Los últimos días hemos estado rodeados de sucesos preocupantes. Uno de ellos ha sido el resultado del referéndum en Reino Unido. El Brexit ya ha sido analizado en esta casa con brillantez, por lo cual no me referiré él. Más que el evento en sí lo que me ha preocupado es el peso que han tenido los argumentos xenófobos en los debates que defendían la salida de la Unión Europea. Discurso, que por cierto, ha sido desarrollado hasta el hartazgo por ese rubio tormento conservador: Mr. Donald Trump. Y, precisamente en el país de Trump, ha ocurrido otro de los atentados homófobos, que esta vez ha dejado 50 muertos y la perturbadora sensación que la violencia campa a sus anchas cuando allí donde se enciende el discurso del odio.

Cuando me puede el desánimo, intento recordar que probablemente ahora mismo están ocurriendo cosas extraordinarias que harían recuperar la ilusión al más deprimido de los pesimistas, y que no conocemos, o que no dedicamos tanto tiempo en nuestras conversaciones. De hecho, en el mundo se están venciendo la polio, y la mortalidad infantil alcanza sus cuotas más bajas. No es poca cosa. El quid de la cuestión es que nada de esto ha sido posible sin decidirlo, sin apostar por ello, sin movilizar recursos para obtenerlo.

Y entonces, ante la pregunta ¿Podemos detener el avance, que parece implacable, de la injusticia y la desigualdad? La respuesta es un rotundo sí. Pero no basta con desearlo, ni con quejarse por lo mal que van las cosas. Puede que tengamos una sensación resacosa sobre el curso de los acontecimientos, pero no conviene olvidar que ese curso lo determinamos colectivamente. Reflexionar, opinar y pensar con otros, votar y ejercer mis posibilidades de ciudadanía para construir una sociedad justa, castigar la ilegitimidad de la injusticia, movilizar tiempo, recursos, talento por el bien común…

Una de las organizaciones que moviliza talento, recursos e inteligencia en comprender la lucha contra la pobreza, y hacer algo tan difícil como intentar convencer a la sociedad, y a los responsables políticos, que necesitamos una apuesta decidida para defender los derechos sociales, es Fundación FOESSA, que no sólo hacen sesudos informes para ayudarnos a entender la pobreza, también han elaborado vídeos de divulgación simplemente geniales. Enlazo mis tres vídeos favoritos, y os invito a verlos, y después, a pensar cuál es nuestra responsabilidad como ciudadanía, qué podemos hacer, desde nuestro lugar de influencia, porque esto deje de ser parte de nuestra realidad… Y hacerlo.

Sobre el empleo

Sobre el efecto de los recortes en el Estado de Bienestar

Sobre el derecho a la vivienda