Desde todos los puntos de España, las marchas de la dignidad han empezado a movilizarse, para encontrarse nuevamente en Madrid el próximo 21 de marzo. Será el paso previo a una convocatoria de movilización general el próximo mes de octubre, que pretenden concretar en una Huelga General laboral, de consumo y social.

La Conferencia episcopal española, ante la relevancia de esta convocatoria, ha emitido un comunicado de apoyo a las marchas de la dignidad. Comunicado que, al paso por sus diócesis, están entregando personalmente los propios obispos a las distintas columnas que conforman estas marchas. El comunicado, al que hemos tenido acceso en primicia desde entreParéntesis, dice así:

“Nosotros, pastores de la Iglesia que camina en España queremos expresar nuestro apoyo a estas Marchas de la dignidad. Entre otros motivos porque la convocáis y apoyáis entidades y personas que no os contentáis con promesas ilusorias, excusas o coartadas. No sois personas que estéis esperando de brazos cruzados ayudas asistenciales o soluciones que nunca llegan o, si llegan, llegan de tal manera que van en una dirección de anestesiar o de domesticar.

Vosotros sufrís en carne propia la desigualdad y la exclusión. Vosotras sentís que los pobres ya no esperan y queréis ser protagonistas. Por eso os organizáis, trabajáis, reclamáis y, sobre todo, practicáis esa solidaridad tan especial que existe entre los que sufren, entre los pobres, y que nuestra civilización parece haber olvidado. La solidaridad os convoca y solidaridad es luchar contra las causas estructurales de la pobreza, la desigualdad, la falta de trabajo, la tierra y la vivienda, la negación de los derechos sociales y laborales. Esa solidaridad es un modo de hacer historia y eso es lo que estáis haciendo.

¡Es precioso ver en movimiento a gente de todas las comunidades autónomas de España, sobre todo, a sus miembros más pobres y a los jóvenes! Pan, techo y trabajo, eso por lo que luchais, son derechos sagrados. Reclamar esto no es nada raro, es la doctrina social de la Iglesia. Por eso pan, trabajo y techo son también nuestros derechos. Los derechos mínimos para vivir con dignidad, requisitos para que la sociedad que intentamos construir no deje a nadie en las cunetas y sea más decente.

Las organizaciones que convocáis no trabajáis con ideas, sino con realidades… tenéis los pies en el barro y las manos en la carne. ¡Tenéis olor a barrio, a pueblo, a lucha!

Pedís PAN y nos unimos, porque el hambre es criminal y la alimentación, un derecho inalienable.

Pedís TECHO. Una casa para cada familia. Un techo, para que sea hogar. Son crueles las imágenes de los desalojos forzosos, imágenes tan parecidas a las de la guerra. Y esto se ve hoy en España.

Pedís TRABAJO. Y lo hacéis porque el desempleo juvenil, la economía sumergida y la falta de derechos laborales no son inevitables, son resultado de una previa opción social, de un sistema económico que pone los beneficios por encima de la persona.

¿Por qué nos acostumbramos a ver cómo se destruye el trabajo digno, se desahucia a tantas familias y se abusa de la naturaleza? Porque en este sistema se ha sacado a la persona humana del centro y se lo ha reemplazado por otra cosa. Porque se rinde un culto idolátrico al dinero. Porque el mundo se ha olvidado de Dios, que es Padre; se ha vuelto huérfano porque dejó a Dios de lado. Este sistema ya no se aguanta. Tenemos que cambiarlo, tenemos que volver a llevar la dignidad humana al centro y que sobre ese pilar se construyan las estructuras sociales alternativas que necesitamos. Hay que hacerlo con coraje, pero también con inteligencia. Con tenacidad, pero sin fanatismo. Con pasión, pero sin violencia.

Necesitamos revitalizar nuestra democracia. Por eso con vosotros y vosotras decimos juntos desde el corazón: ninguna familia sin vivienda, ninguna familia sin pan, ningún trabajador sin derechos, ninguna persona sin la dignidad que da el trabajo. Queridos hermanas y hermanos: sigan con su lucha, nos hacen bien a todos.”*

*El contenido del comunicado ficticio de la Conferencia episcopal española está entresacado del discurso del Papa Francisco a los participantes en el encuentro mundial de movimientos populares.

(en la imagen, participantes de @HOAC_es que acudieron al encuentro del Papa Francisco con los movimientos populares)

Por aquí les dejo la canción “La insurrección”, de mi hermano cantautor Muerdo, que podría ser la banda sonora de estas marchas de la dignidad.


@manocope