El DAESH y su apocalipsis particular

Tintín llora por los atentados sufridos por Bruselas.
Tintín llora por los atentados sufridos por Bruselas.
Tintín llora por los atentados sufridos por Bruselas.

Ayer martes, día 22 de marzo de 2016, de nuevo la barbarie terrorista segó la vida de muchas personas y dejó heridas a muchas otras, esta vez en Bruselas. Ante semejante crueldad, lo cierto es que lo mejor sería callar, elevar un salmo de lamento al cielo, y sobre todo –si pudiera–, acompañar en dolorido silencio a los heridos y familiares y amigos de las víctimas. Por eso me descorazona elevar una voz de reacción que no va a ser más que un pobre y frío análisis sobre esta matanza y que, además, mi voz se unirá a otras muchas que se van a alzar creando entre todas un guirigay que aturde en lugar de clarificar o, cuando menos, alentar.

Atentado en el Metro de Bruselas
Atentado en el Metro de Bruselas

Por otro lado, sí me impele a escribir el dolor de ver cómo las convicciones y los sentimientos religiosos son motivo de los más atroces actos. Porque todo indica que es el DAESH quien está detrás de esta masacre (así se reivindica en su agencia oficial de noticias, Amaq News Agency), y a pesar de que a veces se quiere presentar a esta organización como una banda de desalmados formados, muchos de ellos, en Occidente y que actúan con criterios de ‘modernidad’, o bien como una organización surgida al calor del ‘oro negro’ (o sea, del control del petróleo), lo cierto es que se trata de una organización armada que afirma actuar exclusivamente sobre principios religiosos.

A este respecto me ha interesado bastante un extenso ensayo sobre el DAESH firmado por Graeme Wood y titulado «What ISIS really wants» (Lo que ISIS pretende en realidad), que fue publicado en The Atlantic en 2015. Ya una breve reseña del ensayo es muy significativa:

El Estado Islámico no es una mera banda de psicópatas. Se trata de un grupo religioso organizado en torno a un cuidado sistema de creencias, entre las cuales juega un rol clave el apocalipsis a punto de llegar.

Atentado en uno de los aeropuertos de Bruselas
Atentado en uno de los aeropuertos de Bruselas

Tengo la sospecha de que el autor de este ensayo tiene particular interés en destacar las bases teológicas del DAESH, quizás para ilustrar el carácter intrínsecamente fanático de la religión. Aunque así fuera, esto no restaría solidez a la conclusión principal de su estudio sobre todas las declaraciones, fatwas, tweets y videos emitidos por el DAESH, a saber: esta organización político-religioso-militar se sustenta sobre una estricta teología basada en una lectura extremadamente literalista del Corán donde el apocalipsis o ‘victoria militar final de Alá’ sobre los infieles tiene un papel principal. A partir de ahí, el DAESH entiende que debe provocar dicho apocalipsis con sus matanzas de modo que los ‘ejércitos de Roma’ (o sea, lo que ellos todavía consideran la Cristiandad u Occidente) se movilicen contra los fieles combatientes musulmanes y Alá aparezca in extremis imponiendo su victoria final, esto es, el Islam sobre el mundo entero.

En medio de un mundo que desconfía del poder de las ideas o de las doctrinas, pues las relativiza o las privatiza, destaca el poder perverso que tiene la teología del DAESH, o más concretamente su escatología, y también sobresale el poder de atracción que ejerce sobre muchos de sus seguidores. ¡Qué triste creer que Alá someterá al mundo entero por las armas y actuar en consecuencia ya en el presente! Eso ya lo hace cualquier imperio humano ….

Apocalipsis. Una Carta de Amor
Apocalipsis. Una Carta de Amor

Este perverso poder de una teología perversa es un claro aviso para que nos tomemos muy en serio la teología que hacemos todos en cada una de nuestras confesiones. (Los cristianos debemos recordar a este respecto que la historia de nuestra teología también se hace eco de interpretaciones similares basadas en la letra del Libro del Apocalipsis, y que sobre ellas hubo períodos históricos en los que se cometieron atrocidades similares a las ejecutadas por el DAESH).

Pero sobre todo, me parece que se trata de un aviso muy serio para que una teología sana (o sea, de liberación), en este caso una escatología que perciba el apocalipsis como la victoria final del amor de Dios sobre toda forma de odio y violencia, llegue claramente hasta el último rincón del mundo y no se quede oculta en nuestra autocomplaciente privacidad. Es vital dotar a esta teología de una visibilidad y de un poder de atracción capaz de arrancar de las garras de las teologías de la muerte a quienes han quedado atrapados en ellas.

5 Comentarios

  1. Muy de acuerdo, me parece excelente la autocrítica a interpretaciones del Apocalipsis por parte de los evangélicos, sin tapar las atrocidades que también en honor a esas perspectivas se hicieron.
    Un abrazo.

  2. Gracias Juan Ignacio. Cada vez estoy más convencido de la necesidad de desplegar una gran labor de ‘discipulado’ que encarne en personas, comunidades e instituciones la teología liberadora del Dios que hace justicia a partir de su profundo amor, porque a veces dejamos esta teología en una mera gran idea sin mayor trascendencia.

  3. Magnifica y muy oportuna reflexión. Frente a los que denostando cualquier relegación (religión) se limitan a plantear un moralismo o voluntarismo individualista, es importante lo que señalas sobre la necesidad de una teología sana (de liberación).

  4. Gracias por tus reflexiones, luminosas y esperanzadas en medio del dolor y la oscuridad

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