Contrastes de la tecnología

En 2015, la ONU presentó su agenda 2030 para el desarrollo sostenible. En los 17 objetivos que persigue juega un papel muy importante la tecnología, como herramienta facilitadora. El primero de ellos, la lucha contra la pobreza, cuenta con un sinfín de iniciativas y proyectos para introducir tecnología en países en desarrollo para luchar contra la pobreza y favorecer la comunicación en zonas de difícil acceso en los países más desfavorecidos. Pero no todos consiguen su objetivo, sino el contrario. De alguno de estos contrastes va este post.

objetivos agenda 2030
objetivos agenda 2030

La comunicación es una necesidad humana, y garantizar que todos los pueblos del mundo pudiesen tener acceso a comunicaciones debería estar dentro de las obligaciones de cualquier gobierno.

Al hilo de esto recuerdo una anécdota que me ha contado mi hermano, recién llegado de Nepal de hacer un trekking con un grupo de amigos. Cinco ciudadanos del primer mundo, cargados con los gadgets típicos y de muchas … pelotas de ping-pong … para ganarse unas sonrisas allá por donde caminaban. Se enfrentan no sólo al mal de altura, sino también a cosas que desde aquí nos parecen “incómodas”: la energía eléctrica racionada, la no posibilidad de cargar sus móviles por el riesgo de dejar a algún lugareño sin luz para todo el día, la falta de cobertura, o incluso el hecho de que existiese una wifi de banda ancha en un edificio destartalado a 4000m de altura, pero que que no tuviese agua corriente.

La energía ni se crea ni se destruye como todo el mundo sabe, pero la que está almacenada, se gasta al transformarse. Y resulta que la tecnología suele tener la pega de que necesita de energía para funcionar, sea del tipo que sea, y la consume para transformarla en su función, en este caso señales de comunicaciones… lo cual, parece a priori prescindible frente al agua, o la luz.pelotas de la risa

Una vez puestos en contexto, la anécdota que les quería contar es que él me narraba cómo había sido transitar por un país que hace relativamente poco, quedó prácticamente arrasado por un terremoto. Y cómo esto hace que reflexiones sobre la cantidad de pueblos enteros y gentes de todas nacionalidades desaparecidos en este desastre natural. Algunas de ellas aún lo están, sobre todo gente autóctona, y lo estarán, por falta de tecnología para encontrarlos o porque se desconoce que existieron. Hace reflexionar que transites por encima de zonas donde puede haber pueblos enteros enterrados, de los que nadie tiene constancia, puesto que no tenían un medio de comunicación regular que les permitiese pedir ayuda, o que solicitase esa ayuda de forma automática, o incluso que alguien echase de menos porque existía y ha quedado en silencio, y nadie les echa de menos.  

En otras situaciones parecidas en la actualidad, las redes sociales han jugado un papel muy importante, ayudando a localizar personas, a informar del estado de una zona, a echar de menos a alguien y proceder a su búsqueda, etc. Pero para que pueda haber redes sociales tiene que haber un dispositivo desde el que mandar el mensaje.

Existen infinidad de iniciativas para llenar el globo de dispositivos de comunicación inteligentes, muchas veces en forma de donación de equipamiento desde el primer mundo.

Pero cuidado: estos proyectos hay que implementarlos bien. No se trata sólo de donar por solidaridad o caridad todo enser tecnológico viejo pero aún en uso. Esta es una situación que viene siendo habitual en las últimas décadas. Con ello, y con la excusa de luchar contra la pobreza tecnológica, lo que estamos es convirtiendo ciertas zonas del globo en verdaderos vertederos tecnológicos: muchos países reciben ingentes toneladas de chatarra tecnológica para realizar allí su reciclaje (en muchos casos de formas fraudulentas y poco salubres), y su posterior reutilización en las plantas de montaje que se han deslocalizado hacia países en vías de desarrollo.

Incluso el material tecnológico aún en buen estado de uso, pero obsoleto o simplemente desahuciado por evolución de nuevas tecnologías, se convierte rápidamente en basura tecnológica. Un ejemplo es la telefonía móvil. En países desfavorecidos el acceso a tecnología de telefonía fija o Internet sigue siendo reducido, pero no lo es así la telefonía móvil, cuyo acceso se ha disparado incluso en zonas donde su ruralidad lo haría impensable.

El problema es que la gran mayoría de los móviles que se usan en estos países son de segunda mano o modelos muy antiguos. Lo que hace que realmente duren poco. Y dentro llevan bombas de relojería medio ambiental: baterías, metales pesados, sustancias químicas de todo tipo, etc. Y rápidamente se convierten en chatarra tecnológica de difícil reciclaje.

Leo sorprendido en unas noticias de hace unas semana, que investigadores españoles analizando muestras de sangre de las tomas rutinarias que se les realizan a los inmigrantes procedentes de la zona sur del continente africano, han encontrado que todos, sin excepción, tienen la sangre contaminada con altos niveles de sustancias como el cobalto, arsénico, níquel, vanadio, cadmio, etc.

Todos estos materiales están presentes en electrodomésticos, dispositivos electrónicos, baterías, etc. Y la sospecha de los investigadores es que esta contaminación en seres humanos está relacionada con su procedencia de países de alta concentración de enseres desechados por el primer mundo y su contacto diario con esta basura tecnológica.

Pueden ir a consultar a Google lo que nos puede pasar por exceso de estos elementos de la tabla periódica en nuestro organismo. Nada bueno.  Aunque algunos de ellos, en reducida cantidad, están presentes en los alimentos de cualquier dieta sana. Esa típica relación amor-odio que los humanos tenemos con la química: que no debemos abusar de ella, pero vivir sin ella, tampoco.

Un inciso: lo de la tabla periódica háganlo también con cuidado si no lo han vuelto a hacer desde la escuela, porque a finales del siglo XX le pasó un poco como al mapamundi: que cada vez que los consultabas habían aparecido varios países nuevos que aún no nos hemos aprendido, porque nos queda lejos o porque en la educación actual no está de moda memorizar de carrerilla y en nuestros proyectos, ni los descubrimos. Cosa esta de los cambios de mapa que parece que algunos quieren que vuelva a suceder, no sé si para escarnio de estudiantes “memorizadores” o para recreo de editoriales de mapas.

Bromas aparte, el caso es que estos materiales no son fáciles de destruir ni de controlar para que no impregnen el medio ambiente cercano. A ellos no les aplica la frase de polvo eres… , tan relacionada con las festividades de estas fechas. Paradójicamente además cuando de minerales extraídos del polvo de la corteza terrestre se trata en su mayoría.

Así que con mayor razón, cuidemos de darle a nuestra basura tecnológica un descanso óptimo, reciclando aquí, y ayudando de otras maneras para llevar tecnología donde pueda ayudar, per no endosándola por falsa solidaridad.

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