El ser humano siempre ha buscado respuestas a las grandes cuestiones de la vida. Te contamos cómo el hombre realiza esa búsqueda de respuestas en la era digital.

‘Todos los hombres tienen naturalmente el deseo de saber.’

Con esta frase comienza Aristóteles su famosa Metafísica. Y es que el hombre, si por algo se caracteriza, es por ser curioso y, posiblemente, esa curiosidad, ese deseo de saber, es el que haya propiciado que la humanidad haya alcanzado los niveles de desarrollo actuales.

Sin curiosidad, es probable que Newton nunca se hubiese planteado por qué motivo una manzana cae al suelo. Sin curiosidad, Cristóbal Colón nunca habría pensado en la posibilidad de una ruta alternativa por el Oeste para llegar a las Indias. Sin ese humano ‘deseo de saber’, no podríamos haber disfrutado de obras filosóficas de la enjundia de La República de Platón, Epístolas morales a Lucilio de Séneca o la anteriormente citada Metafísica de Aristóteles, donde sus autores hurgan en los temas que tratan para intentar buscar la verdad.

Ahora, más de 2000 años después de que vieran la luz esas obras intelectuales que forman parte de la cultura universal (no solo occidental), inmersos en la segunda década del siglo XXI, el ser humano continúa necesitando explorar la realidad que le rodea en busca de certezas que resuelvan todo tipo de dudas.

En este principio de siglo donde lo digital ha supuesto una auténtica revolución en todos los órdenes imaginables, Internet constituye un nuevo medio que pone a disposición del hombre muchas de las respuestas que busca -que no todas.

Dónde podemos buscar en Internet

Nunca antes el ser humano había tenido a su alcance tantas respuestas como hasta ahora. Y no hay que mirar muchos años atrás para ver el gran salto cualitativo que este avance ha supuesto.

Sitios donde buscar, modos de realizar consultas, dispositivos en los que podemos realizar búsquedas… Las opciones que tenemos son muchísimas. Nombraremos de momento tan solo dos alternativas en modo de sitios web.

Motores de búsqueda

¿Quién de nosotros no acude regularmente a Internet para buscar en Google cualquier tipo de información?

Los motores de búsqueda, como es el caso de Google, se remontan a los años 90 del siglo pasado, ofreciendo diferentes características entre los existentes en aquella época, pero la aparición de la criatura creada por Larry Page y Sergei Brin en 1996 suponen un auténtico punto de inflexión en el mundo de las búsquedas en Internet, convirtiéndose desde entonces en el major player del juego.

Un motor de búsqueda, resumiendo mucho, es un programa o aplicación que ante una consulta por nuestra parte es capaz de devolvernos respuestas, bien directas o con varias alternativas -dependiendo del tipo de buscador- para poder elegir la que más se acerque a lo que buscamos.

Es decir, los motores de búsqueda permiten acercar la información al usuario, y teniendo en cuenta que vivimos en la era de la información, esto empodera al hombre.

Además de Google, tenemos muchísimos más como Bing, Yahoo!, Yandex, Baidu, DuckDuckGo, etc.

No obstante, en la web tenemos un sinfín de motores de búsqueda en los que realizamos consultas diariamente y que difieren en su concepción y en su uso. Vamos a poner algunos ejemplos:

  • Cuando estamos a la caza y captura de un vídeo clip, un programa o un vlog en YouTube, estamos utilizando precisamente un buscador
  • Cuando buscamos un libro, película, dispositivo electrónico o cualquier otro producto en tiendas online… estamos utilizando motores de búsqueda
  • Cuando realizamos consultas en webs especializadas de coches para encontrar el modelo de nuestros sueños… estamos utilizando también un buscador
  • Cuando utilizamos aplicaciones de mensajería y buscamos algún usuario … estamos haciendo uso de un buscador

Bases de conocimiento

Y dentro de este tipo, dos clases reconocibles.

Enciclopedias y referencias

referencias y recursos

Tenemos a nuestra disposición multitud de recursos donde buscar.

Sin duda alguna, el ejemplo que todos tenemos en mente de este tipo de webs es Wikipedia, una enciclopedia creada de manera completamente colaborativa, con un auténtico ejército de editores voluntarios convencidos del proyecto que ayudan a mantener y que defienden con celo mediante unas reglas de uso estrictas y que posibilitan la calidad actual de la gran mayoría de sus artículos.

Existen muchísimas webs mantenidas por instituciones, editores profesionales y/o voluntarios que son auténticas bases de conocimiento: Stanford Encyclopedia of Philosophy, Internet Encyclopedia of Philosophy, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, RAE, etc.

Comunidades de preguntas y respuestas

Así de simple: webs en las que los usuarios hacen preguntas y otros usuarios ofrecen sus respuestas, creando una base de datos de consultas colaborativa que, en algunas ocasiones, ofrecen bastante calidad. Algunos ejemplos:

  • Quora: hasta hace poco solo en inglés pero por fin con una versión en castellano. Concebida como una red social donde los usuarios plantean preguntas a partir de las cuales se entablan -no siempre- muy interesantes debates.
  • StackOverflow: web con carácter técnico donde los propios usuarios se dan soporte entre sí para resolver sus dudas de programación, diseño web, etc. Pertenece a un portal mayor, StackExchange, que aglutina una gran cantidad de comunidades para resolver dudas sobre todo tipo de temáticas como fotografía, matemáticas, budismo, filosofía, idiomas, derecho, física, etc.
  • Yahoo! Answers: aunque últimamente se ha convertido en una fuente inagotable de anécdotas graciosas, la comunidad de preguntas y respuestas creada por Yahoo! fue uno de los primeros ejemplos de este tipo de webs.

Debemos tener en cuenta que tanto las comunidades como las webs de referencia hacen uso de motores de búsqueda que permiten encontrar fácilmente sus contenidos.

Coda final a modo de reflexión sobre la búsqueda de respuestas en la era digital

Como podemos ver, tenemos a nuestra disposición multitud de recursos en los que buscar información. Podemos resolver nuestras dudas, plantear preguntas, consultar bases de datos… la información está ahí, delante de nosotros, para que la utilicemos, no para que la consumamos sin más.

Sin embargo, a pesar de encontrar respuesta a tantas preguntas, la humanidad sigue sin resolver las cuestiones más importantes que lo han acompañado a lo largo de su existencia -o al menos no consigue ponerse de acuerdo a la hora de ofrecer una propuesta que convenza a todos sus miembros. Esto ha sido así, es así, y lo seguirá siendo durante muchísimos años más, que no nos quepa duda.

Jamás encontraremos un 42 que se postule como la gran solución a las grandes incógnitas como el sentido de la vida, el universo y todo lo demás.

Y simplemente por una sencilla razón: somos seres curiosos.