Algo de las muchas cosas que nos preocupan  estos días es que el nuevo Presidente de USA, cumpla su promesa de derogar el programa de Acción Diferida (DACA) de Obama en 2012  que ha servido para frenar la deportación de 750.000 jóvenes indocumentados que llegaron al país de niños y son conocidos como dreamers (soñadores). Estos podrían  quedar en tierra de nadie si Donald Trump lleva a cabo sus planes en política de inmigración. Protegidos de las garras de la deportación a este proyecto están adheridos más de 700.000 jóvenes y gracias al cual muchos de ellos han podido estudiar y tener permiso de trabajo. Ahora, estos “soñadores” pueden ver cómo la protección gubernamental se hace añicos con la política de inmigración salvaje de Trump.¡ Que fácil es romper sueños de los  jóvenes ¡ Con una firma¡ Así. Ya…

Con motivo de la Jornada Mundial de Migraciones de 2017 los niños migrantes  vulnerables y sin voz provocaron en muchos la sensibilidad ante su vulnerabilidad extrema y recuperaron su voz aunque fuera con otros acentos o por medio de palabras adultas.Qué difícil es hacerse cargo de los sueños de los niños. Esta vez en Europa .

Para poner rostro,  el cartel de la Jornada refleja , según  dice mi amigo Peio Sanchez , la mirada de dos niños en medio de la tierra devastada por la violencia. Detengámonos. Lo tenéis al final de este párrafo : El niño no se atreve a mirar a la cámara, necesita  sacar fuera la realidad de sus ojos. En su huida nos deja ver a nosotros, espectadores,  la historia de su dolor. ¿ Qué atrocidades no habrá visto? ¿Qué desgarros y pérdidas no habrá padecido?. El paisaje de una ciudad destruida, donde no queda un alma, nos pone sobre aviso. Tras la desolación está el incontable padecimiento de tantos. Su rostro apenas esboza un sollozo silencioso y vulnerable.  Quizás sea porque soñaba con un mundo de mariposas y ruiseñores.  En contraste la niña tocada con un pañuelo, tapa su boca y mira directamente a la cámara. Su mirada que ahora nos compromete, es su clamor de súplica. “Habéis roto mis sueños” parece decirnos, Una provocación a la compasión con “los hermanos más pequeños”. Porque hemos invadido su mundo de azúcar y de viento y debemos  devolvérselo. Una urgencia de respuesta aunque sea insignificante, incluso impotente. Sus ojos fijos en los nuestros son un imperativo imprescindible, inaplazable. Ahora nos damos cuenta que hay en ellos una infinita belleza, una insondable dignidad que nos apremia a extender la mano e implicarnos. Ahora o nunca

Yo ahora quiero recoger sus ecos. Porque mañana será tarde. Ayer fue tarde ¡ Ya es tarde ¡ Ahora o nunca

ECOS Y SUEÑOS:

España pierde el rastro sistemáticamente de menores migrantes.

“Cuando llegué quería estudiar, pero las cosas no me fueron como tenía pensado. Después solo podía pensar dónde conseguir comida”.Lo dice Mikel, natural de Nigeria, que alcanzó España con 16 años como polizón en un barco en 2009. Había dejado a su madre, “que no tenía nada”, en Níger, donde trabajó largas horas en el campo para poder pagar su viaje a Europa.Quería estudiar y jugar al fútbol en Barcelona porque soy fan del Barça desde pequeño, cuenta.

Pero al llegar a España se dio de bruces con un sistema de protección excluyente con los menores extranjeros que los deja en la calle: “Presenté mi partida de nacimiento y me dijeron que no valía, me hicieron unas radiografías que dijeron que era mayor de edad y me echaron del centro de menores”. La historia es de un chico de 21 años, ejemplo ” de muchos chicos negros como yo”. 

Nueve de cada diez niños migrantes llegan solos a las costas italianas

Abubacarr, de 16 años, se marchó de su casa en Barra (Gambia) cuando tenía 15 años, en febrero de 2015. Su padre había muerto, ya no podía ir a la escuela y muchos días no tenía qué comer.“No se lo dije a mi madre porque a ella no le parecía buena idea que me fuera. Cogí solo un poco de ropa porque había oído que en los puntos de control, especialmente en Libia, te quitaban lo que llevaras”. Si pudiera haber traído algo, habría cogido mis botas y camiseta para jugar al fútbol, -relata el joven en un testimonio recogido por Unicef en un centro de atención a refugiados en Trabia, Sicilia.

Hay niños y niñas refugiados que salen de sus países solos, hacen todos los caminos solos y llegan a nuestros países solos. Sin que nadie cuide de ellos o les proteja, han vivido situaciones terribles que les dejan en una situación muy vulnerable. Es el caso de Ana, quien si no huía de su casa iba a ser vendida y prostituida; o la de Mohamed, que tuvo que huir a las montañas porque el ISIS había llegado a su aldea y había matado a toda su familia.

También en España. Porque  nada más hay que dar un vistazo al informe Infancias invisibles de Save the Children , sobre la desprotección que sufren en España -y en general en la UE- estos menores refugiados, o los niños extranjeros que deambulan, sin compañía y/o las niñas víctimas de trata con fines de explotación sexual, 

Abdulá Kurdi, el padre del niño de solo tres años, Aylan Kurdi, cadáver en las playas relataba así la tragedia de cuya voz nos sigue llegando su eco : “Las manos de mis dos niños se escaparon de las mías, intentamos quedarnos en el bote, pero el aire disminuía. Todo el mundo gritaba en la oscuridad. Yo no lograba que mi esposa y mis hijos oyeran mi voz”. Quiero que todo el mundo vea lo que nos ha ocurrido en el país al que vinimos a refugiarnos de la guerra. Queremos que el mundo nos preste atención para que puedan impedir que esto les ocurra a otros. Que mis hijos y mi esposa sean los últimos”, declaró.

Yo no sé hacer photosoph. Lo notareis en la  foto de al lado. Pero sí me imagino (a partir de esta “mezcla gráfica” hecha con una gran impericia como bien se ve), los pensamientos de  los niños que ahora se congelan en los helados campos de refugiados europeos  si se encontraran con una imagen  como esta.

Para responder y combatir esta ola de frió en los campos y en los corazones, surgió una oleada de soñadores que bien de manera individual en #EfectoAcogida o bien organizados y representados por grandes instituciones como la de la campaña  «Para que no se mueran de frío» calientan su imaginación. De la compasión a la indignación. Y de esta, al compromiso

Leed y/o firmad.También Trump firma cosas. No creo lo haga con estos textos. Son textos solo para soñadores

 

Textos y materiales de la Campaña de Migraciones  http://www.conferenciaepiscopal.es/tema/migraciones/jornada-migraciones/