Condolencias líquidas en la era digital

Para expresar la solidaridad con las víctimas de los atentados de Bruselas, las redes se han vuelto a llenar de emotivas muestras de condolencia digital. Pocas horas después de los atentados en el aeropuerto y la estación de metro, las redes se saturaban para expresar las condolencias con las nuevas víctimas. No sabíamos el número ni la identidad cuando comenzamos a enviar mensajes de condolencia a nuestros conocidos, inundamos las redes con emotivas imágenes del Atomium o compartíamos una bandera belga rota y llena de sangre para mostrar digitalmente nuestra solidaridad inmediata. Sin habernos dado cuenta, hemos pasado de un luto reflexivo a un luto virtual.atomium

Mientras el luto reflexivo expresaba una condolencia de proximidad, este luto virtual expresa una condolencia global, cósmica e indolora. Al día siguiente de los atentados, las redes vuelven a la normalidad como si no hubiera pasado nada, como si los muertos fueran un simple número o una insignificante estadística. Mientras que el luto reflexivo requiere la proximidad, el abrazo o incluso las lágrimas de quienes comparten física y sólidamente el mismo dolor, el luto virtual requiere de conexión 4G, actúa de manera indistinta con iPhone o Android y lo que es más importante, requiere de sujetos amnésicos capacitados para convertir la tragedia en rutina. Quizá todo lo que hemos ganado en extensión y globalización lo hemos perdido en intensidad, capacidad de compasión y disposición para el sufrimiento.

bauman

Este luto digital también ha transformado la empatía y la compasión con las víctimas de manera que ahora también podemos hablar de unas condolencias líquidas. De la misma forma que Zygmunt Bauman habla de modernidad o sociedades líquidas para describir los nuevos mundos de la vida caracterizados por la movilidad, la incertidumbre, la fugacidad, la relatividad y la flexibilidad de las identidades, así también podemos hablar de condolencias líquidas.

Hipnotizadas e idiotizadas por las tecnologías de la comunicación, las nuevas masas tienden a practicar una condolencia líquida próxima a la hipocresía, la desmemoria y la responsabilidad. Por muy globales que sean, son explosiones de una solidaridad epidérmica que deberíamos analizar con detalle. Aunque respondan a sociedades sensibles, no responden a sociedades maduras. Responden a sociedades adolescentes que comparten globalmente una ética indolora que en otros tiempos llamaríamos burguesas, acomodaticias o bien-pensantes. Deberíamos preguntarnos hasta qué punto estamos banalizando la ética colectiva cuando expresamos la compasión, el compromiso y la solidaridad con estas condolencias líquidas.

Bauman-ModernidadLiquida

Nuestras confortables sociedades se han acostumbrado a este sufrimiento indoloro y practican una condolencia virtual. Cada vez hay menos líderes sociales y políticos con capacidad para enfrentarse a estas sociedades adolescentes. Tienen que hablarles de sacrificios reales, de dolores reales, incluso de víctimas de carne y hueso. ¿Alguien se atreve a romper con el ensimismamiento indoloro de la ciudadanía?, ¿alguien pediría hoy sangre, sudor y lágrimas para iniciar el combate contra el terrorismo o iniciar campañas de solidaridad real?

La barbarie yihadista se aprovecha de unas sociedades líquidas con líderes virtuales, insípidos, algo estúpidos e indoloros que viven de espaldas al sufrimiento real. Y para colmo, algunos líderes pretenden hacernos creer que somos culdalipables, al menos remotamente culpables, de esta violencia real que estamos padeciendo. Es hora de empezar a despertar de este sueño dogmático de lo políticamente correcto, alimentado por éticas indoloras, por prácticas epidérmicas y por condolencias virtuales donde la indignación, la compasión, el compromiso o la solidaridad se expresan, simplemente, haciendo un click en Facebook.

3 Comentarios

  1. Esta noche he ido a dejar una vela y a rezar en la entrada del metro de Maelbeek. La acera sigue cubierta de flores, plantas, mensajes de solidaridad y de rechazo a la violencia y de velas encendidas. Esta mañana, las Instituciones culturales de Bruselas convocaban a todos los coros de la ciudad a cantar “Moules frites” de Stromae y “Bruxelles” de Jacques Brel delante de la Bolsa, “en nombre de la consolación y la solidaridad” como un único coro. #Musicforbrussels . Actos tan liquidos como las condolencias digitales, pero tan necesarios como ellas para hacernos sentir que la humanidad es más fuerte que la barbarie, en nuestra ciudad o en la otra esquina del planeta.

  2. Comparto lo que se dice en el artículo. No hay compromiso sin encarnación, aunque ciertamente puede haber distintas formas de implicación personal.

  3. Gracias, Agustín. Yo no soy tan escéptico o pesimista respecto a las posibilidades del activismo digital (aunque son evidentes sus limitaciones y ambigüedades). Me gusta leerte cruzando tus escritos con los posts de Zinnia 🙂
    Y me ha resultado muy sugerente tu imagen líquida-sólida. Sangre, sudor y lágrimas son tres fluidos (líquidos) pero parecen de una época muy sólida, de grandes relatos y posibles sacrificios. Ahora, los teléfonos móviles o los teclados del ordenador son sólidos pero volátiles (gaseosos); poco esfuerzo puede salir de ahí.

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