Es una tendencia consolidada que vuelve a confirmarse. Cada vez son menos los ciudadanos que están dispuestos a rascarse el bolsillo a cambio de informarse de lo que ocurre a su alrededor y en el mundo.

Libro Blanco de la Prensa 2016 y EGM: diagnóstico común

La Asociación de Editores de Diarios Españoles (AEDE), patronal que agrupa a las principales cabeceras de prensa del país, presentó el 12 de diciembre su Libro Blanco de la Prensa 2016. Los responsables de los medios están satisfechos porque los resultados económicos en 2015 fueron buenos en términos de negocio, con un incremento de ingresos del 4%, debido al aumento de la publicidad ―2015 fue un año con elecciones locales, autonómicas y nacionales― y la contención de gasto propiciada en gran medida por las reestructuraciones de los últimos años. Es una buena noticia, porque la rentabilidad es la única manera de garantizar la supervivencia de los medios. Sin embargo, la venta de ejemplares sigue en caída libre: un 8% en 2015 y la previsión, a un mes de que nos den las uvas, es que en 2016 descienda otro 8%.

No es ninguna sorpresa. Cada vez menos gente lee los medios de pago. Los últimos datos del EGM (3a oleada de 2016) señalan que El País, cabecera líder en España, tiene ahora mismo 1.217.000 lectores, mientras que en 2008 eran un millón más: 2.228.000; El Mundo tiene hoy 761.000 lectores que eran casi el doble en 2008: 1.348.000. Y así, todos los demás. Incluso el Marca, al que la crisis sentó muy bien con subidas constantes de 2008 a 2012 ―tema que merece un análisis aparte―, vuelve a perder lectores.

Noticias engañosas y medios rigurosos

Estos últimos días se ha hablado mucho de las fake news, noticias engañosas que circulan por internet y que, según dicen, han podido influir en las elecciones norteamericanas. La discusión, así como la que se refiere a las presuntas manipulaciones de Moscú, huele mucho a excusa de mal perdedor, pero algo de razón tenemos para echarnos las manos a la cabeza. Ahora bien, lo grave no es que haya ciudadanos engañados por webs que pelean por sumar clics en sus titulares para hacer caja, sino que nos dirijamos a un futuro sin medios de comunicación nacionales, regionales y locales sólidos que respondan ante sus lectores por la veracidad de su información y tengan la capacidad de estructurar la agenda informativa sobre hechos e ideas acreditas. Esos medios están perdiendo un 8% de lectores al año y el daño a la calidad del debate publico puede ser proporcional. Y conste que no estoy aludiendo a formatos; dejemos de hablar de medios en papel y digitales, la distinción ya no existe.

Pero claro, este problema no se resuelve con Mark Zuckeberg diciendo que Facebook se toma el asunto de las noticias falsas muy en serio. Es más complejo que eso. Lo verdaderamente inquietante no es que un pirado acuda a una pizzería de Washington para «investigar por su cuenta» un rumor infundado, sino que la mayoría de la sociedad haya asumido que la información es un bien por el que no merece la pena pagar, lo cual puede llevar a que la era que hemos bautizado como «sociedad de la información» se convierta, paradójicamente, en la más desinformada, dejando el terreno abonado para discursos simples y populistas de todo tipoLos chollos no existen, ni en rebajas.

FOTO: Presentación del Libro Blanco de la Prensa 2016 de AEDE (http://www.aede.es/)