Bodas afganas de sangre

AmapolasAfganas

La situación de Afganistán queda simbolizada en una boda que fue bombardeada en Nochevieja en el Valle de las Amapolas. 28 muertos, la mayoría niños y mujeres, testimonian las bodas afganas de sangre.

Afganistán sigue siendo la novia de unas bodas de sangre. La Nochevieja en que Afganistán iniciaba una nueva era de paz, bombardearon una boda aldeana en la zona conocida como Valle de las Amapolas. El mismo día en que la OTAN terminaba su misión y el presidente de Afganistán anunciara un nuevo tiempo de paz, dos cohetes cayeron sobre una pequeña boda aldeana a orillas del río Helmand, causando 28 muertos y casi 60 heridos.

En medio de los festejos que celebran el año nuevo 2015, el hecho tuvo una repercusión limitada. En el 2014, nuestros oídos ya se han acostumbrado a masacres diarias que dejan decenas de muertos por las calles de Asia, las fosas de México o las escuelas de Estados Unidos. Atender a los hechos concretos y tratar de reconstruirlos es una ascética ciudadana y fraternal paraque las víctimas no sean olvidadas por el ensangrentado río de las miles de noticias diarias de la realidad global.

Sucedió el miércoles del 30 al 31 de diciembre, por la noche, en una pequeña aldea Pashtun de campesinos en el área de Sarwankhala (en el distrito de Sangin, provincia de Helmand, al Sur de Afganistán). Mohammad Jan Rasolyaar, gobernador de la provincia de Helmand, dijo que esa aldea está en la línea de fuego de los combates entre talibanes y ejército. Eefcetivamente, es un área de intensos combates desde mitad de 2014, donde más duros han sido en Afganistán durante 2014. Y dicha aldea está a tres kilómetros de un puesto del ejército de Afganistán y de varios puestos de la guerrilla talibana.

La boda se celebraba en la humilde casa de Abduk Haalem, el primo de la novia, donde más de un centenar de invitados esperaban a que ésta hiciera aparición. Cuando la novia llegó, el gentío salió a recibirla y en ese mismo instante les cayó encima el cohete. El periodista Mirwais Khan Nasery (en Twitter es @mirwais11710267), de Associated Press, entrevistó en el hospital de Lashkar Gah –capital de la provincia- a una de las víctimas supervivientes: su nombre era Abdullah Jan y tenía 12 años. “Los niños ya estábamos listos para irnos a dormir –declaró Abdullah Jan- cuando mi tía vino y nos dijo que saliéramos a recibir a la novia que ya llegaba. Mi madre saló corriendo para verla y yo seguí tras ella hacia la puerta. Entonces oí un enorme ruido y un brillante flash que me golpeó.” Lo siguiente que Abdullah Jan recuerda es despertarse en el hospital. Sufre quemaduras graves y sus dos brazos están rotos. No sabe aún nada de su madre. Toda la aldea –la mayor parte estaba en la boda- se movilizó inmediatamente y en sus propios vehículos llevaron a las víctimas al hospital de la capital -Lashkar Gah-. El líder tribal de Sarwankhala presentó 35 cuerpos muertos y 60 heridos. El jefe de la policía sólo reconoció finalmente 28 muertos -17 niños- y 50 heridos. La mayor parte de víctimas fueron niños y mujeres. El primo de la novia, Abduk Haleem, perdió a sus 9 hijos. La feliz boda de unos simples campesinos se convirtió en una boda de sangre que dicha aldea de Sarwankhala nunca podrá olvidar.

¿Quién disparó y por qué? ¿Cuál es el contexto que explica esto? ¿Qué puede significar esa boda de sangre? Ban Ki-Moon, Secretario General de la OTAN, condenó dos días después el ataque y exigió a las autoridades provinciales que esclarecieran el crimen.

La autoridad militar afgana reconoció que el cohete fue disparado desde aquel puesto militar que estaba a tres kilómetros de la aldea. Tres soldados y un comandante han sido arrestados y serán juzgados por una corte militar. Según sus primeras declaraciones, el puesto militar había sido atacado desde tres puntos diferentes momentos antes y ellos respondieron en línea a una de las direcciones de las que procedía el fuego. Los talibanes tienen un puesto de combate apenas a un kilómetro de esa base. ¿Es probable que la artillería cometiera un error y justo disparase el cohete al doble de distancia, justo a la casa de la aldea donde se celebraba la boda? La deficiente formación militar del ejército afgano puede justificar dicha hipótesis. ¿Puede que el ejército afgano haya aprovechado la concentración de población local en la boda para hacer una masacre indiscriminada en una aldea que consideran hostil? La desesperación de la lucha contra los talibanes pashtunes puede alimentar esa segunda posibilidad. La versión oficial es que se ha tratado de un error de la artillerçia afgana. En todo caso, parece demasiada casualidad que justo dos cohetes cayeran justo en el momento en que más gente estaba concentrada en un mismo lugar en esa aldea.

La provincia donde se celebraba la boda es Helmand (o Hillmand), la más extensa de las 34 provincias de Afganistán (aunque no la más poblada). Es en su mayor parte desértica, pero, atravesada por el Río Helmand, es una zona extraordinariamente rica en un aspecto: ahí se produce el 42% del opio que circula por todo el planeta. Ése es el tesoro por el que todos pelean allí: la mayor fábrica de opio del mundo.

Hasta la invasión soviética de 1979, la zona llevaba en paz más de 100 años -desde que los británicos habían abandonado la región-. En los 1960s, Estados Unidos amparó la región. Helmand fue llamada “la Pequeña América” por ser el centro de un amplio programa estadounidense de desarrollo (el HAVA: Helmand & Arghandab Valley Authority), que dotó a la provincia con infraestructura agraria e hidroeléctrica. La invasión soviética impidió que continuara.

