Cerebro, espiritualidad y trascendencia

El día 23 de septiembre tuvo lugar, en el Aula Pérez del Pulgar de la Universidad Pontificia Comillas, de Madrid, el diálogo sobre “Cerebro, espiritualidad y trascendencia”, organizado conjuntamente por entreParéntesis y la Cátedra de Ciencia, Tecnología y Religión de Comillas, con el apoyo de la editorial Fragmenta. En una sala rebosante de público, de perfiles e intereses variados, dimos comienzo a nuestras convocatorias presenciales de este curso. El evento permitió la convergencia de diversas entidades, para abordar cuestiones fronterizas desde puntos de vista plurales. Fue, pues, un buen ejemplo de lo que pretende entreParéntesis: generar espacios de encuentro entre personas distintas, favorecer la argumentación reflexiva y suscitar diálogo en las fronteras.

Tras la presentación del director de la Cátedra, José Manuel Caamaño, clarificadora y sugerente, introdujo el acto el moderador, Ignasi Moreta, director de la editorial Fragmenta, que ha publicado varios libros de los participantes en el diálogo.

Comenzó Ramon Maria Nogués, catedrático emérito de antropología biológica de la Universidad Autónoma de Barcelona y autor de  “Dioses, creencias y neuronas” y  “Cerebro y trascendencia”, situando la cuestión en el marco de la evolución biológica y, ahí, destacando la singularidad humana. La trascendencia forma parte de la identidad de los seres humanos, que van más allá de la mera supervivencia; se manifiesta como trascendencia estética, ética y religiosa: la belleza, el bien obrar, la compasión, la espiritualidad, las creencias o la pasión amorosa son realidades humanas que trascienden lo meramente dado. Encontramos en estas experiencias una combinación de pulsiones, activación del sistema límbico, emociones y razones. Centrándose luego en la sociedad contemporánea, Nogués se refirió a la ‘anomalía religiosa europea’, en esta nueva fase histórica que combina un resurgimiento de lo espiritual con una crisis de lo religioso.

A continuación, el catedrático emérito de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid, Francisco Rubia, se centró en explicar el origen natural de la espiritualidad en el cerebro, defendiendo la tesis de que el cerebro material provoca, (construye, crea o genera) la realidad espiritual. Defendió el neologismo ‘espiriteria’, contracción de espíritu y materia, para exponer que el cerebro es materia pero es capaz de generar espiritualidad. De hecho, Rubia defendió una definición propia de espiritualidad, como “sentimiento o impresión subjetiva de alegría extraordinaria, de atemporalidad, de acceso a otra realidad diferente a la cotidiana, que se experimenta más vívida e intensamente que la realidad cotidiana, producida por una hiperactividad del cerebro emocional”. A esa realidad diferente la llama Rubia “segunda realidad” que, por cierto, es tan creada por el cerebro como la primera realidad (colores, sabores, sonidos, etc.).

El diálogo posterior, en animado coloquio con el numeroso público asistente, permitió abordar algunas cuestiones, como lo relacionado con la mística, la conexión entre razón y emoción, la importancia del contexto cultural o del entorno social, la plasticidad del conocimiento humano o temas relacionados con la terapia personal. Lo nuclear de la experiencia mística, según Nogués, está en la madurez humana y no en los fenómenos externos. Aunque hay técnicas que favorecen la experiencia espiritual, tanto pasivas (desierto, ayuno) como activas (música, danza), no parece claro que se trata de algo producido por la acción humana o generado por el cerebro. Esta cuestión, como otras muchas de las esbozadas, abre amplios campos de estudio y debate, de tipo epistemológico y antropológico. El tiempo se hizo corto y los asistentes quedaron con deseos de continuar profundizando.

Aquí, vídeo completo del evento.

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