¡CUIDADO! Nos quieren cambiar la Navidad

Dos alcaldes hacen un llamamiento al consumo responsable en las fiestas navideñas: el de Málaga y el de Santa Cruz de Tenerife. ¿Los cristianos tenemos algo que decir al respecto? Sí, yo aplaudo este apostolado laico y quiero argumentarlo en cristiano.

Desde que la Iglesia cristianizó las fiestas paganas del solsticio de invierno sustituyéndolas por el nacimiento de Jesucristo, cada época ha traducido la Navidad según sus valores y costumbres, lo cual podemos llamar las Navidades.

Así se refleja en la historia de los belenes: San Francisco comenzó incluyendo un asno y un buey en su belén viviente en la gruta de Greccio, los belenes napolitanos vistieron a los ciudadanos de Belén con sus ropajes principescos, igualmente los castellanos con sus personajes pueblerinos y hasta los catalanes introduciendo el estrambótico “caganet”.

imagen2Y ¡cómo no! nuestra cultura neoliberal ha logrado poner la marca de su casa en la Navidad: el consumismo.

¿De Dónde Viene la Cultura del Consumo? Victor Lebow definió así la manera de crecer la economía después de la II Guerra Mundial: “Nuestra economía requiere que hagamos del consumo nuestra forma de vida, que convirtamos en rituales la compra y el uso de bienes, que busquemos la satisfacción espiritual y de nuestro ego en el consumo. Necesitamos que las cosas se consuman, se quemen, se reemplacen, se desechen a un ritmo cada vez mayor”

Eisenhower, presidente de Estados Unidos, asumió esta “mística” y llegó a decir: “el fin último de la política económica es producir bienes de consumo” (O sea que en la política tienen más importancia los artículos de consumo que la educación, la sanidad, la vivienda y otros bienes necesarios ¡Ole la política!)

Veamos algunos detalles de en qué este dogma neoliberal ha convertido la Navidad con el aplauso de todos:

  • Dios aparece en el portal de Belén como una criatura indefensa. El mismo niño es el regalo de alegría y esperanza. Pero nosotros hoy celebramos en las Navidades la fiesta del regalo. Los grandes centros comerciales se encargan de distribuir de cualquier forma el culto al consumismo de las Navidades. Convierten la “Paz y alegría” de la Navidad en la “satisfacción espiritual y de nuestro ego en el consumo” (Lebow). El cambio de trilero es clamoroso y sustancial.
  • En la primera Navidad Dios se hace solidario con la humanidad desde los pobres. Al fin y al cabo un niño es una criatura necesitada de todo. Y más si su cuna es un pesebre. Pero nosotros hemos convertido las Navidades en una fiesta para demostrar poderío económico, derroche y lujo
  • Dios presenta a su Hijo en sociedad como un ciudadano que “no tiene sitio en la posada” y llama a unos pastores (ciudadanos pobretones y marginales) para su reconocimiento. Pero los cristianos de Europa rehuimos la acogida humanitaria de los refugiados de la guerra. No sería una herejía representar el belén como un campo de refugiados.

Los niños son los más vulnerables en este cambalache de la Navidad. Los padres españoles compran a sus hijos más de 8 regalos (eso sin contar con los de los abuelos y demás familia) Pero este hecho tiene efectos nocivos en los niños. ¿Existe un número ideal de regalos para los niños durante las Navidades? Los expertos opinan que sí y fijan en 3 regalos la cifra aproximada recomendada. El exceso de regalos incita a los niños a ser caprichosos, avariciosos y competir con sus amigos sobre quién ha recibido los más caros.

Gracias a Dios algunos reaccionan contra esta carrera alocada del consumismo navideño. Hay gente que exclama: “estoy deseando que pasen las Navidades y sobrevivir en el intento”. Los cristianos podíamos reaccionar y plantearnos este sistema económico que aprovecha la Navidad para su apaño.

El Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia nos da el criterio: “La separación entre la fe y la vida cotidiana es juzgada por el concilio Vaticano II como uno de los errores más grandes de nuestro tiempo… entre ellos debe incluirse el estilo consumista” (Nº 554)

Hay pedagogos que nos dan pistas para educar a los niños en la Navidad:consumonavidad-p

  • Evitar comprar juguetes muy costosos. Lo más caro no es siempre lo mejor.
  • Evitar muchos regalos. Un niño pierde su capacidad de aprecio a partir del 4º regalo.
  • No al juguete remordimiento: aquel que sustituye el tiempo que los mayores no les hemos dedicado.
  • Acostumbrar a la familia y amigos a preguntar qué regalo consideras mejor para tu hijo. Así no acabará teniendo juguetes inadecuados.

¡FELIZ NAVIDAD!

1 Comentario

  1. Es más fácil dejarnos llevar por la sociedad que por nuestras creencias. Gracias por este articulo.

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