Comunidades de apoyo emocional en la red

Los enfermos buscan información en internet incluso antes de ir a la consulta del médico. Síntomas, posibilidades, estadísticas. En no pocos casos se atreven a decirle al doctor su autodiagnóstico. Si conocemos a alguien que haya pasado por una enfermedad grave la necesidad de conocimiento se multiplica. También entre su familia y amigos se da la misma reacción, muchas veces inconfesada, como un acto privado y vivido en soledad. Pero no siempre encuentran noticias y datos correctos, genera más angustia y entorpece más de lo que ayuda.

En este contexto, y bajo supervisión y moderación de profesionales, han surgido las comunidades de apoyo emocional, que ponen en contacto a personas que comparten enfermedad y tratamiento, también a sus familias. El salto es cualitativo: han transformado la red en un lugar de encuentro, de apoyo. Esto se debe a haber comprendido bien las posibilidades que hoy ofrecen distintas plataformas. Su éxito es haber humanizado la red, comprender que es un lugar en el que cada persona está desde su preocupación y que se acercará a otras que compartan lo mismo.

Creo que podemos aprender mucho de esta experiencia para otros campos. En la red se han formado infinidad de comunidades, de todo tipo: educativas, médicas, políticas, lúdicas, sociales, reinvindicativas, policiales, criminales, investigación, científicas. Es difícil no encontrar en la red reflejo, en forma de comunidad, de nuestras asociaciones más cotidianas. De algún modo podemos decir que estas nuevas comunidades digitales multiplican experiencias y enriquecen nuestra mirada del mundo.

1.    Internet es un lugar problemático para la información. Los datos pasados no siempre están actualizados, en muchos casos nadie los revisó bien. No todos han sido contados por profesionales o expresan parcialidad del momento en el que se colgaron. Urge conocer y descubrir los lugares especializados, manejar con criterio y ser crítico con los contenidos que encontramos. En algunas páginas y blog encontramos un certificado que nos ayuda como usuarios.

2.    Cualquier tipo de pregunta. Algunos creen que internet solo se usa para buscar noticias y datos para clases. Y no es cierto. Al contrario, las personas buscan en la red también aquello que más necesitan, que más les preocupa o por lo que sienten algún tipo de curiosidad o asombro. No es extraño que alguien ponga en el buscador de google una pregunta por su vocación, o ande a la caza de consejos para su vida sentimental o privada. La cuestión es que siempre encontrará una respuesta. Entonces volvemos al primer punto: ¿qué encuentra?

3.    El factor humano es determinante. Ya no estamos en una red 1.0 estática y limitada. Avanzamos más allá de los contenidos hacia las personas. Es mejor, por ejemplo, encontrar un buen profesor en la red que explique algo y con quien poder hablar, que leer un texto. Hablo de recetas de cocina, de solucionar el cubo Rubik o de redes especializadas de científicos para componer el genoma humano. Con el incremento del uso de vídeos y canales abiertos, ponemos rostro y dialogamos digitalmente cara a cara. Esto no puede comprenderse sino como un éxito para la humanidad.

4.    La red favorece las emociones. Como en todo, hay quien verá en esto algo negativo o algo positivo con lo que trabajar. En el caso de estas personas enfermas y sus familias está claro. Pero lo vemos en Twitter una y otra vez en torno a determinados #hashtag como el reciente #WelcomeRefugees o en el horrendo episodio del pequeño Aylan. Cabe esperar que la red sensibilice a la humanidad, que es un objetivo común a muchas organizaciones, sin trivializar.

5.    Proximidad intencional, también de ayuda deseada. Efectivamente muchas proximidades en la red, donde cabe escoger personas y desechar a otras, es interesada.  Mejor dicho, intencional. Descubrimos que es posible acercarse o alejarse. Pero las personas sentimos intensamente la necesidad del otro, no sólo para beneficiarnos con ello, también para ayudar, brindar apoyo, saber acompañar. Crecen las iniciativas en red en esta dirección, de nuevo, hay que celebrar este paso hacia la humanización de la red.

6.    Experimentar la diferencia. Ojalá esto sirva para bien. Internet nos da la oportunidad de la cercanía global y del mejor conocimiento de las personas en nuestro mundo. Ante una enfermedad, tristemente, una persona de Sudán o Mauritania no recibirá el mismo tratamiento. La educación en Bolivia no es, ni de lejos, tan fácil como en Europa; y no hablo sólo de medios, también de la calidad que se supone de partida. Ojalá las comunidades que se creen no sirvan sólo a los propios intereses. La red pondrá en la pantalla las enormes distancias existentes entre lo que unos tienen posibilidad de vivir y aquello que ha sido negado a tantos otros.

 Internet es un lugar, no un instrumento. Habitamos la red como si se tratara de una enorme plaza. No es una segunda vida, sino la nuestra propia desarrollada en un espacio diferente, y en esa medida nos aproximamos más fácilmente a aquellos con los que compartimos rasgos comunes. Lo relevante, a mi modo de ver, es el factor de proximidad real que se produce. Una cercanía de dimensiones globales.

Nos vemos, @josefer_juan

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here