Canción del llanto eterno

Acabo de recibir la invitación a difundir las canciones de “Acústico México 2017” que toma el relevo de “Acústico Colombia 2016” donde un grupo de Jesuitas canta a los jóvenes con canciones seleccionadas por cada uno de ellos incluyendo el tema: “¿Quién es el que vieron pasar?”  El sentido de solidaridad y sensibilidad hacia los migrantes y refugiados domina el proyecto. Para hacernos presentes a la universal canción del llanto eterno. Música relacionada con las migraciones. De eso trata este artículo.
Canciones que nos hacen presente al extranjero inmigrante y desde ellas – letra y música – a la compleja sociedad pluricultural que desvela la realidad que, en un feliz mestizaje en muchos casos, se sostiene y se canta desvelando uno de los  generosos principios que la enriquecen: la diversidad y la interculturalidad .

Y con ellas , por ejemplo, se canta y grita la denuncia de los problemas que afectan y hacen sufrir a los inmigrantes; o el trabajo por la justicia como herramienta para resolverlos; es quizás, la música, un reto y una apuesta, universal, libre y plural que favorece el encuentro solidario y el mestizaje cultural aunque haya diferencias en los enfoques de los textos y las formas musicales utilizadas.

“Quemaron todas las naves para iniciar una nueva vida, pagaron cara la llave falsa de la tierra prometida”(La Casa por la ventana Letra y música de Joaquín Sabina, en Esta boca es mía, BMG Ariola, 1994

Porque los migrantes en sus variadas situaciones , son un fenómeno de la realidad –psicológico, económico, político, social o artístico– que con frecuencia aparece en las canciones que a diario suenan en la  radio, en la tele , en los “yotubes” etc  ya sea  en los conciertos multitudinarios o en la intimidad doméstica. Hoy, la música popular, con la enorme industria que la acompaña sirve de  potente medio para concienciar, para producir y transmitir mensajes de carácter universal a todos los rincones del planeta.

Muchos crecimos en nuestra entrega enriquecedora con los emigrantes al calor de una de las primeras canciones que pusieron voz a los emigrantes extranjeros en España: el conocido poema cantado de Rafael Amor “No me llames extranjero”

Hace un par de meses en una barriada madrileña la volví a escuchar emocionado – está vez por su hijo y “a capela” – mientras que un grupo de defensores honrados de los emigrantes ( Nicolas Castellanos, Javier Baeza, Jorge de Pablo etc ) clavaban en una modesta pared un via crucis novedoso con fotografías de emigrantes actuales.
El texto de “No me llames extranjero “(en el disco de igual título, Fonomusic, 1976), se organiza alrededor del conjunto de factores comunes que compartimos los que nos vivimos las realidades existenciales idénticas tanto siendo “de aquí” como “ de allá”, – que diría Facundo Cabral – frente a las diferencias circunstanciales aparentes. En Argentina era el exilio de la dictadura y en España la salida de la misma en la difícil época de la transición
“No, no me llames extranjero/Traemos el mismo grito, el mismo cansancio/ Viejo que viene arrastrando el hombre desde /El fondo de los tiempos, cuando no existían fronteras /Antes que vinieran ellos, los que dividen y matan, /Los que roban, los que mienten,/Los que venden nuestros sueños, ellos son/Los que inventaron esta palabra, “Extranjero”

De canciones que son como los libros abiertos relatando las distintas etapas de las rutas migratorios actuales. Testigos y no precisamente mudos que observan, reflexionan e interpretan lo que se ve alrededor y lo que hay detrás : desde las causas que originan el abandono de la tierra de origen (ya sea África, Europa del Este o América Latina), pasando por las avatares – trágicos la mayor de las veces – en el viaje (Estrecho de Gibraltar, cayucos hacia Canarias, fronteras entre México y Estados Unidos…), hasta los problemas que se presenta que van desde la acogida a la inserción en la sociedad de destino (ilegalidad; de explotación y trata , cuando no esclavitud encubierta; discriminaciones racistas; desarraigos vitales; choques y encontronazos  culturales, etc.).

Incluso de bellas respuestas de acogida: mi palabra será tu refugio/no eches de menos tu casa/ve con lo puesto, ve desnudo/tuyo es el aire y el agua (“Refugio”. Alvaro Fraile.)

Las referencias a grandes ciudades como Nueva York, ciudad de México, Los Ángeles , Madrid, Chicago, o Barcelona son también abundantes, como escenarios donde se ventila el drama diario de cientos de miles de personas.


Y cada fin de semana / queda el negrito con la ucraniana/, y bailan polka y pasito,/ y soplan vodka y mojito/ y vuelven trompas por la mañana.
(“La casa por la ventana “Letra y música de Joaquín Sabina, en Esta boca es mía, BMG Ariola, 1994).

