¿Cuantos cumpleaños le quedan a la UE?

Archipiélago Europeo EU Jorge Alvaro González @jorgerejalon48

La Estiba y el culpable de todos los males

Llevamos unas semanas a “trancas y barrancas” con el decreto de la estiba, la multa de la UE, los salarios de los unos y las negociaciones con los otros. Al mismo tiempo, el 25 de marzo celebramos el 60 cumpleaños del Tratado de Roma. Aquellos acuerdos pacíficos entre seis países forjados a base de guerras y penurias, son la base del proyecto europeo común que hoy nos parece tan natural con la llegada de la primavera.

¿Qué relación hay entre uno y otro? Durante las mismas semanas hemos leído en los periódicos y escuchado en la radio como los políticos argumentaban que la reforma de la estiba es necesaria porque es un mandato de la UE. Es más, necesaria por una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de la UE. Es decir, la culpa de la reforma no es del gobierno, es de la UE.

Similares comentarios llevan años escuchándose de políticos y extensamente reflejados en todo tipo de medios. Unos y otros han tratado de culpar a la UE de nuestros problemas, al tiempo que ciudadanos votantes y, sobre todo, gobiernos, se sentían exculpados de toda responsabilidad. Responsables eran los hombres de negro, las políticas de ajuste, el “austericidio”, las reformas, la inmigración…. Todas eran propuestas “impuestas” desde Bruselas para sacarnos de los problemas, o hundirnos más en ellos. Noticias desconcertantes para los ciudadanos que, madurados desde el 12 de junio de 1985, día de adhesión de España, consideran la UE como algo positivo y naturalmente progresista. Noticias útiles para políticos y reconfortantes para los medios que encontraban una fácil “victima” a la que cargar con culpas, crisis y penitencias. Obviamente, cuando llovía estabilidad y crecían ayudas y subvenciones, siempre hubo políticos hábiles que reclamaban brindar por los éxitos de este proyecto europeo como suyos.

Si salimos de nuestras fronteras, el panorama es seguramente mucho peor con gobiernos y partidos extremistas y populistas culpando a la UE de todos los problemas, incluso los que no existen. Lejos de la mitología de Europa raptada por un toro sagrado, la UE se ha convertido en el chivo expiatorio perfecto.

Me viene ahora a la cabeza la conversación de un vicepresidente de la comisión europea con un grupo de estudiantes en Boston. Nos contaba sobre las complejas, pero satisfactorias, negociaciones durante las reuniones del Consejo Europeo. Un proceso democrático y necesario para construir y gestionar lo comunitario donde todos cedían en lo particular, para que todos ganásemos. No obstante, las discrepancias, algunos dirían hipocresía, llegaban un poco más tarde en la sala de prensa. Políticos y jefes de estado buscaban titulares con los que criticar el acuerdo, mostrarse como víctimas y “echar las culpas” a la comisión de aquellos acuerdos donde habían participado, y que, siendo difíciles para todos, eran necesarios.

Cuando el gobierno se excusa en la EU para hacer algo que pueda tener repercusión negativa, lo normal es que los ciudadanos la identifiquemos como algo malo. Yo, al igual que la mayoría, por el momento, de españoles y europeos, soy de los que cree fuertemente en el proyecto europeo y confía optimistamente en su futuro. No obstante, preguntados por el euro barómetro sobre la confianza en el futuro de la EU, el optimismo de los ciudadanos europeos lleva años decreciendo. De seguir así, en 2020 habrá más personas pesimistas que optimistas con respecto al futuro del proyecto europeo.

Y es que esta cultura de culpar a la UE, además de conllevar graves riesgos, creo que está sustentada en dos errores sustanciales:

  1. Simplificar culpables, cuando a veces no hay ni culpa, con un objetivo político y mediático.
  2. Pensar en la UE como los otros, cuando la EU somos todos. Las decisiones son consensuadas por todos los gobiernos, lo que conlleva ceder en lo particular y local, para ganar en lo común y general.

En este sentido, para seguir siendo optimistas sobre el futuro de Europa, me gustaría proponer varias acciones:

  1. Exijamos una mayor coherencia, responsabilidad y honestidad de políticos y medios. Si el gobierno quiere llevar a cabo una reforma de la estiba, no es porque la UE nos obligue, es porque previamente este gobierno y los anteriores han participado en el desarrollo de normativas que entendían que, liberalizando los sectores, ganábamos todos. Y así ha ocurrido beneficiosamente para los ciudadanos en muchos sectores.
  2. Dejemos de hablar de las culpas, para hablar de los problemas y como solucionarlos juntos. Eliminar a los culpables no elimina el problema. Trabajar conjuntamente en identificar los problemas y experimentar con soluciones seguro puede contribuir mejor a eliminarlos, o mitigarlos.
  3. No siempre podemos ganar. Tenemos que reconocer que, para poder progresar en un mundo diverso y competitivo, es necesario ceder para que juntos podamos ganar.

Si no protegemos esta Unión imperfecta, creada en tiempos de una cruda posguerra, y que resulta tan atractiva para muchos no europeos, es posible que acabemos por jubilarla antes de que alcance los 65 años.

La UE tiene muchas deficiencias y problemas, pero sus éxitos y beneficios para todos son evidentes. Dejemos de justificar las decisiones complicadas en la UE, cuando la UE somos nosotros mismos. Construyamos juntamente las soluciones a los problemas de todos, mejorando las instituciones que hemos ido creando desde la diversidad, para favorecer la equidad y la libertad y de todos.

¿Cuántos cumpleaños queremos que le queden a la UE? En 2020, la EU cumplirá 63 años, ¿seguiremos siendo optimistas sobre su futuro entonces?


Imagen: Dibujo de Jorge Alvaro González @jorgerejalon48

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