Dialogar en las fronteras desde entreParéntesis

A estas alturas de la actividad de nuestra web promovida por la Compañía de Jesús, me gustaría hacer memoria de los debates fronterizos en los que he querido sumergirme a lo largo de 71 “entradas” donde he contribuido tanto en la sección de “Religiones en el espacio público” como en “Justicia y solidaridad”.

Las fronteras en las que he tratado de situarme me han resultado, siguiendo la doble metáfora espacial que emplea Patxi Álvarez de los Mozos SJ, más de descenso que de ascenso. Descenso porque nos han situado en un terreno poco dado al foco público habitual, frecuentemente inaudible o intransitable porque las posibilidades de repensar y reconfigurar ciertos espacios estaban negadas o marginadas. Se hacía difícil porque la configuración actual del lugar que la espiritualidades y religiones históricas pueden ocupar en la reconstrucción de la convivencia y en el espacio público viene configurado por siglos de secularización hegemónica que ha construido la rigidez de nuestro presente y de las interacciones posibles.

La tentación por nuestra parte era, hagamos nuevas todas las cosas, queriendo seguir el rastro del acto creador y regenerador del buen Dios. En este proceso se ha poner en práctica permanentemente el pensamiento crítico que entendemos como mi amigo Joaquín Herrera Flores, quien nos recordaba que pensar, es pensar de otro modo. En nuestro contexto, ha significado buscar la novedad o el novum que puede irrumpir en la vida social e histórica como superación de los límites y de las exclusiones que definen el presente. Para ello, se trata de no reproducir la mismidad en la que estamos instalados, de evitar la repetición de la misma compulsión. Buscábamos así entrever lo invisible, hacer hueco a lo expulsado, traer la memoria de lo ausente, hacer justicia a los perdedores, reconciliar opuestos.

Pero el acto creador o regenerador no se realiza o perfecciona en el presente. Abre futuro. Y este futuro que co-responsabilidad de muchos, es el que realizará, o no, las posibilidades lanzadas para la reconstrucción del presente. Mientras tanto, nos salva o sostiene la esperanza que es rebeldía ante la reproducción de los malestares presentes. En que estos no tendrán la última palabra en la construcción histórica.

En la propuesta apostólica de la Compañía se busca estar en las fronteras para la impulsar y sostener la tarea de la reconciliación. Reconciliación entre sujetos, pueblos, culturas y religiones; entre los hombres y Dios; entre las personas y el conjunto de la creación. Así, el trabajar en las diversas fronteras existentes, personales, sociales, culturales, religiosas, con la trascendencia, con la naturaleza no es para impulsar la victoria de una polaridad, sino para reconciliar, o si quieren, para armonizar o buscar otra co-relación más humanizadora, convivencial y sostenible.

La tarea queda expedita y abierta, otros la seguirán o seguiremos en otros espacios. Quede aquí nuestro intento agradecido y esperanzado.

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