Dos visiones rancias de la religión en la política

En mi último POST “los votantes se desnudan” mostraba algunas cuestiones que me llamaban mucho la atención sobre la encuesta realizada por el CIS a los votantes de las últimas elecciones generales. De ahí que trate hoy la religión en la política, a partir de dos visiones rancias.

Me dejaba perplejo observar que, a pesar de que la inmensa mayoría de los votantes del PP (92%) se declara católica, son, de entre todos los partidos, los que tienen una actitud de mayor desconfianza hacia los demás, a los que les resulta más difícil ponerse en su lugar, los que tienen una menor disposición a pagar impuestos para mejorar los servicios públicos, los que tienen un mayor rechazo hacia la presencia de personas de diferente origen, cultura y religión y los que presentan una mayor desconfianza hacia las ONGs (en este último caso detrás del PSOE).

En definitiva, que su actitud de desconfianza se parece mucho a la del sacerdote que pasa de largo frente al herido en la parábola del “Buen Samaritano”. Y dado que esta parábola no es algo accidental del mensaje de Jesús, sino que es su centro (Jesús declara que el que no ayuda al herido no le ayuda a Él) llegamos a la obvia conclusión de que muchos de los católicos que votan al PP muestran una cierta inclinación hacia actitudes claramente anti-católicas.

En el otro extremo observamos como, a pesar de que la mayoría de los votantes de PODEMOS (54%) e IU (60%) se declara ateo o no creyente, resulta que son, de entre todos los partidos, los que siguen una actitud más consecuente con lo que dicta la religión católica en los cinco indicadores antes mencionados. Se parecen en este caso al Buen Samaritano que paró para socorrer al herido (aquí debo decir que después de leer la encuesta completa me entran dudas sobre qué habrían hecho si el herido fuera un banquero o un sacerdote).

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Pero resulta que estos mismos “buenos samaritanos” llevan en su programa (punto 293 del programa de PODEMOS a las elecciones generales) una serie de medidas claramente anti-católicas, de entre las cuales me gustaría destacar esta:

  • Derogación de los artículos del Código Penal que tipifican como delito la supuesta ofensa a los sentimientos religiosos.

Me llama la atención que en el programa de PODEMOS aparezca la derogación del delito por ofensa de los sentimientos religiosos y no aparezca la derogación del delito por ofensa a España, a las Comunidades Autónomas o a sus símbolos, ofensa que el Código Penal en su artículo 543 castiga hasta con un año de prisión.

¿Por qué se puede ofender a los símbolos religiosos de una persona pero la ofensa a su nación debe ser castigada con la cárcel? Intento colocarme en su manera de verlo pero no puedo dejar pensar que es irracional.

Así que, por un lado, tenemos a muchos católicos del PP con actitudes claramente anticatólicas y, por otro, tenemos a muchos anticatólicos de PODEMOS e IU siguiendo el corazón de las grandes religiones (incluida la atea), que no es otra cosa que intentar acompañar, ayudar y defender a las personas que se encuentran en situación de vulnerabilidad, aunque sean diferentes.

Y ante este diagnóstico me surgen las siguientes preguntas:

¿Qué es lo que lleva a los votantes del PP a hacer lo opuesto de lo que deberían escuchar en misa los domingos? ¿Y qué es lo que lleva a los votantes de PODEMOS a la irracionalidad más absoluta frente a la religión católica?

Creo que en los dos casos, no es otra cosa que el odio y la desconfianza. El odio no es solo una herida social que aumenta la brecha entre unos y otros, sino que es también el camino más corto hacia la irracionalidad. Es ese odio y esa desconfianza lo que lleva a adoptar, tanto unos como a otros, unas visiones rancias y deformadas de lo que es la religión. Y no solo de la religión, también de la vida, de la política y de las relaciones sociales, ya que el odio lo deforma todo.

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Este es el motivo por el cual cualquier cosa que queramos hacer en política nunca será posible sin antes tender puentes frente a la división que nos separa. Y esto supone la imperiosa necesidad de hacer algunas renuncias, como dejar de utilizar palabras como “izquierda”, “derecha”, “conservador”, “progresista”. Palabras que sin duda en el pasado tuvieron su utilidad pero que hoy generan mucho más daño que bien.

Nada sólido podremos construir en la política si nos decantamos por uno de los bandos, aunque sea de una manera racional solo basada en ideas y programas, ya que la irracionalidad del odio hará ver a media España nuestra medida como “perversa” y en cuanto tenga oportunidad la echará para atrás, sin que quede nada de lo que pensábamos haber conseguido.

Una última observación antes de terminar: Si alguno al leer esta reflexión tiene la tentación de pensar que la virtud cristiana está en el centro político le invito por favor a que lea este post: “Más de derechas que los de derechas y más de izquierdas que los de izquierdas” en el que intento de nuevo ridiculizar el eje derecha – izquierda en su totalidad, cebándome en este caso fundamentalmente con el centro.

4 Comentarios

  1. Qué bueno, Jorge.
    Cuántas veces me ayudas a poner palabras a mis pensamientos enmarañados!

  2. Muy bueno jorge. Yo cuando escucho discusiones entre amigos sobre política… que se ponen tan agresivos y parece que matarían por defender ideas en las que en el fondo están de acuerdo, solo veo la herencia de todos los sentimientos de la guerra… es el mundo emocional el que nos mueve y ese también se hereda, igual que el color de ojos, solo que en este caso unos lo toman como dogma de fe y otros lo rechazan como en una eterna adolescencia.

  3. El sacerdote judío que pasa cerca del herido quizás tiene miedo de incurrir en impureza por tocar a quien no debe. Muchas veces ese afán por la pureza nos aleja del Espíritu del Evangelio. El samaritano no tiene esa barrera.
    Quiénes están a la derecha y quiénes a la izquierda? Nosotros pensamos que los chinos están a nuestra derecha (geográfica) y los EEUU a nuestra izquierda. Pero para los chinos son los EEUU están a la derecha y nosotros a la izquierda. Quizás hasta eso es relativo… Imagínate la política!

  4. Estoy de acuerdo en descartar lo de izquierdas y derechas para describir un modelo sociocultural que conduzca a los pueblos a crecer de forma integral; se entiende: ética, espiritual, cognitiva, afectiva, comunicativa, estética, corporal, y socio-política; un proceso continuo, permanente y participativo que busca el desarrollo armónico y coherentemente todas y cada una de las dimensiones del ser humano a fin de lograr su realización plena en la sociedad. Ciertamente este objetivo requiere de una visión amplia del concepto ‘mundo’ directamente relacionado con la persona, concretamente, con el estudio de la “teoría ejecutiva de la inteligencia” que integra conocimiento, emoción y conducta. En la selva informativa, la mente necesita con urgencia un Linneo que sistematice las distintas operaciones previas a la realización. Por ello describir conductas resulta, cuando menos, un ejercicio realizado en el vacío. Las variables que hoy se toman del llamado votante (especulaciones) guardan esa tendencia progre o conservadora que sigue marcando tendencias, pero una vez observadas las conductas de unos y otros la expectación deja de ser un espejismo y “la inteligencia que aprende” da paso al ‘talento’ como posibilidad que se hace real. Opino que, de manera extensa, quienes han sido expuestos a vivr el segundo-segundo apoyados pero no manipulados presentan ese talento que los pueblos precisan para avanzar juntos. De ello colijo que cualquier explicación abierta a la conducta humana ha de tomarse en serio el estudio científico de la mente. Opinar no es gratuíto, produce sus efectos.

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