Crónica del Taller de lectura: “Invasión”, de David Monteagudo

Hemos comenzado nuestro taller de lectura de este curso con Invasión de David Monteagudo. Las ganas de seguir con las que finalizamos el taller el curso pasado han hecho que hayamos iniciado el segundo curso de esta actividad, incluida dentro de las muchas que lleva a cabo entreParéntesis, con una gran satisfacción por volver a reunirnos en torno a un libro.

David Monteagudo (Viveiro, Lugo, 1961), escritor tardío, como él dice, trabajaba en una fábrica cuando le llegó el éxito con la primera novela que publicó, Fin, que se convirtió en uno de los fenómenos editoriales de 2010 –50.000 ejemplares vendidos y traducciones al francés, alemán, ruso e italiano, más una película basada en la novela–.

El argumento es en apariencia sencillo. García es un hombre anodino cuya vida sentimental hace aguas desde hace ya algún tiempo. Un día comienza a sucederle algo de lo más extraño. De pronto empieza a ver por las calles a gigantes paseando. Las visiones se van haciendo más y más insistentes y frecuentes. A estas visiones se suma una cantidad de extrañas obras; obras en los edificios, obras de remodelación urbanística que no parecen responder a ninguna lógica  y que están transformando la fisionomía de su ciudad.

Acude al psiquiatra, toma la debida medicación, habla con amigos y aprovecha la baja laboral para escapar unos días de a casa de una tía; pero las visiones de gigantes no se diluyen, sino que aumentan. Incluso, su pareja y algunos amigos íntimos aparecen ante sus estupefactos ojos como seres demencialmente enormes.

Fruto del rico y animado diálogo del grupo en torno a la novela y a algunas afirmaciones extraídas de diferentes reseñas que también hemos leído sobre la obra, podemos poner de manifiesto algunas ideas.

Es una novela que admite diferentes lecturas, que van desde la puramente realista a la fantástica; también podemos acercarnos a la obra como un relato simbólico. De todo ha habido en el grupo. La primera lectura es, sin lugar a dudas, la menos satisfactoria. La segunda ha sido minoritaria, pero no ha resultado incompatible con la clave simbólica, que ha sido la dominante. Es el final de la novela el que avala esta lectura, pero al autor le gusta moverse dentro de una ambigüedad que permite al lector estas diferentes lecturas. El tema de la novela está dentro una temática existencial. El autor genera una reflexión o una introspección sobre los miedos individuales o colectivos, sobre el mal y la locura, sobre el desconcierto de lo cotidiano, sobre el ser humano que se siente extraño y que tiene dificultades para mantener un pensamiento individual en un mundo que tiende a un pensamiento único y en el que o te enfrentas a tus miedos e inseguridades y las vences o te pliegas a ellos.

Por lo que acabamos de comentar se trata de una novela difícilmente clasificable. Se puede hablar de realismo onírico, de ciencia ficción, de género fantástico. Dentro de una ambientación realista, incluso costumbrista, el autor introduce el elemento fantástico o absurdo. En cualquier caso busca el placer estético del lector y lo logra con un lenguaje muy trabajado para llegar a la sencillez, a la armonía, a la desnudez de recursos, consiguiendo de este modo hacer de lo difícil una lectura fácil. No sabemos a ciencia cierta qué es lo que está sucediendo, qué va a suceder y esta incertidumbre mantiene el al lector intrigado durante toda la lectura. Buscamos una pista que nos indique por qué camino nos conducirá el narrador; pero este nos la esconde obligándonos a leer, a leer, a leer.

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