Lo digital no quita lo analógico

Parafraseando y adaptando un conocido refrán castellano, me ha surgido esta reflexión ahora que por estas fechas, las corrientes por la desconexión digital, ganan audiencia en las redes, en pro del disfrute de lo analógico como lo único real y auténtico.

Si queremos algo perfecto a la primera, es mejor apostar por buscarlo en la realidad analógica, con su infinito espectro de colores, su infinita resolución de imagen y sonido, sus infinitas sorpresas y lugares que recorrer.

Pero … ahora que la tenemos a nuestro alcance… ¿por qué sacrificar un ratito de tecnología y realidad aumentada para potenciar la realidad analógica que nos rodea?

Por estas latitudes desde las que escribo este post, además estamos en el ecuador del período estival. Y no hay nada más analógico que el verano. Lo que a veces supone un estrés para poder mantener nuestro ritmo social digital, podemos usarlo también para mejorar nuestra experiencia sensorial, ahora que podremos aprovechar de un resquicio de tiempo de descanso (los más o menos afortunados) y de tiempo al aire libre y en lugares no tan cotidianos.

Si disponemos de tiempo libre, disfrutemos de desconectar de la tecnología cotidiana, del estrés digital laboral, para reconectar con nuestras aficiones. Aficiones que por otro lado, seguro que han cogido caminos inseparables de lo digital, por analógicas que sean. Les propongo reconectarse con esas grandes aficiones de la humanidad aparcadas y que se retoman cada verano, como los gimnasios en Año Nuevo, pero aumentarlas digitalmente. ¿Qué opinan de estas?

La música: la música debería ser una pasión cotidiana. Lo es para mucha gente, de hecho. Pero para otra, el ritmo del día a día les impide descubrir y disfrutar de este maravilloso arte, que de momento, disfrutamos en la mayor parte de las veces gracias a lo analógico de nuestros sentidos. La tecnología digital puede potenciar esta experiencia de muchas maneras, desde descubrir nuevas melodías que suenan en ese espacio donde nos encontramos gracias a las bien conocidas apps de reconocimiento de audio como SoundHound o Shazam, a cualquiera de los proveedores de música digital, donde además de escuchar, podemos compartir, conversar, publicar nuestras selecciones … ¿para qué piratear si me pierdo todas las posibilidades aumentadas de la red social musical? Y también, música en abierto, lo que además de reducir el coste fomenta el intercambio, como por ejemplo en SoundCloud, Jamendo, etc…

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La lectura: no puedo negar que también soy de los que les apasiona pasar las páginas de un buen libro, ya sea de esos gigantes que se guardan esperando llevarlos a costa de pagar un sobrecoste por la facturación de la maleta, o pequeños para llevarlos en cualquier bolsillo. Pero desde que la tecnología se acercó al gran al público lector, creo que se convirtió en una gran aliada de la lectura. No sólo para reducir peso a la hora de llevar cientos de miles de libros en un ebook. También por la posibilidad de poder leer en diferentes medios interconectados, o que el texto del libro pueda verse aumentado en contenido y multimedia es algo apasionante. Mucha gente lee, aunque no lean libros, porque pueden leer otras muchas cosas, como por ejemplo, este blog.

Disfrutar de conversar y compartir pasiones por leer, también era algo costoso en tiempo y espacio, pero ahora se puede participar de clubes de lectura y de espacios de opinión en las redes. Por ejemplo, pueden darle una (re)visita a GoodReaders, y crear su librería deseada y compartir opiniones con otros lectores, o formar clubes de lectura digitales, si es que no pueden hacerlo física y analógicamente. También podemos descubrir textos gracias a los buscadores, o incluso leer en forma de “tarifa plana” en algunos proveedores, unos libres y otros con coste para respetar los derechos de autor, como 24symbols o el archiconocido Kindle Unlimited del gigante Amazon.

Viajar, hacer deporte o simplemente cambiar de sitio: sobre todo el movimiento que nos reconecta con nuestra esencia, la naturaleza. El que no quiera o pueda darse el lujo de perderse tiene el alivio del GPS, quien quiera disfrutar de un poco de cultura en el lugar más recóndito de la naturaleza, le viene de maravilla la banda ancha, los satélites. ¿Qué hay de malo en buscar un chiringo auténtico y autóctono en esa recóndita playa de arenas de marfil y aguas cristalinas en la red de recomendaciones preferida de cada cual (no dejen de recomendar estos sitios en los comentarios de este post ¡por favor!).

