Cristianos ¡a la política!

Es muy sospechosa la dramática ausencia de vocaciones políticas de los cristianos en España. ¿En qué clase de cristianismo creemos? ¿Cuáles son las excusas que nos ponemos?

¿La política es sucia? Sí es sucia, y también maravillosa. Igual que el mundo y que la vida.

¿La política es poder? Sí. Pero eso no es razón para huir de ella. Es imposible huir del poder. Mientras tengamos algo de libertad tenemos poder.

¿Qué el poder por sí mismo no es nada ni nos lleva a nada? ¡Claro! Los cristianos pensamos que nada en sí mismo es nada. Incluso la belleza extraordinaria de este mundo se nos apaga si Dios no la sostiene y le da su sentido último. Pero eso no nos lleva a huir del mundo sino a comprometernos más en él.

¿Qué no me siento preparado? Dios nos sigue gritando lo que le gritó a Moisés “¿Quién le dio la boca al hombre?, ¡Yo te diré lo que debes decirle a Faraón!“.

¿Y por qué hoy es tan urgente la vuelta a la política? Lo primero que me sale decir es que, independientemente de la urgencia, uno no puede dejar de hacer lo que le ha sido encomendado por una autoridad mucho mayor que él mismo, y nosotros los cristianos venimos desobedeciendo desde hace tiempo. Creo honestamente que debemos volver a nuestro puesto.

¡Pero es que además es urgente! No podemos quedarnos “pasmados” mientras vemos como todos competimos contra todos en la mejor y más perfecta imagen de la “torre de Babel” que jamás haya podido ser imaginada. Esta competición feroz está dejando cada vez más gente excluida ¿de verdad no vemos esto?

¿Pero de verdad puede la democracia y la fuerza de la palabra contra ese inmenso poder que hoy es el dinero? ¡Claro que puede! Pero solo si esa democracia es realmente verdadera. Solo cuando estemos dispuestos a ver el mundo entero como una gran familia encontraremos soluciones a los problemas de hoy. Mientras intentemos resolver los problemas exigiendo justicia solo para nuestra comunidad, nuestro país o nuestro continente, el dinero nos aplastará. Bastará para aplastarnos simplemente la decisión libre del capital de no invertir en nuestro país o de huir de nuestro país. No lo harán por venganza, nos aplastarán mediante meras decisiones técnicas de “optimización fiscal de la inversión”. Pero si buscamos soluciones globales en las que nadie en ningún lugar del mundo quede excluido, entonces encontraremos la forma de que el dinero no pueda huir a ningún sitio y no le quede otra que contribuir al bien común en la medida que le corresponde.

¿Pero yo quién soy para estar ocupando tanto espacio de este post? Cedo espacio a aquel que tiene muchísima más autoridad que yo. Nuestro Papa Francisco nos dice:

Involucrarse en la política es una obligación para un cristiano. Nosotros no podemos jugar a Pilato, lavarnos las manos: ¡No podemos! Debemos inmiscuirnos en la política porque la política es una de las formas más altas de la caridad, porque busca el bien común. Y los laicos cristianos deben trabajar en política. Alguno me dirá ¡pero no es fácil! Yo le digo: ¡La vida no es fácil! Lo que es fácil es decir ‘la culpa es de aquel’… pero yo, ¿qué cosa hago? ¡Es un deber! ¡Trabajar por el bien común es un deber de un cristiano! Y muchas veces para trabajar, el camino a seguir es la política”.

 

Foto: https://www.flickr.com/photos/jovensconectados/9369862821

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