¿Es constitucional la economía capitalista?

Si miramos el actual sistema económico capitalista vemos que se compone de dos principios fundamentales: la máxima ganancia y la competencia. Estos dos principios no se colocan en la Constitución española por encima de todos los demás. Más bien la Carta Magna define a España como un «Estado social y democrático de derecho  que propugna como valores superiores del ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad».

Estos valores florecen si vivimos la honestidad, el respeto, la cooperación, la solidaridad… Y quienes proponen estos valores son  sistemas económicos como la “Economía del Bien Común”, la “Economía Altruista” y la “Economía de Comunión”. Todos coinciden en cambiar el rumbo de la economía y las empresas buscando como meta el Bien Común (BC a partir de ahora).

Enumero algunos puntos en que la economía capitalista roza la inconstitucionalidad y sus posibles alternativas.

1.- ¿Qué es el éxito económico?

El éxito económico hoy se mide por la acumulación de los medios, productos o dinero. A nivel de la empresa según los beneficios financieros. A nivel nacional según el PIB. Estos dos indicadores son beneficios monetarios pero el dinero es insuficiente para medir la meta de la economía. El objetivo de la economía es la satisfacción de las necesidades humanas, la relación entre los ciudadanos y la realización del BC.

Así, por ejemplo la “Economía del Bien Común” propone medirlo directamente a través de un sistema que llama “balance del BC”. El producto del Bien Común es mayor cuanto menor sea el paro, la exclusión, la igualdad hombre-mujer, cuanto más favorezcan los ecosistemas, cuanto menor sea el miedo… Una empresa tendrá mejor calificación si, ganando dinero, consigue mejores relaciones humanas y si los beneficios se distribuyen de forma justa y democrática.

Las empresas que adquieran mejor puntuación en este “balance del BC” conseguirían beneficios legales: impuestos más bajos, reducción de aranceles, crédito más barato, prioridad en las adjudicaciones públicas, rebaja en el impuesto de sociedades. Así sus productos resultan más baratos que las empresas que no usan criterios éticos. A su vez, los excedentes del “balance BC” se pueden utilizar para amortizar los préstamos, reparto limitado entre los empleados… pero no se deben emplear para invertir en mercados financieros o darlo a personas que no trabajan en la empresa o partidos políticos.

2.- ¿La inequidad es constitucional?

El sistema capitalista permite y defiende un desnivel de 800 veces el salario mínimo legal en Austria, 5.000 veces en Alemania y 350.000 en USA. Son los frutos que produce el neocapitalismo con sus principios de la máxima ganancia (si puedo ganar el doble ¿por qué voy a ganar menos?) y la competitividad (ley del más fuerte, donde el poderoso se come al más débil).

Pero esto contradice el primer principio de la Constitución, que defiende como objetivo principal los valores la justicia, la igualdad. Los sistemas económicos citados en el 2º párrafo proponen que los ingresos máximos en los sueldos no deben superar 10 o 20 veces el salario mínimo legal.

3.- ¿La propiedad sin límites es constitucional?

La libertad de una persona habría que recortarla antes que empiece a limitar la de otra persona. Esto lo hacemos en todos los ámbitos de la vida: por ejemplo, yo no te puedo escupir en la cara, no te puedo matar. Todos admitimos que está muy bien que me limiten la libertad porque salva la tuya.

Pero el único ámbito donde no lo cumplimos es en la libertad de la propiedad privada. Está bien que tú y yo tengamos cada uno un millón, pero cuando yo tengo 1.000 millones y tú 1, seguramente yo consigo influencia política y puedo hacer que te quiten de tu puesto de trabajo y que se lo den a un amigo mío. Esto es antidemocrático e inconstitucional en un «Estado social y democrático de derecho.

Por eso los sistemas anteriores citados en el 2º párrafo proponen que sea más fácil acumular un millón o dos, pero después tiene que ser cada vez más difícil acumular sin límite. El procedimiento para hacerlo no es dictando una cantidad única de partida sino debatiendo democráticamente en la empresa la cifra que se considera posible. La empresa entera, no solo los dueños del capital.

Este procedimiento vale también para el municipio y la nación: así evitaríamos que gobiernen los lobbys comerciales. Hoy muchas veces los gobiernos se parecen más a ejecutivos que administran los bienes que les dejan las multinacionales, que políticos libres para lograr el BIEN COMÚN.

1 Comentario

  1. Estoy de acuerdo en que la libertad de uno termina donde empieza la del otro. En realidad no es que terminen ambas, sino que deben saber coexistir sin agredirse.
    No estoy de acuerdo con el siguiente párrafo:
    ‘Pero el único ámbito donde no lo cumplimos es en la libertad de la propiedad privada. Está bien que tú y yo tengamos cada uno un millón, pero cuando yo tengo 1.000 millones y tú 1, seguramente yo consigo influencia política y puedo hacer que te quiten de tu puesto de trabajo y que se lo den a un amigo mío. Esto es antidemocrático e inconstitucional en un «Estado social y democrático de derecho.’
    Más que nada porque hay que saber primero por qué yo tengo un millón y tú solo uno. Si el que yo haya obtenido un millón ha sido debido a haber agredido tu libertad, entonces que sea la justicia quien dicte veredicto. Pero si mi millón me lo he ganado a base de esfuerzo, respetando tu libertad, y gracias a un mayor esfuerzo y/o talento que tú, ¿por qué he de renunciar a lo que he ganado justa y éticamente?
    No sé, creo que en ocasiones utilizamos las palabras libertad e igualdad con mucha ligereza.

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