Desde nuestra paternidad digital: reflexiones de guerrilla

familia digital
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En varios de mis posts, ha quedado patente que disfruto en los últimos años de un nuevo nivel del juego de la vida: el de la paternidad. Rodeados de tecnología es de por sí una paternidad digital en toda regla. Por supuesto, compartida por quien la hace posible y me acompaña con su maternidad. Después de haber superado con mayor o menor éxito otros niveles anteriores, aquí estamos. Una veces gracias a las capacidad y competencias que uno humildemente ha ido adquiriendo y otras gracias a los “trucos”, “pokes” y “backports” que me ha regalado mi entorno.

Una vez delatada mi condición y casi mi edad, no voy a entretenerles relatando cómo los nuevos jugadores de esta nuestra pequeña comunidad interactúan con todo cacharro que puebla su entorno (y puedo dar fe de que hay unos cuantos). Cómo dejan sus dedos en la televisión o la pantalla del ordenador, sorprendidos pbebe internautaor la falta de respuesta de esos engendros obsoletos que usan su madre y su padre, o de por qué las fotos del álbum ni se mueven ni se amplían con los dedos …
Con este post, lo que me gustaría es recoger el guante lanzado en el blog por José Fernando y comentar “desde dentro” y a modo de reflexiones de guerrilla, algunos aspectos de esta mi nueva realidad. Y como él bien introduce “nuevos tiempos crean realidades nuevas”. Efectivamente, creo que las mismas preguntas siguen vigentes, porque esto no es para nada nuevo, o al menos no es más diferente de lo que pudo suponer la introducción de una caja que hablaba en una casa hace sólo unas pocas decenas de años. Así que voy a retomar una por una sus preguntas, sin ánimo de nada más que proponer algunas cosas desde dentro de la trinchera y algunos enlaces que probar …

  1. Educa el testimonio del buen uso. Pero … ¿Y dónde están las instrucciones de qué uso es el bueno? En este eterno debate de dónde está la línea que separa lo bueno de lo malo, como si fueran el blanco y el negro siempre me falta una escala de tonos y sobre todo la diversidad de los colores. Efectivamente, los padres digitales somos una referencia inmediata, y es aquí donde la mesura habrá de imponerse sin miedo a incorporarla a los momentos cotidianos. El buen uso también tiene que estar regido por la madurez del usuario, lo cual no siempre está directamente relacionado con la edad. Y lo mejor para detectar bondades es que este uso tenga buenas guías. Como las y los churumbeles vienen con el pan pero sin el libro de instrucciones, lo mejor es informarse y compartir experiencias.

Hay infinidad de observatorios, decálogos y proyectos para aprender este buen uso. El más de actualidad, el proyecto IS4K del Incibe, al que habrá que seguir con interés en estos sus primeros pasos.

  1. La obligación de saber qué sucede. Estas pequeñas criaturitas nacen con la curiosidad como bandera, y que no la pierdan. Desde siempre les han importado las cosas del mundo que les rodea, y han/hemos tenido medios informativos adaptados para ellos. ¿Por qué iba a ser diferente? Lo que ha cambiado es la herramienta, y con ella las posibilidades y la inmediatez. Las “antiguas” revistas juveniles, o los suplementos infantiles de los dominicales ahora se han adaptado y actualizado al mundo digital en paralelo con el nacimiento de nuevas posibilidades. Y lo más importante: pueden interconectarse en su experiencia de información, compartir información, etc.

Una buena experiencia guiada alejará el miedo a los peligros, que haberlos “haylos”. Y una buena dosis de información sobre estos peligros es necesaria sobre todo para los adultos referentes, porque las redes que usamos, tienen límites de acceso legal por edades. Por ejemplo, merece la pena dedicarle un rato a curiosear la parte de internet adaptada para niños: buscadores, redes sociales infantiles, etc. que existen pero que al no ser de uso común por los adultos se desconocen. Por ejemplo podemos ayudarles a saciar su curiosidad seguridad en sitios como Kiddle, Bunis  o KidRex.

