David, Goliath y el derecho a la vivienda

Derecho a la vivienda: David, Goliath, las cláusulas suelo y el Tribunal de Justicia de la UE

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (no confundir con el Tribunal Europeo de Derechos Humanos), declaró en sentencia dictada por su Gran Sala el pasado 21 de diciembre de 2016 que los bancos españoles que habían cobrado indebidamente cláusulas suelo debían devolver lo recibido desde la misma fecha en que se firmó el contrato hipotecario y no -como venía sucediendo hasta ahora- desde el  9 de mayo de 2013, fecha  en que se había dictado  una sentencia anterior del Tribunal Supremo Español declarando nulas las cláusulas suelo de todas aquellas hipotecas que, por su forma poco transparente de ser redactadas, resultaran abusivas y dejaran en situación de indefensión al cliente.

Esta buena noticia, conocida en vísperas del tradicional sorteo de la Lotería Nacional fue ampliamente celebrada por los afectados y aporta algunas claves sobre las que merece la pena reflexionar:

Claves para la reflexión:

Primera clave: la importancia de persistir.

Esta sentencia es el resultado del empeño de ciudadanos y ciudadanas, de personas con sus nombres y apellidos, de no resignarse ante una situación de abuso de poder que estaba vulnerando sus derechos como consumidores pero también como personas. Si no hubiera existido esta reacción; si quienes decidieron litigar se hubieran rendido ante la maraña judicial y administrativa que se les avecinaba, la situación de injusticia se seguiría perpetuando y por consiguiente un derecho humano como es el derecho a una vivienda digna seguiría sin verse protegido. En este camino de reivindicación merece un especial reconocimiento el trabajo que instituciones como la Plataforma de Afectados por la Hipoteca realizan para hacerlo visible, así como la denuncia de entidades como Amnistía Internacional, El Observatori DESC, Justicia y PazCáritas o EAPN, entre muchas otras.

Segunda clave: Es posible reclamar que los derechos se cumplan.

Existen instancias supranacionales donde se puede reclamar justicia cuando se ha agotado la vía jurisdiccional interna, y esas instancias funcionan, aunque a veces vayan más lentas de lo deseable. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasbugo es una de ellas y el Tribunal de Justicia de la Unión Europea de Luxemburgo- la que ha dictado la sentencia que nos ocupa- otro. Además, sus resoluciones son vinculantes, es decir, que no pueden ser ignoradas.

Tercera clave: Se puede hacer otra política. Se puede legislar de otra manera

Se pueden promulgar leyes que hagan en la práctica accesibles a la población los derechos humanos como derechos subjetivos (no ya los de contenido civil y político sino sobre todo los económicos, sociales y culturales). También se pueden situar estos derechos en el centro de la actividad política diaria. Basta (y no es poco) con que haya voluntad , compromiso político y mayoría suficiente en los ámbitos de decisión para hacerlo. La Ley de vivienda del Gobierno vasco o la apuesta por el derecho a la vivienda de ayuntamientos como el de Barcelona con la campaña: “Un dret com una casa dan buena fe de ello.

Cuarta clave: El camino es difícil.

Este camino no es gratis: existen y existirán obstáculos, cortapisas, trampas burocráticas, recursos judiciales que busquen paralizar procesos, normativas varias que tratarán de  impedir o limitar el ejercicio de los derechos, todo ello aderezado con intoxicación informativa de medios afines y violencia policial. Ejemplos de estas dificultades no faltan: La aprobación de la llamada “Ley mordaza”, el recurso del gobierno central ante el Tribunal Constitucional contra la ley vasca de vivienda pidiendo la suspensión provisional de su entrada en vigor o los intentos de recorte en el acceso a la justicia gratuita son ejemplos de que a quienes sustentan el discurso del poder no les gusta la discrepancia y buscan mitigarla.

“Y sin embargo se mueve”:

Federico Mayor Zaragoza, presidente de la Fundación Cultura de Paz contaba recientemente una anécdota que puede resultar ejemplar para motivarse. Decía que a veces le venían tentaciones de acomodarse. En ese momento se acordaba de su biznieto y sentía el deber de hacer un mundo mejor para él y se ponía en marcha.  Este es nuestro tiempo. Esta es nuestra responsabilidad. Como dice Pedro Casaldáliga en su poema: “Es tarde, pero es todo el tiempo que tenemos ahora para hacer futuro. Es tarde pero es madrugada si insistimos un poco”.

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