Crónica del taller de lectura: “Cabaret Biarritz”

Hemos comenzado el tercer curso del Taller de lectura y lo hemos hecho duplicando el número de integrantes del taller y con una novela que nos ha encantado tanto a los veteranos como a los noveles.

José C. Vales (Zamora, 1965), autor de Cabaret Biarritz, premio Nadal 2015, es licenciado en Filología Hispánica y especialista, también, en Filosofía y Estética de la literatura romántica. Profesionalmente ha trabajado de modo notable como redactor, editor y traductor para distintas editoriales. Colabora, como crítico y creador literario en páginas culturales de internet e interviene en medios de comunicación como experto en literatura romántica y decimonónica. Esta es su segunda novela tras El pensionado de Neuwelke (Planeta, 2013).

portada_cabaret-biarritz_jose-c-vales_201501141611La acción de la novela transcurre en Biarritz en 1925; quince años antes de que la editorial francesa La Fortune le pida a Georges Miet, escritor por encargo de historias populares, que escriba una novela  sobre la muerte de una joven. Miet entrevista a las personas relacionadas con el caso. A través de los relatos de todos ellos logrará esclarecer cómo tuvo lugar realmente la muerte y desmontar la versión oficial dada en su momento por las autoridades.

Dice el autor que “he querido mostrar ambas caras de una sociedad, la hermosa y la caótica, que se basa en la propia idea que tengo del mundo, en la que conviven elementos sublimes y terribles, maravillosos y espantosos”. Ciertamente con Cabaret Biarritz ha conseguido este objetivo. Uno de los motivos que nos habían llevado a la elección de esta novela se debió a querer abordar el tema de la ciudad, propuesto por entreParéntesis para analizar y debatir este curso. En el diálogo mantenido en el taller constatamos que habíamos acertado en la elección. Ciertamente la trama policiaca presente en la novela y que consigue despertar el interés del lector, se ve superada por el protagonismo que cobra la ciudad, hasta el punto de que incluso atrae a lectores poco favorables hacia el género policiaco. El retrato del paisaje urbano que hace el autor está tan conseguido que incluso consiguió despertar el interés por conocer Biarritz en alguno de los lectores; pero Vales trasciende el localismo y nos sitúa ante una novela coral en la que los más de 30 personajes entrevistados van contribuyendo no solo a resolver la causa de la muerte de la joven, sino que al conocerlos, el lector descubre la complejidad de muchos de los hombres y mujeres que pueblan nuestro mundo, de cómo persiguen la felicidad y cómo en muchas ocasiones la buscan equivocando el modo y el lugar.

El mundo profesional del autor se ve reflejado, sin duda, en su dominio de una técnica narrativa muy rica en recursos. Señalaremos solamente algunos, dado el espacio de esta reseña. En primer lugar, el autor utiliza con maestría e ingenio la técnica del manuscrito encontrado, sirviéndose de unas supuestas entrevistas en francés, aparentemente sin más elaboración que la recopilación, traducción y notas de la editora. Este marco estructural le permite al autor dar una gran verosimilitud al relato, mezclando con maestría el mundo real con el de ficción, y moverse en tres niveles temporales. Destaca su gran capacidad para hacer creíbles a los personajes, pertenecientes fundamentalmente a dos planos sociales, gracias al  realismo lingüístico, cultural y psicológico con el que nos los va presentando. En muchos casos se puede pensar que ralentizan en exceso el desarrollo de la historia policiaca, dada su escasa o redundante aportación a los hechos, pero pensamos que el autor, como ya hemos señalado anteriormente, va más allá y en ellos quiere mostrarnos sus ideas y la visión de la sociedad que tiene, como lo muestran las digresiones que introduce por medio de ellos y las abundantes notas de la supuesta editora en las que incluso es capaz de reírse de sí mismo y de su mundillo profesional.

No queremos terminar sin destacar el sentido del humor con el que el autor aborda la historia y nos transmite la crítica social e ideológica. Un humor muy fino, cargado de ironía y que despoja a su pensamiento de cualquier pose de trascendencia filosófica.

En resumen, el número quizá excesivo de páginas que contrasta con un desenlace tal vez precipitado, no empaña una buena obra con la que nos hemos divertido y entretenido leyéndola, a la vez que nos ha hecho reflexionar sobre quienes habitamos una ciudad, un mundo, que no se circunscribe a un tiempo y espacio concretos.

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