De la cueva de Obama a la cueva de Garzón

Garzón en foto

En las elecciones estadounidenses de 2008, Barack Obama se convertía en el rey de unas redes sociales que, además de llevarle a ser el primer presidente negro de los Estados Unidos, lograron recaudar millones de euros para su campaña electoral marcando un antes y un después en la manera de hacer política y campañas electorales en todo el mundo.

Cuando ya habían tomado las redes, dieron un paso más allá y para las elecciones de 2012 el equipo de Obama diseñó una campaña basada en el análisis y el uso estratégico del Big Data que genera el Social Media. De este modo pudieron conocer, por ejemplo, que uno de los grupos indecisos determinantes eran las mujeres de entre 40 a 49 años de la costa Oeste, que en su mayoría eran fans de George Clooney. Bastó con organizar un concurso online en el que la ganadora se iría a cenar con Obama y Clooney para ganar un apoyo político vital para mantenerse en la Casa Blanca.

La artífice de esta victoria fue la cueva de Obama, un equipo de 50 analistas de datos que usaron la información que aporta el Big Data para predecir el comportamiento de millones de potenciales votantes. Actualmente, la estrategia del primer presidente estadounidense de la era del Social Media ha apostado de lleno por el Microtargeting, enviando mensajes adaptados a audiencias que, en otras condiciones, no le prestarían la menor atención.

En estas elecciones españolas también hemos tenido nuestra cueva, #LaCuevaDeGarzón que, aunque a priori no haya sido capaz de llevar a su candidato a la Moncloa, ha desarrollado una campaña en redes sociales de esas que se estudiará en las universidades.

La batalla electoral de estas elecciones se ha librado en una televisión que apenas dejaba espacio a Alberto Garzón, pese a ser el líder político más valorado, y las encuestas colocaban a Unión Popular-Izquierda Unida en una pésima situación. El partido se encontraba así en la difícil tesitura de arriesgar o morir, o al menos, arriesgar antes de morir. Había llegado la hora de ser valientes y aprovechar la revolución de las redes sociales. Y para ello Alberto Garzón confió plenamente en un equipo de nueve simpatizantes y militantes que sabían lo que hacían: la Cueva de Garzón.

La cueva ha usado con inteligencia y humor el potencial de las redes sociales, haciendo llegar a la ciudadanía las propuestas de su programa con iniciativas como #GatetesConGarzón o #AbuelasConGarzón. Pese a tener muchísimos menos seguidores que Podemos, sus contenidos han sido más virales, llegando a una mayor audiencia y de manera gratuita.

El éxito de la Cueva de Garzón ha llegado hasta el final, logrando en el día de ayer ser Trending Topic a escala global con su #Garzoners. Y todo ello ha sido posible gracias a un candidato como Alberto Garzón, que ha apoyado esta arriesgada estrategia, entrando al trapo y siguiendo el juego desde la cercanía y la naturalidad.

Contar con una estrategia digital innovadora, adaptada a la gente y a los tiempos y con el tono de retranca justamente medido, será un reto para el nuevo Gobierno que resulte de las tensas negociaciones que se avecinan en las próximas semanas. Y para ello tendrá mucho que aprender de las cuevas de Obama y de Garzón.

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