Desconectar para conectar

Casi sin darme cuenta aquí estoy de nuevo, comenzando otra vuelta al Sol, que en mi caso es la cuadragésimo primera. Y aunque la última ha tenido sus momentos más o menos complicados, me siento agradecido por haberla completado, a pesar de que aún no he conseguido ver nada interesante cerca de las puertas de Tannhäuser. Y quería aprovechar la oportunidad de este post para compartirlo.

Así que de nuevo, a punto del solsticio estival, que esta vez parece que viene tórrido, me encuentro preparando la mochila de propósitos para cuando podamos coger unos días de descanso familiar.

La verdad es que echar la vista atrás, en estos tiempos donde la velocidad de la red convierte cualquier cosa en suspiros efímeros tiene algo de aventura, es más que nada un ejercicio de valentía. Buscar el post en el que compartía una lista similar hace tan solo 12 meses es casi como hacer arqueología en el alto Nilo. Han pasado una infinidad de cosas desde entonces. Se han publicado una infinidad de cosas.
Para los que estamos inmersos en el mundo académico este es un momento mágico, el cierre de una etapa, la evaluación de la misma, la recolección de algún plantón sembrado y la creación de una nueva lista de propósitos para el interludio veraniego (que no todo tienen por qué ser vacaciones). Así que mientras nuestros jóvenes, y los no tanto, descansan y desfogan un poco de la rigidez de los tiempos, los horarios, las tareas, las idas y venidas e incluso de las mismas ubicaciones, me gustaría compartir con todos ustedes mi nueva lista de propósitos estivales como una actualización de la anterior:
  • En primer lugar: desconectar para conectar. Abrir un paréntesis diferente en el que pasar un tiempo desconectado de lo rutinario intentando conectar o reconectar con lo más extraordinario: aquello a lo que no dedicamos todo el tiempo que nos gustaría. El precio es alto, el tiempo libre es muy limitado, pero merecerá la pena. Recuperemos la sana costumbre de vernos en persona y disfrutar del contacto visual, del intercambio gestual, y de la risa ruidosa, en contraposición a las redes sociales, las herramientas de mensajería y los emoticonos.
  • En segundo lugar, aprender a compartir mejor y a dibujarlo. Este es un propósito doble. Para su primera me he propuesto aprender nuevas estrategias y herramientas para compartir mejor. La época estival es para el mundo educativo un momento muy activo en cuanto a eventos para compartir: congresos, jornadas, cursos de verano, … así que es un momento perfecto para poner en práctica este propósito. La segunda parte es compartir de una forma más gráfica e impactante. De entre todas las técnicas innovadoras que vengo siguiendo últimamente, hay una tendencia en auge de la que me gustaría hablar en futuros posts: visual thinking. En educación es una tendencia que está dando muy buenos resultados en cuanto a mejora de la atención, aprendizaje y creación de contenido. No sé para ustedes, pero para mí, todo lo que involucre dibujar es un reto. Espero que la tecnología se convierta en una poderosa aliada.
  • Tercero, disfrutar del mundo exterior: por unas cosas o por otras, en mi caso, ha sido una vuelta al Sol llena de momentos de interior. Salgamos al exterior. Salgamos acompañados de las personas que queremos que nos acompañen o a las que queramos acompañar. Una ubicación exterior no es ya excusa para dar rienda suelta a nuestras aficiones digitales en caso de no poder o no querer desconectar, gracias a la movilidad de los dispositivos y el acceso a redes inalámbricas y móviles. El exterior del hogar o de la oficina es además un lugar maravilloso para disfrutar de las nuevas tecnologías: disfrutar de la realidad aumentada en una escapada turística, orientarnos en la observación del cielo gracias a apps móviles o leer este maravilloso blog en nuestro lugar de descanso. También puede ser interesante conectar para desconectar.
  • Propósito final: acompañar a a los demás en conseguir sus propósitos. Sobre todo a esas personas que hemos decidido tener a nuestro alrededor, traer al mundo o ser traídos por ellas.
Y por supuesto, jugar, leer, pensar, dormir … bueno … ya saben … todas esas cosas que seguro que tienen esperando en la recámara. Objetivo recomendado: procuren no dejarse ninguna.

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