Depresión

Photo by Volkan Olmez on Unsplash

Al parecer, los humanos somos creaturas poco propensas a cambiar de opinión, tenemos un cerebro cableado para mantener creencias, no para cuestionarlas. Esto es un problema porque nos hace poco permeables a la nueva información: tendemos a desestimar todo aquello que contradice lo que ya creemos.

Una de las consecuencias que tiene esta dimensión de la condición humana es que aunque hayamos avanzado mucho en el conocimiento de un tema, no necesariamente ha avanzado nuestra forma de entenderlo en el día a día. Eso es lo que pasa con la salud mental en general, y con la depresión en particular. Sabemos mucho más cómo funciona esta enfermedad ahora que hace 20 años atrás, sin embargo, una parte importante de la población sigue teniendo una concepción equivocada sobre ella, según el estudio Lundbeck “¿Qué saben los españoles de la depresión?”

La depresión es una enfermedad clínica severa, los síntomas anímicos (tristeza y apatía) son los que más fácilmente se asocian a la depresión, aunque también son característicos los síntomas cognitivos, mucho más desconocidos para el público en general: dificultades en la capacidad de concentración y en la atención, en la memoria, en la capacidad de procesar información, de tomar decisiones y la ralentización del pensamiento y el discurso. Asociamos la depresión a uno de sus síntomas, la tristeza, dejando fuera todos los demás.

Según la Organización Mundial de la salud, la depresión puede manifestarse en episodios leves, moderados o graves, y “si es leve, se puede tratar sin necesidad de medicamentos, pero cuando tiene carácter moderado o grave se pueden necesitar medicamentos y psicoterapia profesional”. Como cualquier enfermedad, precisa de un tratamiento. La buena noticia esque esta es una de las enfermedades para la que existen tratamientos eficaces. sin embargo, una enorme cantidad de personas que la padecen no son tratadas. Una parte seguramente se deberá a las dificultades de acceso a los tratamientos adecuados. Otra parte le resultará difícil lidiar con la enfermedad y con el estigma que la acompaña cuando se diagnostica.

De alguna manera nos resistimos a entender las enfermedades asociadas a la salud mental como tales, y las seguimos identificando con si estados de ánimo que hay que combatir con voluntad ¿Estás triste? Anímate, sal, queda con gente, haz ejercicio. ¿Estás nervioso/a? Cálmate, descansa, desconecta del trabajo, tómate un tiempo para hacer las cosas que te gustan. Esta manera de entender la enfermedad se traduce en un estigma: si estás deprimido, la culpa es tuya. Podrías estar mejor, pero no te estás esforzando, porque si lo hicieras, dejarías de sentirte mal. En el estudio anteriormente citado, se señala que casi la mitad de los entrevistados (49%) asocian la depresión con debilidad de carácter, y el 60% cree que puede fingirse.

Estos mensajes son muy dañinos, no sólo porque se desestima la gravedad de una enfermedad que puede significar la muerte de quienes la padecen. Según la Organización mundial de la Salud, la depresión afecta a más de 300 millones de personas en el mundo, es la principal causa mundial de discapacidad y el mayor riesgo es que puede llevar al suicidio. La depresión es una enfermedad grave, y es importante que dejemos de hablar de ella como si fuera un problema de actitud.

Una querida amiga, que ha vivido toda su vida lidiando con esta enfermedad, lo explicaba así “Odio estar deprimida. Y cuando estoy deprimida me odio intensamente. Pero con los años he aprendido a dejar de pelear con la enfermedad. Reconozco los síntomas, y me pongo el piloto automático para empezar el tratamiento otra vez. Aunque no quiera. Aunque me haga sentir inútil y débil, y maldita. Es desgastante. Es agotador. Es lento. Pero funciona. No hay nada que pueda hacer para lograr pasar por esto otra vez que ponerme en las manos de mis doctoras”.

Para quienes viven con alguien que padece una depresión la vida tampoco es fácil, es frustrante y doloroso. Por eso, tanto para las personas que padecen una depresión, como por las que las tienen cerca, el mensaje es si quiere ayudar, escuche, y no contribuya a alimentar los estigmas, tan dañinos, sobre la depresión. Y ya que estamos, sobre la salud mental.

Si te cuesta entender qué es realmente atravesar una depresión, aprender, emocionarte y aplaudir de pie, te recomiendo esta charla maravillosa de Dolores López Bueno:

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