Tras el caos soviético, la provincia se fragmentó y se conformaron poderes tribales. Los talibanes se asociaron con narcolíderes locales que buscan su protección y les financian. Aunque la provincia era llamada la “India Blanca” y no era musulmana, a lo largo de es período se islamizó totalmente.La fusión entre narcomafias y talibanes creó un Estado paralelo que convirtió la provincia en el bastión talibán del país. La financiación procedente del opio fue crucial para montar la red yihadista que culminó en el 11-S de Nueva York.

La intervención estadounidense tras los Atentados del 11 de Septiembre de 2001, trajo a la provincia un nuevo programa de desarrollo de la USAID (la Agencia de Ayuda Oficial al Desarrollo de USA) llamado Alternative Livelihoods Program (ALP). Paga a las comunidades locales por abandonar el cultivo de opio en favor de otras alternativas agrícolas como tabaco, algodón, sésamo o melones, por ejemplo. Pero en 2006 el ALP tuvo problemas de financiación americana, lo cual causó tensiones entre las autoridades provinciales, la coalición internacional y el gobierno afgano.La población local no confió en la ayuda americana. Menos todavía cuando fueron los viejos enemigos británicos los que tomaron el mando militar en 2006 en la provincia, en sustitución de los estadounidenses. Recordemos que la OTAN asumió el mando general de la intervención internacional en el país –hasta ese momento realizada en solitario por USA- bajo el nombre de ISAF (International Security Assistance Force).

La provincia sigue estando disputada. En 2009, una ofensiva de marines buscó liberar la provincia -la Operation Dagger– y Obama añadió 21.000 soldados más. Pero la operación fue un fracaso: quedó en tablas, sin apenas avances. La insuficiencia de la ayuda económica internacional y la provocativa presencia británica no ayudaron al éxito de la Operación Dagger.

En 2013 comenzó el traspaso de poder militar a manos del ejército afgano. En la región, dicho traspaso de autoridad no ha sido fácil porquegraves casos de corrupción han restado más apoyo popular al gobierno provincial. En febrero de 2013, la BBC informó sobre casos de corrupción en el ejército local, que usaban niños soldados y abusaba sexualmente de ellos. Un mes después, el New York Times ampliaba los hechos y se hacía eco de la corrupción generalizada en el gobierno provincial y permanentes acusaciones a la policía de violaciones sexuales de civiles.

El valle del río Helmand genera algunas de las mayores fortunas de la región, pero a su vez la población campesina es pobre y desde 2005 se ha empobrecido más. No hay ferrocarril y la población es agraria. El 33% de las carreteras son intransitables por tráfico rodado. Según la Organización Central Estadística del gobierno de Afganistán, el porcentaje de casas con agua limpia bajó del 28% en 2005 al 3% en 2011. Otro indicador también es pesimista: el analfabetismo subió del 5% en 2005 al 12% en 2011. El narco es la principal fuente de ingresos y las prometidas inversiones internacionales no han comenzado. La economía real de la gente no supera la mera subsistencia. Y, quizás lo más importante, no se puede financiar un ejército y policía que requieren 5 millones de dólares al año y cuya factura deberá seguir pagando Washington.La población local mira indignada cómo se financia un ejército mientras ellos meramente sobreviven –si les dejan-.

El empobrecimiento, la extrema fragilidad de la legitimidad del gobierno y la corrupción y descualificación del ejército explican por qué la provincia de las amapolas va a seguir siendo un bastión talibán durante muchos años.

La OTAN se va en un momento que no sólo no finaliza la guerra sino que, por el contrario, parece una espiral creciente de violenciaEn 2014 se han contabilizado 8.400 muertos afganos por la guerra (un 40% civiles), el mayor número desde 2008. El fracaso es enorme para la mayor potencia militar del mundo, para todos los ciudadanos del planeta y especialmente para Afganistán.

El miércoles 30 finalizó la larga intervención emprendida tras los ataques del 11 de Septiembre y liderada primero por USA y desde 2006 por la OTAN. El Presidente Ashraf Ghani ha aventurado un nuevo tiempo de paz tras décadas de conflicto y mostrado su disponibilidad a negociar con los grupos armados que asolan el país. Pero quizás las cosas están peor que nunca. La nueva ofensiva yihadista en Medio Oriente da ánimos y apoyos a los talibanes.

Por ello, la presencia estadounidense no se va sino que se reduce y cambia su estrategia militar. La ISAF (International Security Assistance Force) ha sido sustituida por la Resolute Support, de nuevo en manos estadounidenses. Disminuye  a menos de 20.000 efectivos –se estima que se quedarán entre 11.000 y 17.000 militares- destinados a ataques selectivos y entrenamiento de las fuerzas afganas. Lejos de retirarse, USA dispondrá de una mayor libertad para actuar contra talibanes y Al-Qaeda con métodos de guerra no convencional.

La impresión es que la provincia de Helmand cumple las condiciones para que probablemente sea el segundo lugar del mundo en el que el terrorismo establezca un nuevo Estado califal yihadista como ISIS en Irak. Afganistán sigue siendo una boda de sanre con los distintos pretendientes occidentales, talibanes o gubernamentales. Mientras, en vez de boda en el pueblo celebran un masivo funeral. Todavía no he podido averiguar los nombres de los novios que se iban a casar.

El texto contiene información de:

  • – Mirwais Khan Nasery, en Twitter @mirwais11710267, periodista de Associated Press en Afganistán.
  • – Lynne O’Donnell, en Twitter @lynnekodonnell, reportera de guerra de Associated Press en Afganistán.
  • – Azam Ahmed y Taimoor Shah, en Twitter @taimoornyt, periodistas del The New York Times en Afganistán.
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