos de por medio o casi, que suele generar más morbo en el imaginario de cada cual. Pero aunque ya no puedan competir con el monotema de portada de periódicos y telediarios, los sistemas de mensajería móvil y su uso y desuso en política, estos pequeños minihelicópteros zumbones (drone significa abeja en inglés) siguen en continuo desarrollo y facilitando servicios cada vez más útiles e innovadores.

Dice la RAE que dron es “aeronave no tripulada”. De acuerdo. Pero aeronaves no tripuladas hay muchas y de muchos tipos. Lo que ahora podemos comprar en la sección de juguetes de cualquier gran supermercado a un precio menor que un móvil, es sólo uno de ellos.

Los vehículos no tripulados o controlados en remoto son inventos del siglo pasado. Entre el gran Nikola Tesla, y el casi olvidado ingeniero español Leonardo Torres Quevedo, se disputan el honor de la invención del control remoto en los albores del siglo XX, manejando barcos desde la orilla. Casi a la vez que la invención del avión, y sólo un par de décadas antes de Juan de la Cierva echase a volar su autogiro a pocos kilómetros de desde donde escribo este post, pero ya con la idea preparada para controlarlos en remoto.

Un siglo más tarde, y recopilando todo tipo de innovaciones tecnológicas, podemos acceder a bajo coste a este tipo de dispositivos, que están acelerando la transformación digital de muchos sectores. La miniaturización es la clave: un pequeño cuadricóptero de estos lleva a bordo un ordenador del tamaño de una moneda pero de prestaciones similares a lo que hace una década ocupaba una torre tamaño maleta en su mesa de escritorio. Baterías, cámaras de video, tarjetas de red inalámbrica, todo ello acorde al tamaño del dron. Materiales muy ligeros e incluso planos para impresoras 3D y poder fabricarte tu propio con DIY con tecnología Arduino, siguiendo la corriente maker tan de moda en el momento.

El próximo salto evolutivo: dotarles de inteligencia artificial buscando que funcionen de forma autónoma evitando incluso que tenga que existir una mano humana manejando el control remoto.
Ya sabemos lo que es un dron y sus funcionalidades. Y ahora, ¿para qué lo podemos usar?
Además de para jugar si es de tamaño de un juguete con forma de vehículo teledirigido, y descartando los fines militares de dudosa necesidad, ¿para qué podríamos necesitar un dron?

No descartemos tan rápido el juego: drones y e-sports

Los e-sports son un sector en auge gracias a la transformación que está sufriendo el sector de los videojuegos de la mano de las redes sociales. Existen drones especializados para competiciones y carreras, donde además, sus pilotos los controlan desde el móvil u otro dispositivo que les permite ver la cámara que lleva el dron a bordo en directo, pilotandolo desde lo que sería la vista desde el propio dron. De ahí su nombre específico: Drones FPV (first person view – vista en primera persona)
Si a esto le mezclamos realidad aumentada o virtual, el resultado puede ser realmente futurista.
Todo ello puntualmente seguido por una legión de espectadores que pueden o no estar presentes en el circuito o sede donde se desarrolla la carrera. Con sus comentaristas, analistas, tertulianos … puro espectáculo digital.

Drones mensajeros que salvan vidas

Continuamente se proponen aplicaciones donde el dron hace un servicio de mensajería. Bien conocida es la intención del gigante Amazon de usarlos como mensajeros de los objetos que compramos online.
Pero el contenido del paquete que transporta el dron puede ser de muchos tipos y puede usarse para también para transportar sustancias o elementos críticos que pueden permitir salvar vidas en escenarios complicados.
Es el caso de la empresa Zipline, que desde hace ya un par de años, usa dones en países africanos como Ruanda o Tanzania par distribuir sangre a hospitales, con dones cuya autonomía es de 150km aproximadamente. Resuelven así el problema de reducir el tiempo de envío en zonas de difícil acceso.

Dronótica o drones educativos

Como hemos hablado antes, el factor clave es el abaratamiento de la acción y del material, y la facilidad de acceder a ellos. Esto facilita que se puedan incluso de construir de forma fácil. En cualquier caso, construir un dron y dotarle de alguna de las funcionalidades que hemos hablado, es un proceso de aprendizaje muy enriquecedor. Se trabajan conocimientos del área STEM principalmente, de la misma forma que con los dispositivos de robótica educativa, con la motivación extra de estar programado un dispositivo que vuela. Volar, la última frontera… y una gran atracción para los y las estudiantes.
Una vez que disponemos de un dron, construido o comprado, se pueden evolucionar las acciones que suceden en un aula, teniendo en cuenta si el dron dispone de además de cámara y conexión inalámbrica. Proyectos como FP_drone_EUH llevan varios años aprovechando el tirón de los drones con fines educativos. Pero con una imaginación sin limite se pueden desarrollar proyectos educativos sobre infinidad de materias: geografía, estudio del medio, naturaleza, etc.

Cambiando el punto de vista

En resumen, la funcionalidad más potente que nos ofrecen estos cacharreros es que nos permiten cambiar el punto de vista. Es estético, instructivo y hasta hipnótico el visualizar algunos de los videos que corren por las redes grabados a vista de dron. Desde vuelos panorámicos sobre espectaculares paisajes, hasta ver fuegos artificiales desde dentro de los propios fuegos. Gracias a su pequeño tamaño y maniobrabilidad podemos disponer de un punto de vista que ni la imagen aérea desde un avión o un helicóptero a la que ya nos tenían acostumbrados los realizadores televisivos nos podía ofrecer.
Un nuevo punto de vista para aumentar nuestra realidad.

Imagen: techlosofy.com

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