Por Anna Fons, aasc

Me cuesta contarme mi propia historia…

Yo comencé sintiendo que se me cumplían los sueños, que por fin la fortuna llamaba a mi puerta, Dios comenzaba a bendecirme haciendo realidad lo que siempre había soñado…

Salir de la querida realidad de lo conocido, de la pobreza que me rodeaba, y ser quien desde el trabajo y la lejanía de los míos ayudara a prosperar a mis hijos e incluso a alguien más de mi familia”

La emoción de la posibilidad se concretaba en fechas para viajar, en papeles y dinero disponible, en sueños compartidos con la familia de lo que conseguiríamos con mi “esfuerzo”.

Cerca el momento de las despedidas, el temor era pequeño ante la ilusión y el deseo; y ahora veo que esos sueños nublaban mi capacidad crítica, mi objetividad…

Tras lágrimas en la despedida y un inicio de viaje dulce… hoy reconozco que asomaron en mi interior reflexiones y temores, muchas horas de viaje, ciertos miedos

Lo que nunca creí que sucediera, no lo imaginé, ante la información y los mensajes de alerta en mi país (ahora los recuerdo; entonces ni los veía, no los podía identificar conmigo…). Sucedió…

Cuando llegué a mi destino no había vuelta atrás, el dinero reunido por mi familia no era el suficiente, el coste de mi viaje era mucho mayor del acordado y lo prestado para entrar como turista se convertía en una deuda creciente cada día que pasaba… Lo prometido no era deuda sino engaño, los papeles para poder trabajar era la retirada de mi documentación, el trabajo sencillo con el que comenzar a vivir en mi nuevo lugar de residencia, la destrucción de mi propia dignidad,…

Conté los días y las noches, el dinero que pasaba por mis manos siempre insuficiente para recuperar mi vida, los golpes que recibía destructivos aunque suaves frente a la destrucción de mi persona, amenazas, vejaciones,…

Desconfianza, miedo,…  una pesadilla de la que despertar está siendo costoso.

Contarme lo que he vivido forma parte de despertar, narrarlo en mi interior, reconocerlo,… proceso de reconstrucción… y yo… ¡AFORTUNADA!

Cuántas quedaron en lo vivido, en cunetas, bajo tierra, golpes, metal,….

Cuántas personas siguen hoy viviendo la pesadilla de la que quiero despertar…

SÍ, hoy me ayudan, me ayudas, a reconocer que soy persona, a caminar algo más erguida, a mirar de nuevo a quien me dirige la palabra,.. A deshacerme de lo que me han hecho creer y volver a sentir que soy capaz de respirar hondo y sentirme en libertad.

Es curioso… hablan de “nueva” esclavitud… y en este tiempo lo que creo que es nuevo es la conciencia social, las noticias, la visibilidad, sensibilidad que muchas personas tienen e insisten en mantener,… lo nuevo es el reconocimiento de que esta realidad existe, de que todas y todos tenemos un pensamiento, una acción, un… que aportar!!

Una compañera cantaba mucho tiempo después de vivirse algo más libre:

 CREO EN TI

Yo estaba excluida y nadie lo sabía

Nadie era consciente de lo que me ocurría

Miré hacia arriba, hacia el cielo

Y Él escuchó mi clamor.

Él escuchó mi clamor y yo tengo fe en Él.

Yo estaba excluida y nadie me veía

Él es el Único con el que puedo contar

Signos y maravillas para aquellos

Que creen en Ti mi Dios

Signos y maravillas para aquellos

Que creen en Ti

YO CREO EN TI.

Nota final. Esta entrada es un comentario a la intención universal del Apostolado de la Oración del mes de octubre de 2015: “Para que sea erradicada la trata de personas, forma moderna de esclavitud” Más información en http://www.adoratrices.com/  y en http://www.proyectoesperanza.org/.