Charlie Hebdo es víctima pero no modelo cívico para Francia. La voluntad de herir formó muchas veces parte de su modo de libertad y el humor. Una democracia no puede funcionar sin libertad de expresión, pero tampoco sin respeto.

1. ¿Ha ayudado Charlie Hebdo a hacer una mejor Francia?

El 7 de Enero de 2015, tres franceses yihadistas, armados con fusiles de asalto kalashnikov se bajaron de un pequeño automóvil en la calle donde se hallaba la sede del semanario. Mataron a la escolta policial formada por dos policías. Uno de ellos se llamaba Ahmed Merabet, un policía musulmán de 42 años, al que remataron sin piedad cuando les suplicaba. Luego, entraron en la sede de la revista y dispararon indiscriminadamente contra todos los que encontraron. A las 12 personas asesinadas en las primeras horas, se podían sumar más muertos entre otros 10 heridos de extrema gravedad. Gritaron alabanzas a Alá, dijeron “Hemos vengado a Mahoma”, se identificaron como miembros de Al-Qaeda y uno de los asaltantes afirmó orgulloso “Hemos matado a Charlie Hebdo”.

Los periodistas y empleados de la revista Charlie Hebdo, junto con los policías que los protegían, han sido víctimas de la violencia y fanatismo. Como víctimas públicas del terrorismo nos representan a todos porque el objetivo del terrorismo es matar a cualquiera para que todos temamos en nuestra piel. Como simboliza la ilustración de @AnnTelnaes que acompaña este comentario, #JeSuisCharlie.

La práctica del periodismo en Charlie Hebdo ha sido heroica y su mismo director lo dejó manifiesto cuando dijo que prefería morir que vivir como una rata o vivir arrodillado. Desde esa perspectiva, también han sido héroes trágicos. Su insistencia ha sido su afirmación de su derecho a faltar al respeto a las creencias más sagradas de los otros. Su disposición a morir ha sido la afirmación de su derecho innegociable. También el Estado Islámico –ISIS- elevó a la categoría de “héroes yihadistas” a los terroristas al día siguiente al atentado (según un comunicado difundido por la radio Al-Bayan por Internet).

En la solidaridad y valoración de las víctimas, también exaltan muchos su obra. Aquí es donde desde el máximo respeto, no compartimos esa valoración. Charlie Hebdo representa a comienzos de 2015 la libertad de expresión, pero no es cívicamente modélica. El paradigma político que representa no ayuda a car una democracia más deliberativa e inclusiva. Charlie Hebdo es un héroe trágico, no una solución para los problemas de Francia y sus ciudadanos.

Una democracia no puede funcionar sin libertad de expresión, pero tampoco sin respeto y tolerancia. Y en cuanto uno examina las portadas del semanario, rápidamente se da cuenta: Charlie Hebdo no ha ayudado a que los franceses se tengan más respeto mutuo. Realmente tampoco destaca por su calidad humorística ni reflexiva, sino que chapotea en el mal gusto y la opinión gruesa. Sin embargo, la existencia de Charlie Hebdo reedita un debate recurrente: ciertas manifestaciones de libertad de expresión parecen existir como una mera afirmación provocadora de ese mismo derecho. La existencia de fenómenos como Charlie Hebdo es un ejercicio de reconocimiento de la libertad de expresión y de la tolerancia. Pero más allá de eso –que tiene su función-, podía haber aportado mucho más: podía haber trabajado por la mutua comprensión entre los franceses. Por el contrario, acentuó las divisiones. Charlie Hebdo es un héroe pero trágico.

Finantial Times criticó en su editorial del 7 de enero a Charlie Hebdo por la imprudencia de haber provocado estúpidamente la violencia yihadista. Lo mismo hizo el entonces presidente francés en 2006. Esa es probablemente también la opinión de quienes en Estados Unidos y Reino Unido evitaron en sus ediciones del 8 de enero la reproducción de las portadas de Charlie Hebdo sino que las pixelaron.

2. El caso Charlie Hebdo

Las parodias burlescas que Charlie Hebdo ha hecho de los símbolos religiosos y de las creencias religiosas han sido extremas. En una de ellas, por ejemplo, aparece Jesucristo sodomizando a Dios y siendo sodomizado por el triángulo del Espíritu Santo. La única intención de Charlie Hebdo era la violación de símbolos religiosos: su clave era el insulto y la negación del otro y sus creencias. Como es sabido, el proyecto de Charlie Hebdo fue fundado en pleno sesentayochismo (en 1960 con el nombre Hara-Kiri y en 1969 adoptó el actual nombre para salvar las sanciones contra su editorial) y bebe del espíritu postmodernista y punk (ese componente punk explica su permanente recurso a la sodomización de los personajes que critica).CenaIdiotas2

