Nigeria es un estado multiétnico y multicultural con 160 millones de habitantes. Las religiones predominantes son el cristianismo y el islam, aunque grandes minorías practican otras creencias y tradiciones. Desde que se constituyó como estado-nación, tras su independencia, ha experimentado varios conflictos étnicos y religiosos con diferentes grados de intensidad. Tanto cristianos como musulmanes han criticado a los gobiernos vigentes cuando no han favorecido sus reclamaciones, que siempre tenían un trasfondo político y económico. Esa división política y socio-económica es la causa principal del nacimiento y desarrollo del grupo conocido como Boko Haram.

bokoLa insurgencia de Boko Haram, que se ha ido desarrollando en el norte del país, se ha transformado en violencia religiosa sectaria que emplea la actividad terrorista con lazos y afiliaciones internacionales, lo que hace más difícil combatirlo por parte del gobierno nigeriano. El resultado es que Nigeria no conoce la paz desde hace más de cinco años. La mayoría de los estados del norte de Nigeria han sufrido las atrocidades de este grupo.

Boko Haram lleva acabo todo tipo de actividades violentas: secuestros, ataques suicidas, violaciones, tortura y asesinato de miles de personas. Disponen de un variado arsenal de armas que van desde simples machetes hasta rifles de asalto, así como misiles aire-superficie y material explosivo sofisticado.

Este grupo terrorista sale a la luz de la opinión pública mundial después del secuestro de 276 niñas en una escuela cristiana en la ciudad de Chibok en 2014, sin embargo, ya hacía años que el grupo estaba dejando una estela de horror en el país. Existen otros grupos violentos en Nigeria, pero Boko Haram es el que presenta una mayor amenaza, no solo para los nigerianos sino para toda la región del Delta del Níger.

Boko Haram comenzó sus actividades en 1995 con el nombre de Organización de Jóvenes Musulmanes (Al Sabab, “los jóvenes”). El grupo comenzó a tener influencia política y popularidad cuando Mallam Mohammed Yusuf tomó el mando. Con Yusuf se inició la insurgencia armada durante el 2002 en la ciudad de Maidugur, con el objetivo de establecer el gobierno de la sharía en el estado de Borno y otros estados vecinos.

El objetivo principal de Boko Haram es crear un estado islámico en el norte del país para combatir, según su punto de vista, la sociedad enferma por la corrupción del mal gobierno actual. Uno de sus principales portavoces, Abu Qaqa, explicó que la agenda del grupo es desestabilizar Nigeria para volver al periodo precolonial, cuando la sharía regulaba la vida nigeriana.

Los principales argumentos para convencer a la población y reclutar adeptos son: el desempleo, subdesarrollo y desesperanza lo ha provocado el gobierno, que ha impuesto la educación occidental y ha fracasado en la gestión de los grandes recursos naturales del país, de los que se ha aprovechado en beneficio de las élites que lo apoyan y las multinacionales que los explotan. Por tanto, hay que eliminar la educación occidental. En lenguaje nativo hausa ese es el significado de Boko Haram (“sin educación occidental”).

Desde la muerte de Mohamed Yusuf, cuando se encontraba bajo custodia policial en 2009, el grupo se ha radicalizado. Desde entonces, bajo el liderazgo Abu Bakar Sheakau, un nativo de la etnia kanuri con ganada fama de crueldad, el país ha sufrido innumerables pérdidas materiales y humanas por los ataques del grupo terrorista, con la consiguiente preocupación de la comunidad internacional.

Los ataques de Boko Haram hacen que las poblaciones del norte del país vivan en constante temor por su seguridad. Esa inseguridad hace que muchas personas huyan de la región dejando sus tierras, sus negocios y sus casas, lo que sin duda contribuye a incrementar el subdesarrollo endémico del norte de Nigeria.

Nigeria podría ser una de las naciones llamadas a liderar el continente africano. Es una de las mayores reservas de petróleo en el mundo, la de mayor población en África, y entre las 10 más pobladas del mundo, lo que significa que dispone de un inmenso capital humano. Tiene un clima excepcional para la producción agrícola. Sin embargo, tiene una bajísima renta per cápita, alto grado de desempleo, bajo índice de desarrollo humano, pobres ingresos, deficientes estructuras, corrupción sistémica y un alto grado de degradación medioambiental, principalmente en la zona del Delta del Níger.

Boko Haram es un gran obstáculo para el desarrollo cultural y la educación en Nigeria. Su ideario violento contra el desarrollo basado en la formación occidental afecta principalmente al norte del país. En el estado de Borno se ha dedicado sistemáticamente a destruir escuelas e incluso a asesinar a estudiantes que acudían a colegios cristianos o impartían enseñanzas al modo occidental. La consecuencia es que miles de padres han dejado de llevar sus hijos a las escuelas, lo que producirá una deficiencia educativa en futuras generaciones. Por otra parte, miles de jóvenes, tratando de huir de la pobreza son presa fácil del discurso propagandístico de Boko Haram para enrolarse en sus filas.

Además, las actividades económicas se han visto negativamente afectadas. Las comunicaciones han sido uno de los blancos preferidos por los terroristas, lo que se traduce en un impedimento añadido para el desarrollo económico. Los ataques han disuadido las inversiones exteriores, lo que cierra el círculo para acabar con el crecimiento económico y el desarrollo.

bring-back-our-girlsDado los adversos efectos de la actividad del grupo terrorista es necesario encontrar una solución que permita poner fin a la violencia. El gobierno nigeriano ha optado por la solución militar, pero esta respuesta no está dando los frutos deseados.

La declaración del estado de emergencia en algunas zonas del país, especialmente en el norte, ha causado numerosas denuncias sobre violaciones de los derechos humanos por parte de organizaciones humanitarias, tales como arrestos indiscriminados, asesinatos extrajudiciales, quema de casas de sospechosos de ayudar a los terroristas. No obstante, las autoridades militares deniegan estos hechos.

Aunque la represión ha causado una relativa disminución de las actividades del Boko Haram, las raíces del problema no se han extirpado y los jóvenes de las regiones más deprimidas del norte, de mayoría musulmana, siguen siendo susceptibles de reclutamiento por parte del grupo terrorista.

El uso exclusivo de la fuerza militar para combatir a Boko Haram resulta ineficaz. Serán las medidas políticas y socio-económicas que acaben con la pobreza y la desigualdad las que consigan una paz justa en Nigeria, como en tantas partes del mundo.