Los bots llegan a nuestras vidas. En verdad están desde hace tiempo, como servicios de atención al cliente y para utilidades similares muy mecanizadas. El gran salto, por el que ahora son noticia, es su capacidad de interactuar y aprender con las conversaciones. Es decir, con cierta flexibilidad y dinamismo y, apoyándose en los desarrollos de la Inteligencia Artificial, con una autonomía/dependencia variable. ¡Facebook quiere que hables con ellos! ¡Ya puedes empezar! Es más, te invita a crear tu propio chatbot.  Aunque algunas noticias sean tan llamativas como la retirada del bot de Microsoft por “volverse racista y sexista“, lo cierto es que están para quedarse.

  1. Gran utilidad. El objetivo principal para el que son creados los bots no es dominar el mundo, sino servir a las personas, ser tremendamente útiles, según sus necesidades. Aunque todavía los bots que hay (conocidos y publicados) sean muy inútiles. De momento muy básicas, como hacer determinados pedidos de manera automática o planificar tareas, pero las posibilidades que se abren son enormes. De ahí que se piense en los bots como el fin de las aplicaciones. Algunas ya te avisan del tráfico que hay en tu ruta habitual antes de salir de casa o tu notifica lo que puede ser de tu interés. ¡Aprenderán de ti casi más que tú mismo, su alimento serán los datos que le des!
  2. Especialización. No sería extraño que en poco tiempo, con un smartphone en la mano, te encontrases hablando con un chatbot por el móvil (uno de los bots actualmente disponibles). Hablarán mucho. Alguno lo dudará todavía. El grado de especialización de los bots podría ser enorme, para resolver una pregunta o una duda práctica. Algo así como el Coche Fantástico. Y cuanto más especializado, también más personalizado. Sería muy interesante poner a un bot a hacer un examen a uno de mis alumnos. En clave de atención única y exclusiva, tendríamos que decir que un bot no será por tanto una realidad única para todos, sino que se adaptará a su usuario. Igual que se puede especializar en un campo concreto (medicina, diagnóstico, geografía, cambio climático) también es, en principio, versátil como para hacerlo con una persona.
  3. Aprender y aprender. El gran salto que han dado, como he dicho, ha sido la capacidad que estos bots parecen tener para aprender continuamente, “sin perder detalles”. Les falta criterio, son todavía como niños hablando de política. Pero el dinamismo lingüístico de los bots es fundamental. Es lo que verdaderamente ha supuesto el salto de calidad en el que estamos. Nos preparamos para un tiempo en el que aprender (aprender a aprender, ser autoprogramables) es fundamental y, este paso lo deja muy claro. Pero además de ponerlo de evidente manifiesto, por si alguien no se había enterado, imagino que serán una herramienta que en un futuro muy próximo estará muy ligada a nuestra capacidad para aprender y desarrollarnos. .
  4. Colaboración con la humanidad. Ojalá los bots sirvan para algo más que vender, o usos meramente comerciales, o “controlar” y analizar datos y datos. Pero quien tiene el dinero y puede desarrollarlos, todavía piensa casi exclusivamente en sacar el mayor partido económico. A mí se me ocurre que pueden gestionar excelentemente la colaboración entre científicos de diversas partes del mundo, tender aún más puentes en la investigación de determinadas enfermedades o planificar (que para eso son excelentes) el final del hambre en el mundo. ¡Soy un idealista! En cualquier caso, que no sustituyan lo humano, que colaboren con lo mejor de la humanidad y no con lo peor de ella.
  5. ¿Sustituirán a las personas? En muchas tareas, la robótica ya anuncia grandes cambios en mundo laboral y en la organización social, hacia una gestión “más eficiente e inteligente”. Muchos puestos de trabajo desaparecerán, se crearán otros, aunque no sé ni a qué ritmo, ni con qué requisitos de especialización. En lo personal, por otro lado, es fácil comprender que no puede darse una sustitución, aunque se puedan imaginar abusos y excesos “delirantes” como en la película “Her”. De algún modo sabremos que lo que dicen, hablan, imagina, proponen, por mucho sentimiento, emoción que parezca llevar, en verdad está muy alejado de lo nuestro. Ese paso es todavía pura fantasía.

La cuestión queda ahí. Te recomiendo que sigas la pista de lo que se va diciendo estos días, porque se habla mucho de las posibilidades de estos bots. Y sería muy interesante, por otro lado, hacer sugerencias de futuro auténticamente interesantes.