Por José María Tomás. Presidente de la Fundación por la Justicia y del TIJR

Por séptimo año consecutivo, la Universidad Centroamericana de El Salvador (UCA) y su Instituto de Derechos Humanos (IDHUCA), junto con la Red de Comités de Víctimas de la Guerra, han convocado al Tribunal Internacional para la aplicación de la Justicia Restaurativa, en el marco del Festival Verdad, que va a celebrar sus sesiones en la localidad martirial de San Antonio los Ranchos (Chalatenango), lugar paradigmático de polarización social.

El Tribunal, que ha venido integrándose por representantes de Brasil, Chile, El Salvador, España (Valencia y Sevilla), Estados Unidos, Italia y Paraguay, constituye una iniciativa de política pública no gubernamental auspiciada en el seno del IDHUCA -fundado por Segundo Montes, uno de los jesuitas asesinados por el ejército salvadoreño- y la Red de Comités de Víctimas de la Guerra, -que se dedica desde 2008 a promover actividades de reparación a las víctimas directas o indirectas de graves violaciones de derechos humanos en El Salvador-. El Tribunal está siendo respaldado por múltiples organizaciones no gubernamentales en cada uno de los países de sus integrantes, liderados por la Fundación por la Justicia de Valencia y la Comisión de Amnistía de Brasil.

Todos nos sentimos comprometidos con los principios internacionales de derechos humanos, reconociendo el valor y la dignidad de las víctimas que han venido compareciendo a las distintas sesiones, animados por su coraje y la posibilidad de crear procesos que tornen más rápida la reparación debida a las víctimas, atentos a la responsabilidad de la Comunidad internacional y de la sociedad civil. En paralelo, el Tribunal viene constituyéndose en el país para reforzar a la Comunidad sufriente. Os puedo asegurar que es una gran experiencia compartir las intensas, dolorosas, pero gratificantes vivencias que las víctimas transmiten desde su memoria atormentada pero esperanzada.

El Tribunal viene celebrándose en fecha muy simbólica, con ocasión del Día Internacional del Derecho a la Verdad, proclamado por Naciones Unidas el 24 de marzo de cada año en memoria del por fin reconocido mártir de la fe por el Papa Francisco, tras remover todos aquellos obstáculos que desde posiciones civiles y religiosas interesadas estaban impidiendo el reconocimiento de un personaje clave en la historia reciente de El Salvador, cuyo asesinato constituyó una declaración explícita de guerra civil en un país regido por una minoría de terratenientes que dominaban la economía y la política, la justicia y la seguridad, la vida y las haciendas del resto. El pueblo crucificado de El Salvador a que se refería Ellacuría lo tenía por santo desde tiempo atrás y en toda la región se le reconoce como san Romero de América.

El Tribunal busca y sigue buscando como objetivos: escuchar la verdad de las víctimas y la de todos los que vienen a presentarla ante la Comunidad; recomponer la memoria por lo sufrido; acariciar su dolor y su esperanza como modo prioritario de iniciar la reparación; denunciar y ayudar a revertir la vigencia de estructuras injustas y su sustitución por ofertas de reparación; buscar el modo de anunciar la paz, sólo posible a través de la igualdad de derechos y oportunidades; e invitar al perdón que sea capaz de reconciliar, dejando posibilidades de futuro a quienes lo pidan, lo ofrezcan y lo reciban, pues en ello no hay pérdida sino grandeza.

En este, como en cualquier otro país, la libertad nunca será completa ni auténtica mientras no se liberen también la verdad y la justicia del lugar donde aún permanecen secuestradas, en tanto que se mantengan estructuras de impunidad soportadas por leyes no solo injustas, sino contrarias a la razón y al derecho internacional, inmorales y perversas, que siguen garantizando la permanencia de la injusticia a través de una amnistía inadmisible.