Por: Manu Escudero. Cantautor.

La voz, esa herramienta tan necesaria e importante que hace que podamos relacionarnos con nuestros iguales. Un instrumento de sociabilización que nos acerca, nos une, nos enamora. También nos aleja, o nos resulta desagradable en ocasiones… Sin lugar a dudas, es ese instrumento fundamental que todos utilizamos a diario para comunicarnos. Es un instrumento mágico y espiritual.

He tenido la oportunidad de coincidir en algún escenario con grandes voces que me han puesto la piel de gallina. He escuchado voces que me han tocado el corazón, me han hecho llorar, me ayudan a navegar en mi interior, voces que me acercan más a Dios.

Soy cantautor y profesor, por lo que tengo que estar a pleno rendimiento cada día. Como músico, siempre he cuidado mucho los instrumentos que tengo en casa y, hasta no hace mucho, no era muy consciente de los cuidados y precauciones que debemos tomar en el uso de nuestra voz. ¿Quién no ha vuelto afónico de un concierto de rock, un partido de fútbol, o incluso de una noche de fiesta? Hay muchos bulos respecto a los cuidados de la voz, según hablaba con mi foniatra, a quien desde aquí agradezco sus consejos. Podríamos escribir varias líneas para desmentir un montón de consejos que nos dan para tener la voz a tono antes de subir a un escenario, o antes de entrar en una clase, pero casi prefiero dar otros consejos que he aprendido a lo largo de los años. Desde luego, me vienen muy bien a la hora de cuidar mi voz. Tales como evitar hablar en lugares con mucho ruido (como en esos conciertos en los que nos empeñamos en hablar al oído a nuestra pareja, nuestros amigos… porque la música sobrepasa los límites posibles), tener las cuerdas constantemente hidratadas, hablar despacio, evitar lugares con humo, descansar, mantener una dieta equilibrada, etc.

Algunos pensarán por qué dedicar un día mundial a la voz, otros apenas le darán importancia y pasarán de darle al “like” en el Facebook, otros ni la cuidan… La verdad es que en este día mundial de la voz sólo me sale dar gracias por este regalo tan hermoso que me permite comunicarme con los demás, no sólo a través del habla, sino también del canto. La veo como un don, un regalo de Dios, que utilizo como herramienta principal y fundamental en mi profesión. Eso sí, muchas veces solo nos preocupamos de ella cuando vemos que otros no la tienen o que la nuestra flojea, y es entonces cuando la valoramos, la cuidamos, o incluso nos planteamos qué pasaría si no fuésemos tan afortunados por tenerla.

Y como mensaje final, en este día mundial de la voz, me gustaría destacar que, sobre todo, nuestra voz tiene que estar al servicio de los demás, tiene que ser también el eco de los que no la tienen.