Del sagrado arte de educar

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Hablaremos hoy del sagrado arte de educar y de lo propio de la relación que involucra, implica y entraña a alumnos y profesores más allá de los contenidos específicos aprehendidos en el salón de clases, sean éstos desarrollados en forma presencial o virtual. Conversaremos de una relación que va más allá de las lecciones impartidas y recibidas durante un trimestre, semestre o año escolar y más allá de los textos traducidos entre todos gracias al empeño que hemos puesto para, finalmente, poder volar con nuestras propias alas!

Relación entre Alumnos y Profesores

Las razones del título de este post me llevan a explicarles qué estoy entendiendo por sagrado, por arte y por educar con el fin de transmitirles la voluntad firme, perseverante y creativa que generamos en la cátedra -y más allá de ella- tanto alumnos como profesores al luchar, día tras día, por forjar entre nosotros una atmósfera formativa integral que incluye tanto los contenidos académicos por reflexionar como la transmisión en actos de valores configuradores de la persona humana.

He dicho arriba que tanto alumnos como profesores nos esforzamos en hacer de los momentos educativos un religare, un nexo, una unión espiritual entre unos y otros. Sostengo, además, que dicha unión espiritual se crea y se construye en el aula gracias a los lazos de solidaridad, respeto mutuo, confianza y honestidad intelectual que se cultivan, además trasciende la misma y la engrandece. Lo anterior me lleva a afirmar que cuando se logra la reciprocidad auténtica entre alumno y profesor ésta raya en lo sagrado porque el pathos alcanzado es sublime.

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Por lo pronto, no voy a trabajar la distinción entre sagrado y profano, ni haré un tratado sobre qué es arte o no, más bien haré hincapié en que para entablar una relación activa, bidireccional, auténtica y de mutuo crecimiento -como la que sugiere este camino existencial del sagrado arte de educar que hoy ofrezco a partir de experiencias concretas- se requiere de un compromiso y de una vocación que raya en lo sagrado porque es manifestación artística, creación y acompañamiento entre seres que, gracias a la relación educativa, buscan y alcanzan una máxima expresión de sí, una mejor versión de su ser para ser donada a sí mismos, a sus relaciones más cercanas y a la entera sociedad.

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Del Arte de Educar

Ya escribía sobre esto en el 2005. Hoy en el 2018 pasados los años, muchas experiencias, salones de clase y textos, merece que regrese al tema y que escriba a mis estudiantes, colegas y lectores sobre lo que pienso de la relación educativa y para agradecerles por permitirme participar de esa experiencia personal y viva del sagrado arte de educar. Ahora bien, ¿por qué considero a la educación un arte y a su desarrollo una manifestación artística que raya en lo sagrado?

Porque se trata de crear, imprimir y colorear un lienzo humano que son nuestros estudiantes, de nutrirnos con sus logros y de crecer junto con ellos, de fascinarnos con la coloración final que hemos alcanzado en ellos y con ellos y, finalmente, de enorgullecernos al verlos seguir hacia adelante habiendo logrado entre todos hacernos mejores personas convencidas del valor inestimable del diálogo, de la voluntad de escucha, de la sensibilidad social, de la formación y del discernimiento.

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Acompañando a nuestros estudiantes

Recordemos que los docentes somos tan solo una parte del trayecto de la vida de nuestros estudiantes, que los acompañamos en su formación académica por un tiempo y que debemos agradecerles siempre la oportunidad que nos han brindado de ser artesanos en su existencia al contribuir a elevar, con nuestra participación puntual, su vida afectiva, personal, intelectual y espiritual. Obviamente, nuestras palabras, textos y acciones los acompañarán para toda la vida, así como cada uno de ellos con sus miradas inquietas y salidas ocurrentes en el salón de clase nos acompañarán por el resto de la nuestra.

En el sagrado arte de educar hay que agradecer igualmente a todas las instituciones que permiten el acto educativo y a la sociedad que lo fomenta y apoya porque está profundamente convencida de que en ello nos jugamos la vida social de una sociedad: la vida social es aquella en la cual nos enaltecemos todos como sociedad porque crecemos cada vez más en Humanidad.

En mi caso agradezco a nuestra Casa de Estudios porque está convencida de la necesidad que tenemos como sociedad de construir escuela con personas guiadas por la esperanza social, capaces de formarse para pensar y soñar con mundos posibles. Mundos posibles para hacer realidad en donde la Hermandad alcanzada en el aula nos llevé a actuar fuera de ella en pro de la restauración del mundo que se encuentra actualmente plagado de injusticias sociales. Es  contribuir a formar, prioritariamente, un profesional integral.

