De la antipolítica a la política

La historia de la implicación emocional con Podemos de muchas personas comprometidas con ONG, pasa por la acampada del 15M en la Puerta del Sol de Madrid. En la primavera de 2011 se instalaron allí algunos cientos de personas de organizaciones muy diversas, identificables en general con la idea de una ‘alternativa’ al sistema (aunque no fueran siempre alternativas consistentes entre sí, ni nadie pidiera en realidad ninguna cohesión ideológica).

Para cuando la Acampada Sol terminó a principios de agosto, el movimiento que generó se había reproducido en otras ciudades, dando lugar a eventos semejantes como la acampada Barcelona en la Plaza Cataluña, a diversas manifestaciones de indignados en toda España, e incluso alentando movimientos extranjeros como el americano Occupy Wall Street.

Estas movidas de los ‘indignados’ fueron interpretadas por el sistema como una expresión del descontento socioeconómico en lo peor de la crisis, expresión más o menos anarcoide, destinada a quedar en poco o en nada. Así hubiera podido ser, pero ciertamente incluía algunas novedades importantes:

  • Una capacidad notable de convocatoria de la población civil menos comprometida, pero igualmente descontenta, que se hacía notar en decenas de miles de personas visitando la Puerta del Sol y otras acampadas en los fines de semana.
  • Un dominio considerable de las nuevas tecnologías y de la imagen en  los medios de comunicación de masas. Ese dominio sugería la presencia en el núcleo de los indignados de muchos ‘nativos digitales’, jóvenes con los medios personales para tener éxito en el sistema, que sin embargo estaban comprometidos en cambiarlo radicalmente.
  • Un estilo asambleario, donde todo podía ser discutido y cualquiera podía hablar, terminando en votaciones a mano alzada de todos los presentes. Es decir, un estilo que sugería una manera muy distinta de hacer las cosas a la del sistema cooptado por oligarquías que padecemos.

La propuesta general del 15M era negativa, la anti-política frente a la política del sistema; por eso los ‘indignados’, el ‘no nos representan’, o el ‘abajo la dictadura de los mercados’ de la foto. Lo primero era negar el sistema desde la juventud: los más digitales, los más comprometidos, los más golpeados por el desempleo. El sistema no tiene de su lado a la parte de la generación de relevo con conciencia colectiva. El 15M mostró que esa desafección generacional engancha con el sentir de muchos otros.

La genialidad de Podemos consiste en notar que la negación debe ser completada con una afirmación (¡qué razón tenías, Hegel!): la antipolítica se realizará en una política, el antipartidismo será encabezado por un nuevo partido. Por supuesto, en el camino habrá que sacrificar el idealismo asamblearista, como ya ha hecho Pablo Iglesias al organizar Podemos. Pero no importa: la adhesión emocional de tanta gente de las ONG sigue asegurada, porque Podemos ha abierto un camino real, imperfecto como todo lo real, hacia la utopía: tomar el cielo por asalto, claro está.

La tensión entre idealismo y realismo revolucionarios ya se vivió entre la CNT y el PCE en la guerra civil. Los primeros proponían “ganar la guerra haciendo la revolución”; los segundos “primero ganar la guerra, después hacer la revolución”. Lo que tomó diez meses y alguna matanza decidir a favor de la segunda postura en 1937, Pablo Iglesias lo ha resuelto en diez días de 2014, con escabechinas menos sangrientas: Podemos será un partido como los demás, y aquí mandamos Iglesias, Errejón, Monedero, y el 100% de los nuestros como los otros se descuiden.

Esa metamorfosis es ‘perdonada’ por mucha gente del universo ONG, afectivamente comprometidos con el 15M y contentos de haberle encontrado un canal político capaz de ganar elecciones. Para ellos, en el fondo es eso o el sistema que hay: Susana Díaz aforando sujetos que mañana pueden acabar en el juzgado de Alaya; el PP tratando de averiguar con la Guardia Civil quiénes están por caer en la Operación Púnica, para no nombrarlos candidatos; Mas protegiendo a Pujol “el heredero”, e intentando protegerse de él; el PNV pidiendo un sistema judicial bajo control autonómico, o sea, suyo…Al lado de esto, las trapacerías de Errejones, Monederos y Tanias aparecen más bien como cosas de aficionado.

Aunque también podría recordarse lo que dice el Santo Evangelio: Lc 16,10; y entonces la vieja política y la nueva política que ha nacido de la antipolítica, se asemejan como dos gotas de agua. Malas noticias para tanta gente buena de las ONG, que busca opciones a la vez eficaces, y de calidad moral mejor a la predominante en nuestra política.

(Este post continúa uno anterior, y será seguido por alguno más…)

Foto: Luis Fernández García en Wikipedia

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