Sin duda la libertad de expresión es crucial para la democracia, pero el respeto lo es todavía más. El tratamiento que ha hecho del cristianismo y del Islam es bien distinto a lo largo de los últimos años. Al abordar el cristianismo, no ha tenido límites. En una de sus portadas se hacía eco de la posible existencia de un “lobby gay” en el Vaticano. Para ilustrarlo, presenta a un numeroso grupo de obispos sodomizándose. En otra portada, la eucaristía fue denominada la cena de los idiotas. Desde que comenzó a existir, ha disfrutado con la irreverencia y no ha contribuido a la pluralidad y convivencia entre las distintas tradiciones. Su tratamiento del Islam ha sido diferente. Se ha limitado a la representación de la imagen de Mahoma, ha ridiculizado a los violentos y ha apoyado la acción militar contra ISIS. Mientras que claramente ha sido cristianofóbico, su acción no ha sido formalmente islamofóbica. Otra cosa es lo que ha entendido el conjunto de la comunidad musulmana francesa: para ellos, Charlie Hebdo fomentaba el odio al mundo musulmán y violaba gratuitamente los sentimientos religiosos de un colectivo tan sensible. La única gracia de las intervenciones de Charlie Hebdo era el malestar que creaba en la comunidad musulmana. Si esa publicación hubiera sido hecha por la ultraderecha, hubiera sido nítidamente rechazada por el conjunto de la sociedad.

El semanario alcanzó visibilidad mundial cuando decidió dirigir sus sátiras contra el Islam radical en una campaña de solidaridad con el diario danés Jylands-Posten. El 30 de septiembre de 2005, el Jyllands-Posten había publicado 12 caricaturas satíricas de Mahoma. La más famosa presentaba al fundador del Islam con una bomba dentro de su turbante, acusándolo de iniciar e inspirar el terrorismo yihadista. Las 12 caricaturas ilustraban un artículo (titulado Autocensura y libertad de expresión) en el que se denunciaba que un libro infantil del danés Kare Bluitgen sobre Mahoma no hallara ilustrador que no se sintiera amenazado de muerte.

Al igual que muchos otros medios internacionales, el Charlie Hebdo reprodujo íntegramente en su número especial 712 –publicado el 8 de Febrero de 2006-  las caricaturas del diario danés. Además, añadió otras tres ilustraciones. En la misma portada de ese número 712 –que fue una edición especial-, se podía ver un titular que decía “Mahoma, desbordado por los integristas” y, bajo él, Mahoma se echaba enojado las manos a la cara  afirmando “Es duro ser amado por los idiotas”. Formalmente no se le veía el rostro, lo cual era un gesto que obedecía irónicamente la regla de no retratar el rostro de Mahoma. El autor de la caricatura fue Cabu, uno de los dibujantes asesinados el Día de los Lápices Rotos.

En 2006, las más importantes organizaciones musulmanas francesas –la Gran Mezquita de París, la Unión de Organizaciones Islámicas de Francia y la Liga Islámica Mundial- denunciaron al director de la publicación, Philippe Val, por los tres dibujos satíricos de Mahoma. Pero en marzo de 2007, el Tribunal Correccional de París absolvía de los cargos a Charlie Hebdo amparándose en la libertad de expresión.

El caso Charlie Hebdo subió de nivel en 2011. El 2 de Noviembre de 2011, los editores decidieron publicar un número en solidaridad con la Primavera Árabe que estaba extendiéndose por el Magreb y Oriente Próximo. En su honor rebautizó su cabecera como “Charia Hebdo” (La Sharía o Ley Islámica Semanal) en vez de “Charlie Hebdo” (hebdo significa semanal y el nombre Charlie de la revista es un homenaje a Charlie Brown, el amigo de Snoopy). En la portada un musulmán decía: “100 latigazos si no te mueres de risa”. En la contraportada del mismo número, Charlie Hebdo afirmaba: “Sí, el Islam es compatible con el humor”. Un atentado con bomba incendiaria contra las oficinas del semanario ese mismo año intensificó la protección policial de las instalaciones de la publicación y de su director. Charlie Hebdo se había convertido en un objetivo efectivo de primera línea.

Finalmente, en 2014, Charlie Hebdo se ha posicionado frontalmente contra ISIS. El periódico no sólo satirizaba sino que se posicionaba políticamente de forma explícita. Su director afirmó que los kurdos estaban defendiendo la civilización y la revista no ha cesado de atacar duramente al Estado califal Islámico (ISIS). Estos posicionamientos hay que comprenderlos, además, en el contexto de la alianza internacional contra ISIS. Tras Estados Unidos, Francia ha sido la potencia más señalada en sus bombardeos contra el pretendido califato. En septiembre de 2014 Francia publicitó su primer bombardeo contra posiciones de ISIS, ataques que han continuado desde entonces. ISIS ha pedido a todos sus simpatizantes que atenten indiscriminadamente contra personas e intereses de Francia en todo el planeta.

3. La libertad de expresión que no hiere

Paris CharlieHebdo

El papa Benedicto XVI –a quien Charlie Hebdo caricaturizó como amante de un guardia suizo en una de sus portadas- reclamó que todos fuésemos capaces de expresar la verdad sin herir la libertad de las personas. Respecto a la religión, Charlie Hebdo se sentía herido; ejercían una libertad que se sentía herida por las creencias religiosas y su presencia en la vida pública. Forman parte de una generación que se siente herida y molesta por una forma de religiosidad. Tanto que prefieren la separación y rechazo total. Más allá de juzgar esa libertad herida de Charlie Hebdo, ¿es prioritaria una libertad de expresión que no hiera la libertad?

