Curiosidades

El asesinato de Carrero Blanco fue el primer evento que me hizo sentir que algo importante existía más allá de mi mundo inmediato. Dígase en mi descargo que era jovencito: estaba por cumplir ocho años. Más en profundidad, darme cuenta de la vida política me ocurrió con el largo y público proceso de la muerte de Franco, cuando yo casi tenía diez años. De ello no solo oía por la radio sino también en todas las conversaciones familiares, entre los maestros, etc.

Desde entonces la política me interesa. También desde tan temprana edad mía, veo a los catalanistas con sus quejíos condicionando la vida política de España. Por eso, en las elecciones regionales del próximo día 27 de septiembre, deseo que la suma de las candidaturas de “Junts pel sí” y las CUP, ambas las cuales dicen ser independentistas, obtengan la mayoría absoluta de escaños y de votos. Quiero que se reúna el Parlament y, a ser posible en la primera sesión, proclame la independencia. A ver qué pasa.

1. Quiero saber si es posible dar un golpe de Estado en Europa Occidental a estas alturas. Porque una cosa es decir que no obedeces la ley si no te gusta, como la señora Colau (lo que le durará hasta que empiece a perder juicios), y otra distinta qué le ocurrirá al supermercado de Lleida si le paga a Mas el IVA que recogió: ¿qué va a hacer cuando llegue Montoro a cobrarlo? ¿Y qué pasará en un pleito mercantil cuando la prueba de una de las partes consista en un contrato atestiguado por un notario de la República Catalana?

2. La única forma de alcanzar la independencia con mayoría electoral pero sin golpe de Estado, consiste en un referéndum nacional para incluir la autodeterminación en la Constitución. Si se sigue ese camino, ligeramente más sensato que el anterior, me queda la duda de qué recomendarán votar los partidos nacionales. Porque va a salir que ‘no’ a poco que la gente reflexione sobre las consecuencias económicas de la autodeterminación, y sería interesante ver qué partidos se atreven a recomendar el ‘sí’. Por ejemplo, a ver si Podemos le dice a los andaluces que voten a favor de que las regiones más ricas les dejen solos (porque no solo es Cataluña, claro: luego van todas las demás, Madrid incluido). ¡Ánimo, Teresa!

Por otra parte, como en el juego de la oca, cuando salga ‘no’ en el dicho referéndum nacional, volvemos a la casilla de partida y solo nos queda el golpe de Estado para la independencia. Tampoco es una solución, pues.

3. Aparte de si el golpe de Estado es posible, me carcome la curiosidad de qué consecuencias económicas tendrá no el golpe, sino intentarlo, o sea que el Parlament declare la independencia aunque, como las tres anteriores, acabe en nada. Según  explicó muy bien Keynes, y los griegos lo han vuelto a confirmar sacando hasta el último céntimo del país mientras votaban ‘oxi’ a todo pasto, los torbellinos económicos no dependen de las convicciones de cada uno (nacionales, religiosas, o lo que sea) sino de sus expectativas. Y no de las expectativas sobre la realidad social sino de las expectativas sobre las expectativas de los demás, en un ciclo que, como el ajedrez, se extiende luego a las expectativas sobre las expectativas sobre las expectativas, etc. Al final gana el que atina lo que harán los demás con más jugadas de anticipación.

Si anticipo una crisis económica en Cataluña por la inestabilidad legal y política, actúo en consecuencia no importan cuáles sean mis convicciones. No voy a ser yo el último memo cuyo dinero se quede pillado en la crisis. Podré ser independentista, pero no tonto. Entonces me doy cuenta de que los demás piensan igual que yo: ellos tampoco quieren ser los últimos. Pero ser el último no es un asunto absoluto sino relativo, así que más vale darse prisita. Recordamos el chiste: dos foto-exploradores van por la sabana con sus cámaras, cuando de pronto se dan cuenta de que los persigue un salvaje león hambriento. Echan a correr todo lo que pueden, pero el león va mucho más rápido y recorta distancias. Uno le dice al otro: “¿Conseguiremos correr más que el león?” Y el otro contesta: “No sé el león; yo estoy intentando correr más que tú”.

4. Finalmente, otra curiosidad que me atenaza, más difícil de satisfacer porque requeriría un Estado nacional catalán constituido, que los poderes del Estado español se hayan retirado del territorio, etc., es cómo va a aceptar semejante entidad la Unión Europea, siendo así que hacerlo equivaldría a dar alas a los infinitos partidos separatistas de las regiones ricas de Europa. Parece lógico que, como dijo el President, los Estados se protejan entre ellos evitando que uno nuevo desgajado por un golpe sea reconocido, y menos que entre en la Unión. El misterio para mí es que Mas considere eso un argumento a favor de la independencia, cuando parece todo lo contrario.

Sobre todo si se tiene en cuenta que quedar fuera de la Unión supone un arancel del 10% para los productos catalanes. Dado que la materia prima, la energía y las máquinas son casi todas importadas y que la producción está muy robotizada, para bajar el 10% el coste final de los productos industriales de Cataluña, ¿cuánto hay que bajar los salarios? Aprovechando la independencia, ¿vamos a suprimir los sindicatos también? Otra curiosidad.

En fin, como el agudo lector notará, si las candidaturas del caso no logran la mayoría en escaños y en votos nos esperan otros cuatro años de llanto y crujir de dientes independentista, y nos perdemos algunos interesantes aprendizajes políticos. Como ya escribimos a propósito de Grecia, lo mejor para demostrar que una iniciativa política es imposible por irrealista, es que sea posible por todo lo demás: que los independentistas lo intenten como Tsipras lo intentó, que vayan contra la pared con toda determinación y se peguen con ella. Así verán que no hay cantidad de multitudes entusiasmadas, puños al aire y banderas en la plaza Sintagma que puedan con la realidad. Vamos en serio; pues vamos en serio. Inquebrantable adhesión.

Líbrenos Dios del paternalismo de alejar al niño del enchufe para que no meta los deditos.

***

Imagen: la pulsera que ilustra este artículo puede adquirirse en http://polseracatalana.cat por solo 30 euros, IVA incluido. Si se acierta con el día para comprarla, a lo mejor el IVA lo cobra la República Catalana. Miel sobre hojuelas.

Escribir un comentario

Please enter your comment!
Please enter your name here