  1. Nuevos lenguajes, porque han cambiado. Estas diferencias intergeneracionales son inevitables. Pero no por ello es imposible aprender nuevos idiomas. De la misma forma que práctico mi oxidado inglés, también puedo acostumbrarme a grabarme videomensajes. La comprensión del mensaje no creo que requiera de un nuevo lenguaje más y no creo que la humanidad esté suficientemente madura como para usar el “común” de los libros de ciencia ficción. Es más un ejercicio de buena voluntad y de interés por el mundo del otro. Interesémonos un poco más en escucharles y comprenderles y seguro que se interesarán más en intentar comprendernos y comunicarse.
  1. Horarios de “vuelta al hogar”. Lo nuevo, y que además está a propósito diseñado para ello, es atractivo y con tendencias adictivas. Pero no es la tecnología en sí la que pienso que deba tener horarios, sino que los horarios han de marcarse para regular sus usos. Si tengo un dispositivo de regulación inteligente de la luz y la calefacción del hogar que controlo desde el móvil, quiero que esté encendido y funcionando 24h. al día. Pero si lo que estoy es jugando a un videojuego, tendré que parar para dedicarle tiempo a otras actividades. Otro tema para incluir en el futuro libro de instrucciones para churumbeles del futuro: la gestión del tiempo.mama guiando en internet

Hay infinidad de soluciones colaborativas en papel para hacer planificaciones, horarios, calendarios familiares. Pero igual que es muy creativo hacerlo en un calendario de pared con pegatinas, se puede hacer en un calendario digital. Una propuesta: crear un calendario compartido familiar, por ejemplo en Google Calendar, con notificaciones de los tiempos de cada actividad, ya sean tecnológicas o no. O listas de la compra colaborativas por ejemplo en wunderlist.

  1. ¿Juegas con tus hijos? ¡¡Sí!! y cada vez con más tecnología. Ya no es sólo cuestión de darle cuerda o ponerle pilas … es que casi todo lleva un pequeño ordenador dentro.

Incluso podéis probar a construir tecnología juntos: introduciros en el mundo de la robótica o de la tecnología educativa. Hay opciones para todos los gustos y bolsillos. Mi apuesta personal: soluciones basadas en Arduino donde toda la familia colabore y aprenda, porque se necesita desde recortar cartulina, hasta hacer hacks estilo Mac Gyver.

