“Busque, Compare, y si Encuentra un Partido Mejor, Vótelo!”

INDECISA - SOCIEDAD ANÓNIMA DE VOTANTES INDECISOS. Dibujo: Jorge Álvaro González @lineograma

¿Comparando productos o comparando partidos?

El título parafrasea un anuncio de detergente que seguro muchos recordamos –delatará nuestra edad- en el que Manuel Luque nos instaba a comprar “conscientemente” el mejor producto. Llevamos un año de elecciones que, sin ser las nuestras, llenan portadas y titulares conscientes de que sus resultados en Holanda, Francia y Alemania pueden afectar finalmente el futuro de todos los europeos. Esta vorágine electoral, sobre todo, tras las últimas nuestras en España me han llevado a preguntarme cómo votamos.

Vuelvo al anuncio del título. Éste, a mediados de los 80, supuso una revolución para la empresa, para la publicidad y, de alguna forma, para nuestra forma de consumir. A la hora de comprar miramos, no solo el precio, sino otros factores como la calidad, la reputación, la estética… Me gustaría pensar, y creo que así es, que cada día, además, valoramos criterios adicionales como la sostenibilidad y la responsabilidad social de las empresas.

Ahora existen paginas web y publicaciones que nos ayudan a comparar productos y servicios en base a su descripción. Pero más importante aún, otras se dedican a valorar la opinión que tenemos de los mismos.

Es decir, podemos valorar los productos y servicios ex-ante, pero también tenemos información de otros y propia que nos permiten valorarlos ex-post. Seguro que muchos hemos experimentando que lo que se cuenta de un producto no es lo mismo que la experiencia que nosotros tenemos del mismo.

Cada uno tiene sus criterios, algunos seguro emocionales o costumbristas, pero creo que es fácil acordar que cada día somos mas exigentes a la hora de comprar. Esto obliga a las empresas a competir, lo que las hace invertir en innovación, productividad y, también, publicidad, para satisfacer nuestras exigencias y lograr vender más.

¿Es esto aplicable a las elecciones?

Una premisa fundamental de la democracia representativa es que los ciudadanos tienen la oportunidad de influir en las políticas y leyes a través de las elecciones, juzgando los efectos de esas políticas, permitiendo la competencia entre partidos y haciendo responsables a los gobiernos de su gestión. Sin embargo, en los últimos años, la confianza de la ciudadanía en los gobiernos y los partidos políticos ha disminuido, como también lo han hecho las tasas de votación en muchas democracias maduras. ¿Se puede comparar la competencia política con la competencia de productos electorales? ¿Se puede mejorar la competencia política?

La política, como a veces las compras, es muy emocional siguiendo consignas identitarias que consideramos fundamentales. También la política, como nuestra sociedad, cambia y se hace más compleja y difusa. Cada día es más difícil determinar el partido que se alinea con nuestros intereses.

Siguiendo el ejemplo que todos aplicamos en nuestro día a día a la hora de comprar, para revitalizar las elecciones como herramienta que facilite la sana competencia entre partidos, necesitaríamos mas información para comparar los “partidos” ex-ante, pero sobre todo su gestión “ex-post”.

1. Comparar los Programas de los Partidos, Ex-Ante.

La comparación ex-ante es necesaria. Los partidos dedican mucho dinero público en interminables campañas electorales para “convencernos” de que “compremos” su programa. Así, en las pasadas elecciones RTVE desarrolló un comparador de programas, que seguro sorprendió a más de uno http://www.rtve.es/noticias/elecciones/generales/comparador-programas/ .

Este tipo de herramientas se hace ahora, más que nunca, necesaria. Vivimos en una época donde, aunque muchos se quieran diferenciar, los partidos tradicionales convergen y los extremos, también. Tomemos, por ejemplo, el caso de las recientes elecciones francesas extraído de un artículo de The Economist:

El Sr. Fillon no es tan pro-europeo como el Sr. Macron. Se une a la Sra. Le Pen y al Sr. Mélenchon en favorecer lazos más estrechos con la Rusia de Vladimir Putin. Sobre los refugiados sirios, el Sr. Mélenchon y el Sr. Macron se unen para exhortar a Francia a que sea más acogedora. Por el contrario, el Sr. Fillon y la Sra. Le Pen quieren mantener la puerta cerrada. Los dos candidatos de la derecha se opusieron a la legalización del matrimonio homosexual en 2013, pero el Sr. Macron y el Sr. Mélenchon están a favor. Los únicos dos candidatos sin posición en común son el Sr. Macron y la Sra. Le Pen.

2. Comparar el Impacto de la Gestión Pública de los Partidos, Ex-Post.

La comparación ex -post es suficiente. Para comparar ex-post, deberíamos comparar el impacto de las políticas y la gestión realizada por los partidos. Claro que, comparar programas es relativamente sencillo pero comparar el impacto de la gestión realizada por los diferentes partidos, es bastante más complejo. Y en este sentido, no tengo una solución que daros.

Pero sí tengo una idea que llevo tiempo dando vueltas. Hay quienes argumentan que la revolución tecnológica del siglo XX, situada en el origen de IBM, fue motivada por gobiernos que querían mejorar su control sobre los ciudadanos para incrementar la recaudación de impuestos. ¿Podríamos pensar que la nueva revolución tecnológica y social será la que ayude a los ciudadanos a mejorar la información sobre los partidos y el control sobre la gestión de los gobiernos? Y si es así, ¿cómo? Espero poder seguir explorando estas ideas en futuros post.

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