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Porque si no tenemos la suerte de llegar a un sitio donde nunca ha llegado nadie antes (como en el anuncio de aquel coche), lugares de los cuales quedan pocos, seguro que alguien ha dejado su opinión en su buscador de cabecera para contrastarla. No digo marcas, como en la tv, que no quiero meter la pata con la publicidad (je, je). Se puede viajar y encontrar destinos en la red, o si no podemos viajar físicamente, podemos hacerlo virtualmente recorriendo GoogleEarth. Si podemos hacer deportes en persona, genial, pero si no, podemos darle una oportunidad a los e-sports.

La naturaleza y la noche: Naturaleza y nocturnidad van de la mano, y más en verano. Son dos grandes ámbitos de nuestra esencia humana, donde el mundo físico, analógico, lo podemos potenciar a base de dispositivos y aplicaciones digitales. Es curioso y fantástico descubrir cómo la naturaleza despierta cuando cae la noche.

Por culpa de la latitud por la que ahora nos apetece disfrutar del frescor nocturno, hace un par de noches tuvimos por aquí la oportunidad de disfrutar del espectáculo natural que nos ofrece siempre el cielo, pero más aún con efemérides como el eclipse lunar del 27/07/2018. Espectáculo de unas pocas horas de duración, pero que merece continuar cada noche, ya sea en silencio o en grata compañía y conversación. Es fantástico poder explorar el cielo en compañía de una app de localización de objetos estelares (hay cientos en las stores de Android e iOS … ). En otras latitudes hay mucho que ver, por aquí, a 40ºN y 3ºW, hoy mismo tendremos a eso de las 22:30h. a Marte, Saturno, Júpiter y Venus compartiendo el cielo, y en breve se nos caerán encima las Perseidas. Mientras los buscan les reto a encontrar esos puntos de luz fija que se mueven a velocidad constante. ¿Son aviones?¿OVNIS? … lo más probable es que sean satélites de comunicaciones o incluso la estación espacial internacional, que pasa cada hora y media aproximadamente.

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La naturaleza al fin y al cabo es parte de nuestra esencia física. Y siempre nos hace bien reconectar con ella. Podemos explorarla a ciegas o con ayuda de los dispositivos digitales. Por ejemplo, de forma análoga a lo que podemos hacer con Shazam con la música, podemos hacerlo con Seek e iNaturality con los seres vivos que nos rodean. Las personas más amantes de la inmediatez, seguro que le encuentran placer en encontrarle nombre y disfrutar de conocer esa planta o animal que se acaban de encontrar en un paseo. O en la telaraña de la esquina de la pared del hotel.

Y muchas otras aficiones cercanas al mundo analógico, que podemos potenciar y realizar de forma ubicua, gracias a los dispositivos que llevamos todos encima: fotografía, arte digital, juego, conectividad social con los que tenemos lejos, aprender algo nuevo, etc. etc. Es cuestión de cambiar un poco los ritmos y los usos cotidianos de la red y de las redes. Quién sabe cuánto tiempo tardaremos en poner de moda los implantes digitales hasta el punto de no poder vivir sin ellos, como nos ha ocurrido en esta última década con los móviles, relojes y pulseras “inteligentes”. De momento, podemos aumentar nuestra realidad con ellos, y así descansar de ser un cyborg cuando nos apetezca. Pero a lo mejor empezamos a descubrir que para llevar las manos ocupadas … ¡mejor sujetarlos debajo de la piel!

¡Ah! Y no se olviden del amor.… no, en este post no voy a tocar el tema de las apps para conseguir nuevas relaciones personales … pero aun así … no se olviden de amar y de dejarse amar en cualquier época del año.

Aquí o allá, conectados o desconectados, digitales o analógicos, al norte o al sur, en verano o en invierno, les deseo que disfruten por unos días del final del giro lento del Afelio, antes de coger de nuevo velocidad camino del Sol. Aprovechen para descubrir esos otros mundos que hay, y que están en este.

Otras personas, lo llaman vacaciones.

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