Desconexión digital: ¿una forma de recuperar nuestras vidas?

Desconexión digital
Desconexión digital

Hace unos meses llamó mi atención un artículo que hablaba sobre cómo algunas personas habían tomado como opción de vida la desconexión digital de los distintos dispositivos que últimamente rigen las vidas de todos nosotros.

El artículo comienza hablando de los hábitos que poco a poco se han ido instaurando en nuestra cotidianeidad y que, si nos fijamos tan solo un poco, están siempre relacionados con algún tipo de dispositivo: levantarnos por la mañana y consultar nuestro Whatsapp, ver qué notificaciones tenemos en Twitter o Facebook mientras desayunamos, revisar nuestro correo electrónico durante el pequeño rato que disponemos para comer…

Los ‘Desconectados’, esa nueva tribu urbana de la que trata el artículo, han decidido llevar a cabo una cruzada contra la tiranía de Internet. Así, han renunciado a sus perfiles sociales y todo el entramado de relaciones (o conexiones) que habían sido capaces de establecer con el objetivo de poder disfrutar más y mejor de la vida. Los Desconectados no poseen teléfonos móviles de última generación, sino antiguos modelos cuasi-analógicos sin conexión a Internet.

No se trata de unos ascetas empeñados en vivir aislados del progreso; por supuesto que saben de la utilidad de Internet, pero también conocen bien y han vivido en sus propias carnes la sobre-dependencia de la inmediatez y la frialdad y superficialidad de muchas de esas relaciones, y gracias a esta desconexión digital consideran que pueden retomar el ritmo normal de sus vidas.

Esta actitud, tan respetable como cualquier otra, no debe ser tomada a la ligera. Hay tras ella un trasfondo que, si bien todos nosotros podemos llegar a entender, no es igualmente sencillo de ver representado en nuestras propias vidas.

Las bondades de la sociedad digital, esa tan hiperconectada, tan hiperinformada y tan sobreexpuesta, tiene también su lado oscuro. Nuestro compañero José Fernando Juan nos ha estado regalando estas últimas semanas una serie de artículos sobre la alteración del tiempo, el espacio y la relaciones en la era digital, donde expone claramente qué cosas hemos ganado y qué cosas hemos perdido en este nuevo tiempo.

La desconexión digital en los jóvenes

Todo lo anterior me pareció interesante, por lo que me puse a buscar información sobre el tema y di con otro artículo del Financial Times titulado Millennials lead the charge to find real life . . . and slow tech, donde el autor viene a exponer cómo los jóvenes comienzan a desinteresarse por lo digital y van trasladando su atención e inquietudes a recuperar cosas del pasado con un alto componente analógico: discos en vinilo, modelos icónicos de coches, etc. Curiosamente, tal y como afirma el autor, son quienes más capacidades tecnológicas poseen y más habituados están a utilizar las nuevas tecnologías, quienes empiezan a dar pasos para cierto tipo de desconexión digital. Es como si lo tecnológico y lo digital les produjese cierta sensación de hastío. Y tiene su lógica.

Puede decirse que los jóvenes de ahora han nacido con un smartphone en la mano. Los hay quienes dominan el mundo de los videojuegos hasta cotas que a muchos de nosotros nos resultan inalcanzables (y a veces incomprensibles). Han sabido poblar el espacio de las redes sociales, y gracias a ese dominio de las relaciones digitales algunos son auténticas estrellas, equiparables en fama a cualquier Messi o Cristiano Ronaldo. Dominan la nube hasta hacer de ella un universo paralelo donde guardan (y a veces ocultan) sus más oscuros deseos y sus menos conocidas capacidades.

Es tal su habituación a lo digital que, en gran medida, han perdido la capacidad de sorprenderse con la novedad. Esta pérdida de sorpresa degenera en una sensación de vacío: nada los colma, todo es fácilmente superable, si no inmediatamente, en un corto período de tiempo tras un breve aprendizaje.

Es entonces cuando comienzan a prestar atención a otro tipo de cosas: recuerdan lo que sus padres les comentaban del ‘sonido especial’ de un disco de vinilo, lo que algún tío les dijo en su día sobre el rugir de un pequeño motor de apenas 25 CV, etc. Y eso les maravilla. No porque para ellos sea novedoso, sino por el carácter analógico y completamente diferente a lo que están acostumbrados a tratar en su día a día.

Esta vuelta a lo antiguo (aunque también podríamos decir a lo retro o incluso a lo carroza), supone para ellos un medio para ralentizar sus vidas, para levantar el pie del acelerador y comenzar a disfrutar de todo lo que está fuera de esas pantallas que tan acostumbrados están a contemplar.

Es curioso ver cómo unos (los que ya tenemos algunos años) nos empeñamos en querer adquirir competencias digitales para no quedarnos desfasados, mientras otros (llamémosles millenials, nativos digitales o como sea) hacen una especie de back to basics en modo de desconexión digital para volver a conectar con esa sociedad de la que, en cierto modo, se sienten extraños.

Compartir
Onubense afincado en Marbella, la vida hizo que mi carrera profesional virase hacia el marketing online, especializándome en SEO y marketing en buscadores, trabajando actualmente -y realizándome profesionalmente- en la agencia SEO Señor Muñoz. Suelo definirme como músico y escritor frustrado, aunque en Internet he encontrado un medio donde poder dar rienda suelta a mis inquietudes. Creo en un mundo mejor, sin duda, pero necesitamos de la colaboración de todos. Intento poner mi granito de arena en mi día a día para que ese mundo sea posible. Mi mayor regalo, mi familia.

Escribir un comentario

Please enter your comment!
Please enter your name here