El Castigo del Aprobado General

CUANDO EL PREMIO ES UN CASTIGO Dibujo: Jorge Álvaro González @lineograma

Deberíamos aprender a evaluar a los políticos por sus logros y desempeño.

La pasada semana un profesor de una universidad pilló copiando a casi la mitad de la clase. Habían desarrollado una compleja trama que les permitía compartir información de forma casi imperceptible. Como no fue capaz de descubrir a todos los involucrados, tomó la decisión de suspender a toda la clase. No tardaron en surgir las quejas generalizadas de alumnos y padres ante lo que consideraban una gran injusticia.

De forma parecida, hace unos días leía una propuesta en el portal Change.org donde se pedía la eliminación generalizada de una serie de compensaciones económicas para políticos y cargos públicos. Buena parte de la ciudadanía está muy “cabreada” con los políticos e instituciones y, cansada del continuo aprobado general, quiere castigar a todos y todas. Más de 130.000 personas habían firmado ya la petición.

Nuestra sociedad tiene razones sobradas para dar un suspenso general.

Políticos de uno y otro signo no han sido capaces de hacer reformas preventivas eficaces en épocas de bonanza, ni de mitigar los impactos de las crisis posteriores. Tras pillarles a muchos de ellos la realidad, cual profesora, copiando en el examen de crisis económica, solo esperan ahora el castigo de la jubilación dorada. Se han mostrado distantes, muchos arrogantes, de una sociedad que ha sufrido mucho por una crisis para muchos de ellos lejana.

Y, en consecuencia, proliferan ahora los exámenes exhaustivos a políticos y cargos públicos: salario, pensión, formación, patrimonio…. La transparencia es siempre deseable. Pero, como ocurre también en la educación, el castigo, o aprobado, generalizado nunca son solución. El castigo de culpables e inocentes, además de injusto, no soluciona nuestros problemas sociales ni económicos y, además, manda un terrible mensaje para políticos actuales y futuros.

Puede interesarte:  Cataluña como síntoma

¿Son el cabreo y el resentimiento la mejor estrategia posible para un progreso social y económico más inclusivo y sostenible?

Más bien al contrario, deberíamos enfocar nuestras emociones y proposiciones en recompensar, primero, el esfuerzo y los resultados, para dejar, después, de premiar a los que hacen trampas o no han sido capaces de conseguir los resultados esperados.

¿Cómo podemos recompensar el desempeño público?

La economista Dambisa Moyo proponía esta semana en Project Syndicate que los gobiernos deberían, como ya hacen las empresas, vincular las pensiones al desempeño. De esta forma, quienes formulan políticas erróneas y gestionan con malos resultados, deberían ver su remuneración y pensión afectada consecuente. Parecería justo vincular el reconocimiento a largo plazo de los cargos públicos con los efectos de las políticas que respaldaron mientras ocupaban el cargo.

El impacto de las políticas se podría medir de acuerdo con una variedad de indicadores que incluyan: la calidad de la educación; los resultados de salud; y los indicadores económicos, como el crecimiento del PIB, la inflación, el desempleo y la desigualdad de ingresos.

Este tipo de evaluaciones no solo darían a los políticos un mayor incentivo para tomar decisiones inteligentes -no solo políticamente convenientes-, sino que ayudarían, también, a los votantes a elegir a sus representantes de una forma más informada.

En la actualidad Singapur tiene un modelo de remuneración de cargos públicos similar. Los ministros reciben un “bonus” si el gobierno alcanza los objetivos de crecimiento del PIB, de crecimiento de la renta per cápita (incluida una medida de progreso para las personas mas desfavorecidas) y de disminución del desempleo. Este “bonus” puede suponer un pago variable de hasta el 50% de su base salarial. Y a pesar de esto, los ciudadanos de Singapur rara vez se quejan de los salarios de sus políticos, porque perciben que su país está bien administrado y con buenas perspectivas de futuro.

Puede interesarte:  El problema ético de la Cuarta Revolución Industrial

En consecuencia, el objetivo no debería ser reducir el salario global de los líderes políticos, sino garantizar que se merecen lo que ganan. Un reciente estudio publicado en Harvard Business Review muestra que la compensación por desempeño se asocia positivamente con la satisfacción laboral, el compromiso organizacional y la confianza en la gestión.

Pero, ¿es posible?

Es cierto que Singapur es un país pequeño en un contexto muy específico. Pero ya hay muchos países que están experimentado con modelos de compensación asociados a desempeño. En este sentido, la OCDE hace una serie de recomendaciones para desarrollar este tipo de modelos de pago por desempeño para el sector público y los cargos políticos:

  • La transparencia es el factor clave para garantizar el éxito del proceso, que en última instancia se basa más en una medición efectiva del rendimiento que en la distribución del pago.
  • El pago por desempeño debe ir de la mano con la delegación de responsabilidades y una mayor autonomía en la gestión de recursos humanos.
  • La evaluación del desempeño se debe basar en el establecimiento de metas, en lugar de en criterios estándar para el desarrollo de una trabajo.
  • El pago por desempeño debe usarse, sobre todo, como un estímulo y una palanca para la introducción de un cambio organizacional enfocado al logro de resultados.

Según la OCDE, estos sistemas contribuyen a mejorar la confianza entre los políticos y la sociedad, facilitando el diálogo continuo, el intercambio de información, la negociación, el respeto mutuo y la transparencia.

Obviamente, no será fácil ajustar la compensación de los políticos para incentivar mejores resultados económicos, educativos y de salud, sobre todo porque los propios políticos deberían estar de acuerdo con el cambio. Pero ahora que la retribución de los políticos y la equidad salarial son noticias a diario, podría ser un momento ideal para enfrentar este desafío. Lo demás, sería seguir regalando un aprobado general a los políticos, para luego castigarlos a todos.

Puede interesarte:  Nuevos engranajes para una vetusta Administración Pública

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.