En mi primer post en este blog ya afirmé que la revolución será tuiteada o no será, pero siempre tendrá lugar en las calles. Mensajes muy similares a este se compartieron este fin de semana en el #ICTD2016, un foro de conferencias en el que investigadores y profesionales exploran el papel de las tecnologías de la información y la comunicación en el desarrollo social, político y económico.

Entre las decenas de informes y debates apasionantes que allí se presentaron, ayer se lanzó un paper que pronto verá la luz sobre el #FeesMustFall, las protestas estudiantiles que nacieron en Sudáfrica en octubre de 2015 como respuesta a la subida de las tasas universitarias, y que han acabado convirtiéndose en un movimiento social que lucha contra las desigualdades e injusticias del régimen post apartheid. El estudio analiza el rol que jugaron las herramientas del Social Media en la gestación y organización del movimiento.

INTERNATIONAL THEMBA HADEBE / AP

INTERNATIONAL THEMBA HADEBE / AP

Las protestas comenzaron en la Universidad de Witwatersrand y, gracias a las redes sociales, pronto se extendieron a la Universidad de Ciudad del Cabo, la Universidad de Pretoria o la de Rhodes, antes de propagarse rápidamente al resto de universidades del país. En poco tiempo las demandas dejaron de ser solo educativas y se empezó a exigir una mejora de la situación de los trabajadores y trabajadoras de servicios de los campus universitarios (limpieza, seguridad, etc.), mayor representación de la población negra en las universidades nacionales o la igualdad de género en el país.

La campaña #FeesMustFall ha sido un éxito y ha tenido un enorme impacto. Como prueba de ello pudimos ver al presidente sudafricano Jacob Zuma anunciando que no habría aumento de las tasas universitarias para el 2016. Hay tres factores que están detrás del triunfo del movimiento:

  1. La democratización del activismo: la revolución tecnológica y de las herramientas del Social Media ha democratizado el activismo, dando voz a poblaciones y colectivos históricamente marginados, y eso es un hecho que queda patente en cualquier movimiento digital, desde #FeesMustFall a #BlackLiveMatters, como también reflejé hace unos meses en este blog. Esto ha sido especialmente clave para las mujeres sudafricanas, que jugaron un papel esencial en la protesta. Su voz, sistemáticamente ignorada por los medios de comunicación convencionales, pudo escucharse alta y clara gracias a las herramientas del Social Media.
  2. La acción fue global: cuando se analizan las estadísticas se puede ver que solo el 53% de los tuits que participaron en #FeesMustFall procedían de Sudáfrica; un 30% llegaba de Estados Unidos, y el 17% restante se originó en otros países como Canadá, Australia, Argentina o Italia. La revolución del Social Media es un fenómeno que no entiende de fronteras y que los países no pueden controlar, y eso le otorga un poder indiscutible que apenas se empieza a atisbar.
  3. Planificación y organización: aunque a priori pareciera un movimiento espontáneo, realmente la campaña estaba muy planificada, estructurada y organizada. Sabían lo que querían conseguir y cómo debían lograrlo.

Yo incluso añadiría un cuarto factor de éxito, y es la capacidad de aspirar, de soñar, y sobre todo de no conformarse. Muchas personas abandonaron el movimiento cuando se paralizó la subida de las tasas sin darse cuenta de que el cambio profundo, estructural, urgente y necesario, aún está lejos. Y por eso, desde donde esté cada una, seguiremos acompañando a nuestras compañeras sudafricanas. La generación conectada ha venido para quedarse, y nuestra historia no ha hecho más que empezar.