  1. ¡No espíes! Dialoga. A este punto de madurez de usuarios he de reconocer que aún no hemos llegado. Pero entiendo que de la misma forma que no era muy serio leerse el diario de papel de nadie o escuchar por el otro teléfono de casa, lo mismo ocurre con las nuevas redes de comunicación. La privacidad también es educable. Y por cierto, hacerlo es delito: entre 1 y 4 años de cárcel https://www.bebesymas.com/ser-padres/lees-los-mensajes-del-movil-de-tu-hijo-de-uno-a-cuatro-anos-de-carcel.comunicacion
  1. Establecer referencias. Esta siempre me recuerda a la frase de Spiderman: “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”. Tampoco es tan imprescindible que se parezcan tanto a nosotros ¿no? Referencias sí, sentido común, más, pero que no repitan nuestros pasos. Han de buscar sus propios caminos puesto que se encaminan a empoderarse de un mundo que ni siquiera nosotros conocemos. Referencias en valores, pero permeables y flexibles para incorporar con sensatez nuevos conceptos.
  1. Uso ordenado, según su fin. Esta está muy ligada a la 4ª pregunta. Y es la que lleva a la conclusión final. El dispositivo es una herramienta, no un fin. Incluso dispositivos que parecen tan limitados en usos como las consolas de videojuegos, pueden ser muy educativos para el mundo presente y futuro. Con mesura y con criterio.
  1. Coherencia con mi vida adulta. Una de las cosas que buscamos aprender a hacer los adultos es a manejar con coherencia nuestros espacios y tiempos cotidianos. Siendo coherentes con nosotros mismos sabemos, tanto si lo hacemos como si no, que se puede definir espacios estancos como la vida privada, la profesional, el entorno familiar. Y de la misma forma que lo hacemos en persona y en vivo lo podemos hacer en nuestros espacios digitales, que inevitablemente forman parte de nuestra realidad diaria. Este es un aprendizaje importante que probablemente nunca terminamos de ajustar a lo largo de la vida. Y es una de las guías más importantes que podemos aportar en el uso de las tecnología de comunicación para nuestros menores: no hay que dejar de ser uno mismo, porque la red formará parte de nuestra marca personal. Pero en la red como en la vida hay que marcar las fronteras que delimitan nuestros espacios vitales con seguridad y con firmeza.
  1. La riqueza de la tecnología, lo mucho que aporta. Los peligros son más mediáticos, más impactantes y más atractivos, como el lado oscuro. Pero ¿qué diferencia los peligros digitales de los peligros de la vida diaria? En mi humilde opinión, somos los adultos los que hemos creado la diferencia frivolizando lo que pudiera pasar con estos juguetitos … Es peligroso cruzar la carretera porque vienen coches y por eso no se las dejamos cruzar solos cuando son pequeños, ¿por qué les dejamos solos en mitad de las autopistas de la información? Porque no nos han enseñado la forma de sus coches ni la manera de verlos y esquivarlos. Hay que romper la brecha digital de los adultos cuanto antes, sino, va a ser difícil que puedan competir en ser referentes de riqueza digital, si ni saben que existe.
  1. Aprender a gestionar crisis. La vida por escrito es más difícil de interpretar. Si ya de por sí, con lo rico del lenguaje, tanto hablado como corporal, generamos malentendidos, ¿qué ocurre cuando faltan partes de ese mensaje tan completo?

movilidad
La buena noticia: cada vez estamos más cerca de comunicarnos digitalmente como si realmente estuviésemos en vivo gracias a avances como la realidad virtual y en un futuro los hologramas. Aun así, nuevas formas de comunicación requerirán nuevas formas de gestión de cualquier situación. Hay que adaptarse, cambiar y aprenderlas.

  1. ¡Parejas digitales! ¿Parejas sólo? Mejor digamos familias digitales completas, grupos sociales de todo tipo. Porque nuestras pequeñuelas y pequeñuelos no sólo se van a fijar en quien les acompañe en casa, sino en toda la experiencia con su entorno cercano. El amor, la amistad, el cariño , el agradecimiento y cualquier otro sentimiento que se pueda compartir en todos los estratos familiares y de los círculos de amistad, ahora se demuestra con tecnología de por medio. El contenido, el mismo, el medio conductor totalmente diferente: los nietos y abuelos se envían videomensajes, o hablan por videoconferencia. La familia se graba en video que ya no se reproduce en la tele del salón, sino que se envía allá donde esté cada cual.

Los nuevos tiempos han traído nuevas diásporas. Que al menos la tecnología sirva para mantener unido lo que gobiernos, trabajos, la globalización o el amor han separado.

En conclusión: es duro pasar el nivel de la crianza, la tecnología puede hacer más llevadero querer pasárselo en nivel pro, siempre que haya implicación en querer aprender las bondades de las nuevas herramientas.

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Isaac Seoane Pujol
Ingeniero de telecomunicaciones y doctor en Ingeniería Telemática de formación. Actualmente trabaja como profesor del Departamento de Ingeniería Informática y Telecomunicaciones de la Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA) en varias asignaturas de grado y en el Máster en Educación y Nuevas Tecnologías de UDIMA. Es un curioso compulsivo, "lifelong learner" y apasionado de la tecnología en todas sus facetas, de donde le viene su vocación por la docencia y la investigación en este área, participando y colaborando desde hace más de 10 años en diversos proyectos relacionados inicialmente con infraestructuras de telecomunicaciones y en la actualidad en otros más enfocados a tecnología educativa, innovación tecnológica y social y ruptura de brecha digital.

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