 

O Canciones protesta sobre las actitudes y conductas racistas  llenas de mensajes de condena contra las múltiples caras del racismo, desde los discursos implícitos y sibilinos en medidas legales hasta los actos públicos violentos.
La música que trata sobre migraciones pone muchas veces en evidencia por ejemplo los prejuicios eurocéntricos, o los estereotipos culturales en otros continentes y que hacen más difícil el dialogo que la música provoca. Son como alertas permanentes que luego asumen colectivos y grupos para denunciar situaciones intolerables. O descripciones y condenas hacia la violencia de los grupos que atentan contra la vida y/ o la dignidad cultural de los inmigrantes
Los que el odio han alimentado/ tienen todo muy bien atado/ si no estamos de su lado/ nos castigarán. Sobran negros y gitanos,/ moros y latinoamericanos/ sobra todo el que de su hambre/ ha podido escapar./Al racismo eliminar/ fascismo criminal.
REINCIDENTES: Paisa (la canción del Estrecho) En Sol y Rabia, Discos Suicidas, 1993)
O canciones que en la década de los setenta contaban la experiencia de los emigrantes españoles en Europa y América. Convendría recordarlas – y no solo la tradicional canción de Juanito Valderrama “El emigrante” , que actualizó su hijo y que provocó tantas lagrimas en nuestros antepasados – porque las pondríamos al servicio de una toma de conciencia sobre las situaciones actuales en otras gentes que reproducen aquellos tiempos pasados para nosotros .
“Si el Rhin fuera el Guadiana/ no estaríamos aquí,/ borrachos de nostalgia y de cerveza/, borrachos de vino no bebido,/ de ese vino caliente que hiere la cabeza. …Pero bueno,/ dejémonos de melancolías/ y si no hay vino con cerveza/ brindamos y porque lo pediste, / sólo por eso,/ una canción de Manolo Escobar tarareamos”.
(Emigrante . Letra y música de Pablo Guerrero, en En el Olympia, ).

O canciones para el contraste . Sin dudar ,“Mediterráneo” de Serrat. Para la rebeldía de las añoranzas que , por ejemplo han convertido el Mediterráneo vital en un nuevo Mar (de) Muerto(os).

El vídeo muestra una orquesta que camina desmembrada en el parque. Poco a poco, para que la emoción llegue de puntillas,  su componentes avanzan y se reúnen. Poco a poco muchas personas se acercan a los primeros compases y pronto quedan cautivadas por una melodía conocida por todos que se va enhebrando, al hilo de violines, cellos, traveseras, clarinetes, etc

Los primeros instantes son bucólicos. Al aire libre, en día sereno y soleado, y en un bellísimo parque,- narraban las crónicas des este evento en el aniversario de la muerte de Aylan ( septiembre 2016)- unos músicos elevan al cielo los acordes de “Mediterráneo”, rodeados de público. Parece el preludio de una pequeña y alegre fiesta. Pero de pronto se cuelan otras imágenes…

Para mostrar ese otro Mediterráneo, el mar que hace años sirve de cementerio a tantas personas inocentes,- en los últimos dos día van ya 6.000 emigrantes rescatados – a mitad del vídeo se empiezan a mostrar imágenes realizadas por los fotoperiodistas  Javier Bauluz, Olmo Calvo, Juan Carlos Mohr y Santi Palacios. Es entonces cuando las notas del famoso tema, toman un aire más serio, dramático, ante la realidad que están contando.
Las lágrimas se van uniendo al agua salada sugerida. Las mías también . No he dejado de llorar por los sueños robados y tantas utopías rotas. Porque es imposible no ver el mal que se ha incrustado en el Mediterraneo, y en otros muchos mares, lechos de muerte para aquellas vidas que están a punto de sucumbir mirando al cielo ( de noche o de día) con una esperanza agotada…

Vidas tristes, ajenas, ( ¿o partes de la mía?) entrometidas, rompedoras de un azul convertido en negro como la sangre de la muerte,  ellos van apareciendo en fotografías: los ahogados y los niños muertos, con “salvavidas” de papel (“empujamuertes” , mas bien) ,por decretos tuyos, míos y de aquel… ; o por los gases haciendo cerrar los ojos. o por la falta del aire que respiran…

Como si fueran un error la incrustación ( ¡ pero no ¡) de emigrantes asustados y huidos en la edición del video que se va construyendo a partir de la canción .

Cierro los ojos… la música sigue.
“En la piel tengo el sabor /amargo del llanto eterno / que han vertido en tí cien pueblos / de Algeciras a Estambul”.

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