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¿De qué trata el Sagrado Arte de Educar?

En el sagrado arte de educar se trata de enaltecernos y de crecer así todos como personas porque potenciamos nuestros talentos, personales y sociales, de forma tal que nuestras propuestas sociales de alcanzar un mundo mejor no queden en horizontes utópicos sino que, más bien, se conviertan en oportunidades reales donde cada uno tiene algo que aportar.

No hay ni método científico ni fórmula específica que indique cómo hacer para alcanzar estos excelsos fines y, esto es así, porque la educación no trata solamente de habilidades, métodos o técnicas pedagógicas, sino que más bien es un ars que nos exige dar lo mejor de nosotros creando y modelando un estilo de competencias morales y cívicas inspiradas en los Derechos Humanos, irrenunciable suelo para alcanzar la convivencia digna por la que tanto y tantos luchamos. Es estar comprometidos con la creación de Humanidad y poner la imaginación artística al servicio de la misma.

En el sagrado arte de educar estamos frente a un fin tanto ético como estético: se trata de crear con amor bellas personas por sobre todas las cosas, que promuevan en el aula y fuera de ella lazos fraternos como excelsa expresión de Humanidad, pero ¿cómo hacer para alcanzar esta atmósfera sublime que constituye el sagrado arte de educar y cuáles son las dificultades cotidianas que tenemos que supera para que éste don se realice entre nosotros?

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Del Arte de Educar

Como bien mencioné anteriormente no hay ni método ni formula y por ello lo considero un arte. Pero bien puedo decirles que la voluntad de escucha es fundamental en el aula de clase, estar todos convencidos, además, de que la Cátedra está para elevarnos entre nosotros como personas y, precisamente por ello, debemos tratarnos siempre entre todos con el debido respeto y reconocimiento entre iguales, a su vez es fundamental prepararnos -tanto profesores como alumnos- en los contenidos a trabajar en el aula fomentando el análisis y la argumentación precisa y, finalmente, el punto de partida y de llegada es ser solidarios entre nosotros para así continuar creciendo en Humanidad. Si estamos convencidos de lo anterior, las dificultades cotidianas las enfrentamos y superamos entre todos día tras día.

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Estudiantes Maestría en Filosofía UCAB Guayana 2018

Es para mí un orgullo dejarlos con el vídeo que han realizado mis estudiantes de la Maestría en Filosofía de UCAB núcleo Guayana. Ellos nos han donado en esta entrega audiovisual el sagrado arte de educar que nos hemos esforzado en construir y mantener durante tres semestres continuos de clases presenciales y virtuales y que seguirá para el resto de la vida. Muchachos, gracias por dejarme entrar en sus mundos y sepan sin duda alguna que ustedes están igualmente en el mío!

Muchas gracias por su gentil lectura y hasta la próxima entrega.

3 Comentarios

  1. ¡Un verdadero reto! ¡Un verdadero gusto! Cuando juntos en ese sagrado arte de crecer en conocimiento y humanidad, que luego ha de ser donado a los demás y a uno mismo en ese camino en el que hemos de liberarnos a nosotros mismos, finalmente nos superamos. Es así que hemos aprendido en esta Maestría de Filosofía, con una guía como la suya profesora Guevara. Realmente, de su mano uno se inspira para continuar y puedo decir que doy gracias a Dios por esta, nuestra casa de estudio, la UCAB. ¡Es un orgullo! ¡Hay esperanza! ¡seguro que haremos filosofía!

  2. Lo que más agradezco desde mi perspectiva como estudiante es poder tener la oportunidad de superarme a mi misma y esto lo he logrado, gracias, a que la Profe. Fernanda ha podido pulir el diamante, ha logrado ver nuestras potencialidades y ha logrado que donemos ese esfuerzo adicional por conseguir las respuestas. Pocos Maestros, Docentes logran este grado de inspiración en sus alumnos. ¡Gracias por eso Profe! En la Maestría de Filosofía es aun más complicado, para quienes intentamos hacer filosofía sin ser filósofos, pero, de esto se trata el sagrado arte de educar, lograr ese pensamiento, aproximaciones, ejercicios filosóficos y eso se logra en un esfuerzo compartido entre profesores y alumnos dentro y fuera del aula de clases. 🙂

  3. Pertenezco a una familia donde la Educación es una carrera seguida por mi madre, abuela, tíos, tias con principios de enseñanza tales como los que ha resaltado la profesora María Fernanda Guevara en este hermoso trabajo..
    Gracias por plantar la semilla de la curiosidad, invitarnos a trascender nuestra alma Mater, y alcanzar “la excelsa expresión de humanidad”.

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