De pregones de barrio y procesiones

Las fiestas son un importante elemento de cohesión social en la vida de los barrios pese a la mercantilización que se nos impone, como sucede por ejemplo en las fiestas típicamente castizas de Madrid como son las de San Lorenzo, San Cayetano y la Paloma que duran todo el mes de Agosto y se celebran en los barrios de La Latina y Lavapiés.

Son muchos los vecinos y vecinas que desde hace años estamos implicados en celebrar unas fiestas más “mestizas” que “castizas”, reflejo de lo que es hoy la vida de estos barrios en los que convivimos más de noventa nacionalidades y muchas personas aún sin regularizar. También somos muchas y muchos las que estamos empeñadas en que las fiestas no sean “pan y circo”, sino un cauce de participación y reivindicación de la vida del barrio. Por eso desde hace algunos años en estos barrios se  celebran  dos fiestas; las “oficiales” y las “populares”. No se trata de dos fiestas paralelas, pues tratamos de confluir y hacer “común”, pero tienen características distintas: unas son gratuitas y participativas y reivindicativas y otras siguen más el modelo de consumo y espectáculo.

Como en casi todas las fiestas, el elemento religioso-cultural es importante pues todas giran en torno un santo que “protege” la vida del barrio y al que se le saca en procesión por las calles y en la que suelen participar también autoridades religiosas y municipales

Este año mi comunidad de vida nos llevamos la sorpresa de ser invitadas a ser la pregoneras de las fiestas populares y serlo de manera compartida con Kiala, un vecino congoleño con más de 30 años en España y para el que estamos reivindicando un indulto y Amalia, una vecina “de edad” del barrio muy implicada en las luchas vecinales desde finales de la dictadura  hasta el día de hoy.

La preparación del pregón nos llevó a tener bastantes reuniones y conversaciones sobre la historia del barrio, sus valores, aspiraciones y dificultades y también sobre nuestras propias historias vitales y lo que en ellas significaba el barrio de Lavapiés. Sin embargo, y para sorpresa mía (la única creyente del grupo), entre los temas recurrentes en nuestros diálogos uno de ellos fue el papel de la religión (iglesias, mezquitas) y sus representantes ante la vida del barrio, sus sueños y sus luchas, como apoyo al cambio, o como resistencia, con lo que ello suponía de plus de energía o de déficit. Un papel que mis  compañeras y compañeros de tertulia tenían claro: o de parte del poder establecido y junto a quienes manejan el dinero (incluso para “favorecer a los vecinos”, pero sin contar con ellos) o “siendo vecinos con los vecinos” desde las luchas y los sueños comunes, movidos por sus convicciones, pero sin pretender imponerlas ni hacer banderola de ellas.

El caso es que la conversación con mis compañeros de pregón me ha dado mucho que pensar en estas fiestas, sobre todo el día de la procesión del santo, custodiado por autoridades religiosas y civiles a que muy pocas veces hemos visto en ningún otro espacio del barrio interesándose por nuestros problemas.

También me he acordado mucho de mis compañeros de pregón ante la polémica recogida estos días en una emisora de radio católica, que con un tono desagradable y no de muy buenas maneras, cuestionaba la ausencia de la nueva alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, en la procesión de las Fiestas de la Paloma [asunto ya tratado en este mismo blog] y su delegación en otra persona, ya que iba a cogerse unos días de descanso.

Muchos y muchas madrileñas sabemos del ritmo frenético de la nueva corporación municipal en su apuesta por gestionar con agilidad y de otra manera las  problemáticas con las que se están encontrando, y preferimos verla reuniéndose con los colectivos sociales en nuestros barrio, y haciendo viable otro Madrid posible que en primera fila en las  procesiones. 

Mis compañeros de pregón seguro que no han oído hablar del debate histórico entre cristianos de presencia y cristianos de mediación, pero ellos desde su lenguaje agnóstico, sus preguntas incómodas y su “complicidad  pregonera vecinal” me lo han vuelto a actualizar:

Cristianos y cristianas en  los barrios, religiones en la plaza pública: ¿Sal o luz? o ¿Sal y luz?¿O…?