La libertad de expresión no es absoluta sino que es relativa a un contexto y a su servicio a la democracia y a los Derechos Humanos. Dependiendo de quién la ejerce y de las intenciones que le presuponemos, recibe un juicio distinto. Dependiendo del momento en que se hace, tiene un valor u otro. De igual modo, el humor puede ser muy duro pero sanador, purgativo; una catarsis que haga mejor. Aunque duela, es imprescindible. Pero su función no señala a sí mismo sino al fin al que sirve. ¿Cuál es el desafío de la sociedad francesa? ¿Qué función pública se necesita del humor y la libertad de expresión?

El desafío mayor que tiene Francia es la co-creación de la República con la plena participación de todos sus ciudadanos, lo cual significa que lo hagan desde lo que cada uno es y cree. El paradigma de laicismo silenciador que se quiere aplicar a los cristianos, es claro que no sirve para el tratamiento del Islam.

Una gran parte musulmanes entiende que los conflictos entre laicismo y cristianismo son en realidad un debate en el interior del cristianismo. Lo ven más como una cuestión de sensibilidad. La intervención generalmente discreta del cristianismo en la vida pública forma parte de un acomodamiento de muchos siglos entre el poder político y las iglesias. Es decir, que cuando los poderes públicos hablan, en parte es la sociedad cristiana la que habla: no la Iglesia sino la sociedad que los cristianos han hecho durante siglos. Por tanto, creen que el cristianismo tiene unos niveles de tolerancia mucho mayor con la sociedad que él mismo ha creado, incluso muchas veces  atravesando recientes capítulos de persecución del cristianismo.

Muchos musulmanes no creen que el Islam deba asumir un comportamiento similar al cristiano, porque éste se siente culturalmente cómodo en una sociedad de alta pluralidad en la que lo religioso se privatiza y su participación en la construcción pública se neutraliza. Por el contrario, el Islam forma una comunidad cultural-religiosa que reivindica una participación explícita y visible de la religión en la vida pública.

La negociación de dicha participación, la acomodación del Islam a la laicidad democrática y la convivencia política en las comunidades cotidianas de la gente, requerirán tiempo. Supone conocer en profundidad dos mundos que aún son extraños uno para el otro. Supone crear diálogos. Supone superar la multi-culturalidad y la inter-culturalidad, para ejercer la co-culturalidad o creación común de cultura sin negaciones de la singularidad y lo mejor de cada uno.

Le Monde afirmaba el 7 de enero por la tarde que Francia tiene que reunificarse con sus musulmanes para hacer un proyecto en el que Francia e Islam no sean enemigos. En realidad, el foco no es “la cuestión musulmana” –como no lo era “la cuestión judía”- sino una nueva República en la que participen constructivamente todas las religiones y tradiciones. El reto es la laicidad inclusiva o positiva, muy lejos de las soluciones estatalistas y la privatización neoliberal.

En ese momento está Francia: ¿Sienten los musulmanes que Francia es una co-creación también suya? ¿O se sienten meramente tolerados y aceptados pero sin apreciar lo que son? La opción clásica del laicismo francés es que la República no contiene contribuciones de las religiones. Y si las tiene, fue de tiempos pasados, antes de que tuviera el poder para impedirlo. Francia no superará su crisis interna sin superar el laicismo decimonónico que la lastra. Para poder crear una sociedad inclusiva se requiere la participación demócrata de las religiones y distintas tradiciones –ideológicas, estéticas, científicas, nacionales, etc.- en la continua construcción de la vida pública. Esa dinámica liberal es capaz de conciliar las libertades de expresión sin herir la búsqueda de la verdad; es capaz de compartir verdades sin herir las libertades.

¿Charlie Hebdo formaba parte de la solución para lograr una mejor democracia o es parte del problema? Sinceramente, creo que la voluntad de herir formó muchas veces parte de su forma de ejercer la libertad y de expresar sus verdades.

4. Las campanas de Notre Dame no hieren la libertad

Si ha habido una constante en la línea de Charlie Hebdo en sus casi cincuenta años de existencia ha sido el fustigamiento sin piedad al cristianismo. El Día de los Lápices Rotos, la Iglesia Católica condenó inmediatamente como “barbarie” el atentado en el primer artículo de la portada del Osservatore Romano. A las pocas horas, el propio Papa Francisco condenó taxativamente el atentado y manifestó su pesar y apoyo a las familias de las víctimas. Al día siguiente al atentado, el 8 de enero, a las 12 de la mañana, sonaron las campanas de la catedral de Notre Dame de París en memoria de las víctimas y del dolor que sentía Francia y casi todo el planeta.

Esas campanas de Notre Dame simbolizaban el respeto y reconocimiento a la libertad herida de las víctimas de Charlie Hebdo. Cuando las campanas católicas de Notre Dame sonaron en el corazón de París –no lejos de donde sucedió el atentado- estoy seguro de que ninguno de los familiares, amigos y lectores de Charlie Hebdo, sintieron por esta vez herida su libertad.